Secretaría de Educación Pública (SEP)

 

Para la segunda mitad del siglo xix, México sigue inmerso en procesos de definición de políticas e instituciones rectoras del país recién liberado.

La búsqueda de identidad nacional y cohesión, a lo largo del siglo pasado, instauró condiciones para la abundancia en la plástica y las letras del país. Proliferaban escritores interesados en la consolidación de la nueva identidad que estableciera bases para la soberanía. Brotes artísticos constantes e inquietudes respecto de la definición en el manejo de la cultura se convirtieron en temas centrales para revisar en el México independiente.

Una vez instalado el porfiriato, Joaquín Baranda sugiere que la educación debe ser el objetivo primordial de la unidad nacional. Justo Sierra aboga por el laicismo. Sierra, Gabino Barreda, Joaquín Rébsamen, Guillermo Prieto, Félix Palavicini y Manuel Flores discuten ideas sobre la institucionalidad alrededor de la cultura y la educación.

En 1905, después de discusiones y acuerdos, Justo Sierra fue nombrado titular del nuevo Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Por vez primera, se pondría en práctica una política cultural explícita. Este es el antecedente inmediato de la hoy llamada Secretaría de Educación Pública.

En el contexto de la creación de una nueva Constitución, Venustiano Carranza decretó, en 1915, la reorganización de la Secretaría, y la convierte en Departamento Universitario y de Bellas Artes.

El 20 de agosto, Adolfo de la Huerta nombró a José Vasconcelos Jefe del Departamento Universitario y de Bellas Artes. Vasconcelos estableció dos estrategias básicas: la federalización de la educación pública y la creación de una Secretaría de Estado que se encargara de los asuntos educativos y culturales de México.

A su llegada al poder en 1920, Álvaro Obregón ratificó a José Vasconcelos en su cargo de rector; éste llevó al Congreso la propuesta de creación de lo que hoy se conoce como Secretaría de Educación Pública (SEP). A fines de 1921, quedó instalada la nueva dependencia.

Vasconcelos se encargó de dar impulso sustantivo a bibliotecas y escuelas, lo cual redundó en el fortalecimiento de la Imprenta. Los llamados Talleres Gráficos de la Nación, creados en 1923, se desarrollaron muy rápidamente; se publicó literatura, economía, sociología, historia del arte, traducciones y versiones accesibles de obras medulares (a través de la colección “Lecturas Clásicas para Niños”).

El país entró en redefiniciones, en distintos ámbitos; Vasconcelos había concluido su gestión. La Secretaría cambió de titular en cinco ocasiones. Una vez restablecido el orden, Narciso Bassols se hizo cargo de la institución. Fue Secretario durante las gestiones de Pascual Ortiz Rubio y de Abelardo L. Rodríguez. Se creó entonces el Departamento de Bellas Artes, que se responsabilizaba de la educación artística. En 1934, se le incorpora el Palacio de Bellas Artes, inaugurado ese mismo año. 

Durante la gestión de Manuel Ávila Camacho, y con Jaime Torres Bodet al frente de la Secretaría de Educación, el Departamento de Bellas artes se transformó en Dirección General de Educación Extraescolar y Estética. Se inauguraron instituciones trascendentales para el desarrollo de la cultura en México. El Seminario de Cultura Mexicana se creó en 1942. En 1943 se fundó el Colegio Nacional, que ha sido espacio de reunión de especialistas en letras y otras artes; también se abrió, en la Ciudadela, la Biblioteca de México.

Durante la campaña presidencial de Miguel Alemán Valdés, se formó una comisión para el estudio de la situación cultural del país, la cual propuso crear el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBA), dependiente de la Dirección General de Educación Extraescolar y Estética de la Secretaría de Educación Pública. El INBA inició funciones en 1947.

En la década de los cincuenta, Torres Bodet fue nuevamente Secretario. En este periodo creó la Subsecretaría de Cultura, ante la necesidad de considerar la política cultural como una parte específica de las políticas educativas en sentido estricto. A esa Subsecretaría, llamada inicialmente de Asuntos Culturales, bajo la dirección de Amalia Caballero de Castillo Ledón, quedaron adscritos el Instituto Nacional de Antropología e Historia; el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Departamento de Bibliotecas y la Dirección General de Educación Audiovisual.

En los años sesenta, con Gustavo Díaz Ordaz en la presidencia, Agustín Yáñez asumió la dirección de la Secretaría. Mauricio Magdaleno fue entonces Subsecretario de Asuntos Culturales. Esta Subsecretaría sería la base para la creación de la Subsecretaría de Cultura y Recreación, organismo que fungió como rector de las políticas culturales durante varios años. En 1988, se estableció, por decreto presidencial, la creación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), institución que suplió a la antigua Subsecretaría y que hasta la fecha se encarga de las políticas culturales del país.



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