Enciclopedia de la Literatura en México

Rosalba y los Llaveros, y otras historias de teatro

mostrar Introducción

Rosalba y los Llaveros de Emilio Carballido es una comedia en tres actos que explora los problemas de una familia mexicana de los años cincuenta, silenciada por la moral y el entorno económico-social de la época. Cuenta la historia de Rosalba, una muchacha que viaja de la Ciudad de México a Otatitlán, Veracruz, para conocer a la parentela de su madre. Rosalba, como estudiante de pedagogía, encuentra en los Llaveros un abanico extenso para su estudio; así comienza a hacerse evidente la franqueza con la que Rosalba enfrenta los problemas de la vida cotidiana, en comparación al silencio bajo el cual los integrantes de la familia intentan ocultar los secretos incómodos. Como en muchas de sus obras, Carballido expone los contrastes entre la vida en provincia y la vida en la capital.

Escrita y estrenada en 1950 en el Palacio de Bellas Artes, bajo la dirección de Salvador Novo –quien con este montaje cedía simbólicamente la estafeta a su alumno Emilio– Rosalba y los Llaveros comienza la llamada generación de los cincuentas del teatro mexicano. En este mismo año, aparece por primera vez en el suplemento México en la Cultura del periódico Novedades. Es publicada por el Fondo de Cultura Económica en 1965 en una compilación llamada Teatro de Emilio Carballido. Así, se convertiría en un respetado dramaturgo a la edad de veinticinco años.

mostrar La generación de medio siglo

La generación de los cincuentas o la Generación de Medio Siglo, cuyo inicio, en el ámbito teatral, suele estar marcado por el estreno de Rosalba y los Llaveros, fue una etapa en donde el surgimiento de los nuevos creadores, como apunta Luis Mario Moncada, no se dio por el arrebato de la estafeta de los jóvenes inquietos a los maestros maduros y experimentados, por el contrario, el lugar era cedido bajo la orientación del mentor, cuyo guía reconocía que era momento de dar paso a las nuevas voces. Como sucedió con Emilio Carballido, a quien su maestro Salvador Novo le da la oportunidad de estrenar su comedia en el Palacio de Bellas Artes. Esta fue una generación que, como diría Celestino Gorostiza, se diferenció de las anteriores por “la pintura cada vez más fiel, aunque de ningún modo fotográfica, sino más bien expresionista de la realidad”.

Eran años de crecimiento para México, entre ellos en el aspecto cultural. Carballido menciona en una de sus entrevistas que cuando él era pequeño apenas había cuatro teatros en la ciudad, pero fue a mediados de siglo que se comenzaron a construir más edificios dedicados al quehacer escénico y con tendencias experimentales, como el teatro Orientación, La Casa del Arquitecto, la sala Molière, entre otros; fue la época de los concurridos teatros de bolsillo.

No es de sorprender que, como en el caso de Rosalba y los Llaveros, muchos de los personajes protagónicos del veracruzano sean mujeres decididas, fuertes, y con un amplio sentido de libertad (hay que recordar Rosa de dos aromas o El norte), pues justo en el país se acababa de legalizar el voto femenino, y tenía muy cerca a dos grandes ejemplos, sus estimadas compañeras Luisa Josefina Hernández y Rosario Castellanos.

Rosalba y los Llaveros fue aceptada con gran admiración por el público, la crítica y las personalidades del medio, que encontraron en el texto una frescura que no existía en la época. Dolores Castro subraya que, en una entrevista realizada por Gonzalo Valdez Medellín tras la muerte de Emilio Carballido en 2008, fue un autor que “supo decir la verdad y nunca tuvo miedo a decirla”.[1]

A pesar de que el veracruzano ya había estrenado otras cuatro obras, el anuncio de Novo de querer montar en el Palacio de Bellas Artes una comedia de Carballido resultó una grata sorpresa para sus compañeros; Rosario Castellanos dice que fue “un milagro”, pues para los autores jóvenes nunca ha sido fácil llegar a los escenarios.

En diversas entrevistas Carballido habló de sus apropiaciones, una de éstas es Tennessee Williams y los realistas norteamericanos; asimismo, es notorio el aprendizaje de Rodolfo Usigli sobre el realismo y de su maestro Salvador Novo. Nuestro autor también hizo hincapié en la importancia para sus alumnos de leer autores nacionales e internacionales para así enriquecer el trabajo personal y entender las diferentes formas que puede adoptar el teatro.

mostrar Palabras y silencios, la urbe y la provincia

La comedia se desarrolla en una pequeña comunidad del estado de Veracruz, en una casa de clase media. Rosalba y su madre han llegado de la Ciudad de México para visitar a sus parientes y presenciar las fiestas del santuario. A su arribo no aparece nadie para recibirlas, lo que hace dudar a Aurora, madre de Rosalba, si envió la carta avisando de su visita y si ésa es en efecto la casa en la que creció. Hay un piano cerrado al fondo y Rosalba comienza a tocar una estridente pieza de Prokofiev, ante el ruido salen alarmados los Llaveros, quienes están acostumbrados al silencio, ésta es la primera muestra del contraste entre el carácter fragoroso de la citadina y la actitud más bien reservada del resto de los integrantes de la familia.

La acción se desarrolla en el transcurso de poco más de una semana, tiempo en el que vamos conociendo los secretos que perturban a la familia y en que vemos cómo Rosalba va interviniendo en la problemática de los Llaveros para ayudar, aun cuando termina enredándolo todo a causa de su juventud e inexperiencia:

Aurora: (A Rosalba) ¿Y qué decidiste?
Rosalba: Tío Lorenzo decidió muchas cosas.
Lola: Ay, Dios mío. Ya se me había olvidado. (Llora un poco).
Rosalba: Tía, usted ha visto que es necesario.
Lola: Yo no he visto nada. Creo que tú has sido la que ha visto todo por Lorenzo y por mí.[2]

La estructura de la obra se centra básicamente en tres temas principales: la franqueza de Rosalba para hablar en contraste con el miedo a la palabra de los otros; la paternidad de Lázaro; y el bullicio de la calle proveniente del festejo del pueblo. Éstos se entremezclan con el choque psicológico que representan las provocaciones de Rosalba. En casa de los Llaveros ninguno de sus integrantes nombra lo que moralmente no entiende, lo que no cabe dentro de su percepción del deber ser; como es el caso de Lázaro y Azalea, a quienes su propia familia les retira la palabra y terminan por tratarlos como desconocidos. Lo que Rosalba viene a enseñarles es que “el asunto es lo que somos ante nuestros propios ojos”.[3]

Carballido retrata en esta obra ciertos aspectos de las costumbres de este pequeño poblado, en cuanto a vestimenta, música, etc. Pero lo que busca desentrañar realmente es un modelo de conducta que se encuentra inmerso en todos estos usos. Así, el tema de las costumbres se vuelve una mera herramienta del dramaturgo para hablar de algo más entrañable, más humano, como la realización individual y la libertad de acción y pensamiento.

Los personajes se dividen en varios grupos: el primero, las mujeres que llegan de la ciudad; Rosalba, una joven que puede parecer petulante debido a la inexperiencia propia de su edad, con un hablar independiente y liberado, ansiosa de exponer y aplicar sus estudios de pedagogía: “Es una cierta forma de paranoia. Sin duda hay un deseo de cariño insatisfecho y un complejo espectacular. Si esto es de origen sexual, como creo, se ha de haber agravado por la menopausia”,[4] le dice a su tía cuando trata de explicar su comportamiento. Su madre, Aurora, una mujer madura que intenta mantenerse jovial, resulta estridente a los ojos de los demás, gusta de vestir con amplios escotes y a veces hace parecer como si no le importara nadie más que ella. En segundo término tenemos a Felipe, novio de Rita, y a su hermana, ambos con una posición social inferior a la de los Llaveros; sin embargo, Felipe logra salvar esta desventaja económica con su forma estudiada de hablar, al contrario de su hermana, que busca darse aires de grandeza y resulta quejumbrosa y demasiado enojona para Rita, un estorbo que no está dispuesta a tolerar:

Rosalba: … Por ejemplo, si ahorita me confesaras que odias a tu cuñada, por vulgar, por fea, por grosera, verías qué bien te sentirías.
Rita: Yo no... yo... no pienso eso, ¡no!
Rosalba: Tú sí piensas eso. Desde que llegó pensaste: Parece criada.
Rita: (Desbocándose de pronto) Sí, criada, criada. Eso es, criada, gata, como Lucha, peor, grosera, fea, india patona. Así es, así es, así es. (Suspira aliviada. Por lo bajo repite, con delicia) Fea, vulgar, patona, india, estropajosa.[5]

El tercer grupo lo conforman Azalea y su madre, Luz, quien como criada se ha aprovechado del temor de los Llaveros a las habladurías de la gente, para así mover a su antojo los asuntos en la casa. Azalea por su lado, siendo la más joven y la que resultó envuelta en el problema sin tener responsabilidad directa, ha encontrado una dinámica en la que su padre se ha convertido en casi un hermano mayor al que regaña y alecciona: “¡Lázaro, cochino! ¿Traes un animal en la bolsa? Has de estar lleno de sangre”.[6] Y el último grupo, los Llavero, en el que cada uno tiene sus problemáticas muy particulares. Lázaro, con su temprana paternidad, ha sido desterrado de la dinámica familiar y todos intentan evitarlo, mientras él trata de entender qué es lo que pasa en su interior; Rita, se siente ya una solterona y quiere casarse con Felipe para así poder salir de su situación; Lorenzo, padre provinciano de la época, está preocupado por mantener intacto el honor de la familia; Lola, esposa de Lorenzo, es la que más desea callar los incidentes en los que se han visto envueltos.

mostrar Lo que se dice y lo que no se dice

El conflicto se expone en gran medida en lo que se dice y lo que no se dice, en el miedo a las palabras con las que se nombran los hechos. Además el lenguaje es el que hace a estos personajes complejos y verosímiles. Como es usual en el teatro de Carballido, se realiza una yuxtaposición entre lo rural y lo urbano, para lo cual el idiolecto de los personajes es una pieza clave.

Un recurso que escénicamente comienza a volverse muy rico hacia el tercer acto es el contraste entre las fiestas del lugar y lo que se vive dentro de casa; vemos por un lado a las mujeres vestidas para ir al baile, Rosalba incluso ha arreglado a Azalea con un vestido típico, y por el otro el rompimiento de la realidad de estos personajes. La joven pedagoga arruina la relación de Rita y Felipe y obliga a sus tíos a que enfrenten la situación de Lázaro. Otro elemento que tiene un juego escénico importante es el piano, que dependiendo quien lo toca, evidencia el interior de los personajes.

En esta obra, el transcurrir de la acción es muy físico, tenemos todo el tiempo la entrada y salida de los personajes, lo que se convierte en un desfile que se torna cada vez más enredado y que nos marca de forma fluida el cambio de escenas.

mostrar Rosalba ante la crítica

Ésta es una comedia de enredos de sencilla asimilación para el lector o el espectador debido a su estructura lineal, lo que en ningún momento la demerita, pues el autor ha sabido aprovechar la sencillez para exponer sus intereses dramáticos. Su ritmo facilita seguir toda la trama de principio a fin y sentir empatía con los personajes, a quienes vamos desentrañando lentamente. Además, la gama de los caracteres la hace divertida, los contrastes entre ellos se hacen evidentes de formas inesperadas, de modo que nos mantiene atrapados durante toda la trama.

Desde su estreno, Rosalba y los Llaveros significó la renovación del discurso del teatro nacional que antes se apegaba a un canon ya un poco gastado para su época. En esta obra Emilio Carballido se atreve a cuestionar la moralidad cerrada de las pequeñas comunidades de provincia y a hablar de la libertad. La ligereza con que Rosalba... aborda temas sexuales le valió un par de críticas desfavorables por un pequeño sector, sin embargo, la prensa en general supo aceptarla con bastante agrado.

Rosalba y los Llaveros le permitió a Emilio Carballido participar en diversos festivales donde fue acogido con entusiasmo, pues se le reconoció como una propuesta que no sólo hablaba de una problemática social perteneciente a México, sino que abordaba temas universales, como la moral y la liberación del individuo ante un medio que juzga las apariencias. No es de sorprender que se haya presentado en varias ediciones del Festival Universitario de Teatro, y que además la Compañía Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana haya retomado el montaje en diversas ocasiones. Es uno de los textos más escenificados por las escuelas teatrales del país, pues según palabras del mismo dramaturgo, él es presumiblemente el autor más representado hasta la década de los noventas.

La opinión general de la prensa ha coincidido en que es una obra de gran solidez, donde se mezcla Realismo, Costumbrismo y comedia de una forma única y eficaz. Gonzalo Valdez Medellín nombra a Carballido como “El gran renovador del teatro mexicano contemporáneo”.[7] Críticos de talla internacional también han estado de acuerdo en el gran trabajo que ha realizado el autor: Madeleine Cucuel y Jaqueline Bixler, por mencionar algunos. La primera expresó en diversas ocasiones que le maravillaba la manera en que el autor retrata a sus personajes femeninos,[8] se sentía atraída por esta independencia que buscan carácteres como Rosalba. La segunda ha dedicado sendos trabajos a la obra de Carballido como Convención y transgresión: el teatro de Emilio Carballido (2001).

Carballido se convirtió en uno de los dramaturgos más reconocidos y exitosos de México, en gran medida, por esta comedia y otras muchas que le sucedieron como Rosa de dos Aromas, ¡Silencio, pollos pelones, ya les van a echar su maiz! “El humor es parte del arte. Hay mucho arte humorístico; acuérdense de Aristófanes, Daumier, las caricaturas de Orozco. Hay cosas humorísticas hasta en las tragedias más sombrías de Shakespeare”,[9] confiesa el propio autor. Es, precisamente, el humor franco lo que hace que ésta sea una obra, que a casi sesenta años de su estreno siga siendo disfrutable para el público actual.

mostrar Bibliografía

Bixler, Jaqueline E. Convención y transgresión: el teatro de Emilio Carballido. Xalapa: Universidad Veracruzana, 2001, páginas 31-49.

Carballido, Emilio. “Rosalba y los Llaveros”. Teatro de Emilio Carballido. México: Fondo de Cultura Económica (Colección Popular; 159), 1960.

_______________. "Una entrevista con Emilio Carballido". Por Joseph F. Vélez. Latin American Theatre Review, número 1, volumen 7, Fall, 1973, páginas 17-24. (Consultado el 17 de junio de 2016).

Castro, Dolores. Su vida fue lo que su pasión le dictaba”. Por Gonzalo Valdez MedellínBoletín de prensa Fondo de Cultura Económica, 3 de marzo de 2008. (Consultado el 17 de junio de 2016).

Cucuel, Madeleine. “Medusa de Emilio Carballido o el poder teatral de refugiar el tiempo”. Las representaciones del tiempo histórico. Edición de Jacqueline Covo. París: Université Charles de Gaulle (Travaux & Rechereches), 1957, páginas 211-217.

Merlín, Socorro. Catálogo de la obra de Emilio Carballido (1946-1967). Volumen 1. Puebla: Universidad Autónoma de Puebla/ Tablado IberoAmericano, 2000.

_____________. La estética en la dramaturgia de Emilio Carballido. Baja California: Universidad Autónoma de Baja California/ Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, 2009.

Moncada, Luis Mario. “El milagro teatral mexicano”. Un siglo de teatro en México. Coordinación de David Olguín. México: Fondo de Cultura Económica/ Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Biblioteca Mexicana) 2011, páginas 95-116.

Pereira, Armando. “La generación del medio siglo: un momento de transición de la cultura mexicana”. Literatura Mexicana, volumen 6, número 1, 1995. (Consultado el 17 de junio de 2016).

Tilles, Solomon H. “La importancia de ‘la palabra’ en Rosalba y los Llaveros”. Latin American Theatre Review, número 2, volumen 8, 1975, páginas 39-44. (Consultado el 29 de marzo de 2016).

Vázquez Touriño, Daniel. La teatralización de la realidad como discurso ético. El teatro de Emilio Carballido. Tesis de doctorado. Universidad Autónoma de Madrid, 2008.

mostrar Enlaces Externos

Conociendo a Emilio Carballido. Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. (Consultado el 29 de marzo de 2016).

Los Conmemorantes. Descarga Cultural unam. (Consultado el 29 de marzo de 2016).

Rosalba y los Llaveros fue estrenada en el teatro del Palacio de Bellas Artes el 11 de marzo de 1950 y su éxito de público y crítica dejó establecido a Emilio Carballido (1925) entre los dramaturgos mexicanos de primera línea. La obra ha sido repuesta en varias ocasiones, siempre con buena acogida. El tema de esta comedia es la provincia, cerrada, frustrante, como la han visto varios escritores; pero en este leit motif el autor introduce una variación: la metrópoli, encarnada en una joven sabelotodo —Rosalba— viaja al "pueblo chico, infierno grande" dispuesta a tutear y psicoanalizar a todo mundo de primera intención y a escandalizar a sus parientes lanzando —en la provincia de los años cuarenta— frases como: "Es una forma de paranoia, sin duda hay deseo insatisfecho y un complejo espectacular de origen sexual, agravado por la menopausia"; o refiriéndoles que su mamá le parece un monstruo y que hizo un estudio de ella para su clase de psicopatología.

Más la provincia contraataca. La familia Llavero, de Otatitlán, Veracruz, que hospeda a su pariente Rosalba, guarda en el ropero fantasmas suficientes como para poner en su lugar a la marisabidilla y dejarla con la guardia baja en un intercambio de golpes en que sirve de réferi el buen humor dle dramaturgo. El resultado es un exorcismo eficaz contra los monstruos que habitan bajo la aparente tranquilidad provinciana.

El relojero de Córdoba (estrenada en 1960) y El día en que se soltaron los leones (estrenada en 1963) que forman parte de este volumen, han contribuido a aumentar la fama de Carballido "escritor inquieto que utiliza los más insospechados recursos para lograr que el público participe y esté listo a recibir un teatro en el que si bien está presente la sátira, también se encuentran la compasión y la ternura" en palabras de María del Carmen Millán.

* Esta contraportada corresponde a la edición de . La Enciclopedia de la literatura en México no se hace responsable de los contenidos y puntos de vista vertidos en ella.

 

Otras obras de la colección (Lecturas Mexicanas):

Obras por número

Obras por género literario

México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Lecturas Mexicanas) / Ediciones del lirio (La Otra Orilla).

México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

México. D.F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Lecturas Mexicanas).

Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica (Lecturas Mexicanas).

Selección y prólogo de Fernando Fernández. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica (Lecturas Mexicanas).

México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Colección Popular; 34).