El Hijo Pródigo. Revista Literaria

 

La Fundación de El Hijo Pródigo en abril de 1943 fue el resultado de una charla inicial entre Octavio Paz y Octavio G. Barreda, según narra este último, Paz sugirió la creación de un órgano de difusión literaria con calidad ejemplar, al nivel de las mejores del mundo.

 El Hijo Pródigo, en su consejo de redacción, representó la unión de dos generaciones: Xavier VIllaurrutia y Celestino Gorostiza, que pertenecieron a la Generación de Contemporáneos, y Octavio Paz, Antonio Sánchez Barbudo y Octavio G. Barreda, pertenecientes a la Generación de Taller, y la de Tierra Nueva.

Además, la Guerra Civil Española, que provocó el exilio de escritores en México y fomentó la abundancia de autores en el país, hacia la necesaria producción de un órgano que satisficiera la demanda de espacios de calidad y de carácter internacional. El Hijo Pródigo constituyó en este espacio durante tres años.

El propósito de esta revista era plantear un órgano informativo sin limitaciones geográficas. Letras de México, publicación coetánea, editada por el mismo Barreda, había marcado los límites con el propio título. El Hijo Pródigo significaba “Una aventura diferente, de la cultura universal, sin limitaciones de espacio, de todos los tiempos”. Eso pretendieron los fundadores de la revista: moverse en el tiempo y el espacio geográfico sin cerrar las puertas a cualquier posibilidad literaria que apuntara calidad.

En esos momentos de incertidumbre, de guerra y devastación, lo que se requería era unir lo mejor y dejar la experimentación estática a un lado. El Hijo Pródigo ha sido considerada como una revista de alta calidad de su época, que conservó las primicias de los ideales estéticos de los fundadores de Contemporáneos.

Al igual que Letras de México, El Hijo Pródigo mantuvo una posición política de centro, a decir de su fundador. La revista tenía que ser un punto de encuentro de diversas tendencias literarias, sin caer en la experimentación.

El primer número ofrece un apartado intitulado “Imaginación y Realidad”, y contiene la declaración de principios del naciente órgano, firmada por el editor Octavio Barreda. Entre otras cosas, en esta declaración intenta justificar el nacimiento de la revista en un momento de angustia provocado por la Segunda Guerra Mundial. A decir de Barreda, a pesar de que México no participó en en la contienda, en el país se respiraba este ambiente de represión.

El afán de apertura, de heterogeneidad y de universalidad se evidencia en el contenido de cada número. La poesía publicada e en El Hijo Pródigo muestra las principales corrientes y autores mexicanos desde el modernismo hasta el lustro de los años cuarenta. En sus páginas, además de escritores de las generaciones de Contemporáneos, Taller y Tierra Nueva, también estuvieron presentes los poetas de la generación española del 27. Contiene colaboraciones de Jorge Guillén, Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, Pedro Salinas y José Moreno Villa. La Generación del 36 participó con lo propio: Juan Gil-Albert, Ramón Gaya, Juan Rejano y Roger Giner de los Ríos.

En los ensayos y en la crítica donde se advierte con mayor claridad el carácter ecléctico de la revista, así como su apertura y heterogeneidad.

El teatro tuvo un gran impulso a través de esta publicación. Se incluyó un total de 23 piezas teatrales: once de mexicanos, tres de españoles radicados en México, cuatro traducciones del francés, dos del italiano, dos del ruso y una del alemán.

En El Hijo Pródigo se publicaba cuando menos un artículo por número sobre artes plásticas, particularmente mexicanas. Estos ensayos iban acompañados por ilustraciones, fuera de texto, impresas con calidad. Se incluyó desde arte precolombino hasta el muralismo.

La revista duró tres años y medio, y el último número apareció el 15 de septiembre de 1946. En su dirección y pequeño cuerpo de redacción hubo pequeños cambios. Octavio Barreda apareció como editor desde el número uno hasta el 29; posteriormente, aparecía como fundador. Isaac Rojas Rosillo fungió como editor y Xavier Villaurrutia como director del número 30 al 42.

La revista tuvo tres secciones firmadas por la redacción: “Notas”, “Correspondencia” e “Imaginación y Realidad”, esta última incluida en las primeras páginas de la revista. 

La portada presenta el nombre de la revista con juego tipográfico, el año, número y fecha. Además, hay distintas ilustraciones en cada portada. El número uno presenta un grabado de José Guadalupe Posada. Debajo de la ilustración, el sumario, y más abajo se anuncia el artículo sobresaliente. los datos de la portada están enmarcados por frases que corresponden a diversas obras literarias.

También se constituyó una sólida editorial. En el intervalo de la existencia de Letras de México y El Hijo Pródigo, se llegaron a publicar 45 libros, veinte de mexicanos y veinticinco de extranjeros, todo ello con un mínimo de recursos y con la ayuda desinteresada de Eduardo Villaseñor

      
     
    


MIEMBROS INTEGRANTES
Este visor fue inspirado por el que desarrolló E-Algorab en la Academia Mexicana de la Lengua.


EL HIJO PRÓDIGO. REVISTA LITERARIA

México
Fundación: 1943
a   1946
Dirección: Sierra Nevada 425, México, Distrito Federal. 

BIBLIOGRAFÍA RELACIONADA
 
 

Miembros Integrantes:
Barreda, Octavio G.
Editor
Chumacero, Alí
Redactor
Gorostiza, Celestino
Redactor
Martínez, José Luis
Redactor
Owen, Gilberto
Redactor
Paz, Octavio
Redactor
Solana, Rafael
Redactor
Villaurrutia, Xavier
Redactor

Periodicidad: mensual

Con ilustraciones