Enciclopedia de la Literatura en México

Max Aub

Nació en París, Francia, el 2 de junio de 1903; murió en la Ciudad de México el 23 de julio de 1972. Dramaturgo, ensayista, narrador y poeta. Después del triunfo de la dictadura en España, fue encarcelado durante tres años. En 1942 llegó a México. Fue director del Teatro Universitario de Valencia, agregado cultural de la Embajada de España en París y secretario del Consejo Nacional de Teatro. Impartió cursos y conferencias en las universidades de Valencia, Bruselas, Harvard, Yale y Princeton; en México, fue profesor de teoría y técnica cinematográfica en el Instituto Cinematográfico; profesor interino de la unam; vocal ejecutivo de la televisión universitaria; fundador de la serie “Voz Viva de México”; director de los servicios coordinados de Radio, Televisión y Grabación de la unam; director de Verdad; fundador y redactor de Los Sesenta. Su obra ha sido traducida al francés, alemán e italiano. Corbata de Comendador de las Artes y las Letras 1972. Gran Premio de Humor Negro 1981 (póstumo), Francia.

José Luis Martínez
1995 / 20 ago 2018 10:51

De padre alemán y madre francesa, Max Aub (París, 1903-México, 1972) llega a Valencia a los once años y allí cursa el bachillerato y adquiere la nacionalidad española. Comienza a escribir y durante la guerra civil colabora con André Malraux en una película, Sierra de Teruel (filmada en 1938, el guion impreso en México, 1968). Pasa tres años en cárceles y campos de concentración. Desde 1942 hasta su muerte vive en México y se hace mexicano. En España había publicado nueve libros. En México completará la centena.

Escribió tanto y ha sido tan fragmentariamente estudiado que no podría anticiparse cuáles de sus obras van a preferirse en el futuro. ¿Las novelas o los cuentos? ¿El teatro o los versos? ¿Los estudios críticos o los ensayos? ¿El humor, las fantasías y las invenciones? Desde luego, el ciclo novelesco llamado El laberinto mágico, formado por seis Campos (cerrado, 1943; de sangre, 1943; abierto, 1951; francés, 1963; del moro, 1963; y de los almendros, 1968) acerca de la Guerra Civil Española, es uno de los mayores testimonios literarios sobre aquellos acontecimientos. En sus cuentos publicados en México, especialmente los reunidos en Cuentos mexicanos (con pilón) (1959) –luego ampliados en El zopilote y otros cuentos mexicanos (Barcelona, 1964)–, adoptó de manera natural los temas vernáculos, el lenguaje popular y los ambientes rurales, añadiendo el humor socarrón que era peculiar de su autor. Y acaso llegue alguna vez la hora de su teatro, que él tenía en mucho y que tuvo algunas prolongaciones en el cine.

Cuanto escribió Max Aub sigue siendo de lectura placentera, pues era un narrador nato y un escritor dueño de todas las malicias. Con todo, hay una sección de su obra y un libro que previsiblemente serán cada vez más apreciados por ser los más personales suyos y más logrados. La primera es la que antes he llamado de humor, fantasías e invenciones; astillas las llamaría Alfonso Reyes, escapes de la imaginación y la ironía de varios calibres. Desde la centena de apuntes de humor negro de los Crímenes ejemplares (1957), los aforismos de Signos de ortografía (1969) y el canto a la vida y a los sentidos de Yo vivo (1953), hasta la espléndida invención de un pintor y su obra –óleos, dibujos y cerámicas– en el Jusep Torres Campalans (1958) y el discurso imaginario de ingreso en la Academia Española, El teatro español sacado a la luz de las tinieblas de nuestro tiempo (Madrid 1956) –con respuesta de Juan Chabás y Martí y, que se apoya en la suposición de que no hubiera ocurrido la guerra civil y que, consiguientemente fueran miembros de la Academia cuantos debieron serlo: Juan Ramón Jiménez y Américo Castro, Federico García Lorca y Rafael Alberti, José Moreno Villa y Manuel Altolaguirre, Emilio Prados y Luis Cernuda, Juan Larrea y Adolfo Salazar, José Bergamín y Agustín Millares Carlo–, pasando por otras fantasías como los poetas inventados en la Antología traducida (1963) y en Versiones y subversiones (1971) –que se mezclan con algunos verdaderos–, y las fábulas político-morales que, con gusto e imaginación tipográfica, ofrecían anualmente en El Correo de Euclides (nueve números, 1959-1968).

El libro de Max Aub que me parece excepcional es La gallina ciega (1971). Este diario, que narra las impresiones de su viaje a España después de treinta años de destierro, es uno de esos libros a los que el curso de una vida nos hace sentirlos necesarios. La nostalgia acumulada del mundo perdido, al confrontar la mudanza de la realidad, tenía que explotar en ira y desencanto, aunque también la fascinación del reencuentro, de cuanto subsistía a la medida del sueño. Además de las impresiones subjetivas, dan una variada vivacidad a esta obra las conversaciones, las estampas de personajes, las descripciones de paisajes y sitios y los juicios políticos y literarios. Un ancho y gozoso entusiasmo, lleno de sensualidad y de memorias, y una ávida capacidad para comunicarse y escuchar, animan estas páginas. El novelista, el dramaturgo y el ensayista entrecruzan con fluidez sus recursos y, como en las pinceladas de los maestros, en este arte múltiple hay un ahorro de elementos verbales y un ágil juego de alusiones y elusiones que imprimen al estilo aceleración interior y soltura.

Con todo, La gallina ciega no es sólo un ejercicio de virtuosismo literario sino la crónica de una desilusión. El cielo y la tierra de España están allí, quedan algunos hombres de su tiempo y huellas de escenarios de sus mocedades. Pero la España de las imágenes y las emociones recordadas, la reinventada en la memoria ya no estaba. Esta búsqueda apasionada e ilusoria de un pasado, cuyas huellas se han desvanecido, da a este testimonio uno de sus rasgos más conmovedores.

Max Aub publicó una curiosa e interesante revista personal, Sala de Espera (treinta números, 1948-1951) en la que iba recogiendo sus variadas escrituras, que luego formaban libros. Asimismo fue el animador de otra revista singular, Los Sesenta (cinco números, 1964-1965): "Se publica en la sexta década del siglo y sólo colaboran en ella quienes hayan o hubieran cumplido sesenta años."

Años después de su muerte, apareció una obra de enorme interés en la que Max trabajó durante sus últimos años, Conversaciones con Buñuel (Madrid, 1985).

Conozco dos antologías de las obras de Max Aub: Mis mejores páginas, Madrid, Gredos (Antología Hispánica, 24), 1966, y Novelas escogidas, prólogo y notas de Manuel Tuñón de Lara, Madrid, Aguilar, 1970. Sobre Max Aub, véase: "Homenaje", en Cuadernos Americanos, volumen 187, número 2, marzo-abril de 1973.

Residió en México desde 1942. De padre alemán y madre francesa, Max Aub fue educado en España. En 1914 su familia se estableció en Valencia; allí cursó Aub el bachillerato. De 1920 a 1924 recorrió Figueras y Almería y de 1925 a 1936 el resto de la península. En 1924 viajó a Alemania y a Francia. Fue director de la compañía “El Búho”, teatro universitario de Valencia (1934-1936), y director del periódico socialista Verdad (1936-1937). Militó en defensa de la República en sus misiones diplomáticas como agregado cultural de la Embajada de España en Francia (1936-1938) y en la dirección del pabellón español de la Exposición Internacional de París, en 1937, año en el que participó en la organización del ii Congreso de Intelectuales Antifascistas en Valencia. Fue nombrado secretario general del Consejo Nacional de Teatro, cuyo director fue Antonio Machado (1937-1939). Durante la Guerra Civil filmó con André Malraux L'espoir (La esperanza). Abandonó la Península al triunfo de Franco, a fines de 1939; fue detenido y confinado durante tres años en cárceles y campos de concentración en Francia y en el norte de África. En 1942 llegó a México. De 1943 a 1951 fue profesor de Teoría y Técnica Cinematográfica en el Instituto Cinematográfico y de Teoría y Composición y de Historia del Teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México (unam) (1949). En 1944 fue secretario de la Comisión Nacional de Cinematografía, siendo presidente de la misma Antonio Castro Leal. En 1958 fue vocal ejecutivo de la Televisión Universitaria y fundador de la serie de discos “Voz Viva de México”. A partir de 1961 fue director de los Servicios Coordinados de Radio, Televisión y Grabación de la unam. Fundó la revista personal Sala de Espera, que publicó treinta números; en 1964 formó parte del cuerpo de redacción de la revista Los Sesenta, de la cual fue uno de sus iniciadores. Colaboró en diversas revistas literarias como Estaciones, Cuadernos Americanos, El Hijo Pródigo, Universidad de México y otras, así como en los diarios Excelsior y Novedades; en los suplementos culturales “México en la Cultura”, “Revista Mexicana de Cultura” y “Diorama de la Cultura". Fue autor, coautor, director y traductor de más de cincuenta guiones cinematográficos e hizo varias adaptaciones de películas mexicanas, entre ellas Distinto amanecer, basada en su drama La vida conyugal. Impartió cursos y sustentó conferencias en Universidades como las de Valencia, Bruselas, París, México, Harvard, Yale, Princeton; algunas de esas conferencias fueron difundidas por la radio en México, Francia e Italia, así como en las televisiones de distintos países europeos. Muchas de sus obras de teatro se estrenaron en México, España, Puerto Rico, Guatemala, Buenos Aires, París y Quebec. Ha sido traducido a diversos idiomas, entre otros, al francés, al alemán y al italiano.

Max Aub Mohrenwitz, poeta, novelista y cuentista, ensayista y dramaturgo. La mejor y mayor parte de su vastísima obra la escribió en México; en ella conjugó la pasión y el talento, la versatilidad y la exuberancia, el humorismo y la gravedad. Al modo galdosiano noveló el gran episodio de la Guerra Civil española mediante una diversidad de personajes que servirán de hilo conductor en el desarrollo de la trama. Llamó Laberinto mágico al conjunto de sus seis novelas: Campo cerrado, Campo de sangre, Campo abierto, Campo del moro, Campo de los almendros y Campo francés. En este ambicioso fresco narrativo hay una reconstrucción realista de la España de la preguerra y de la Guerra Civil, escrita con una prosa tensa, escueta, que contrasta con los ágiles diálogos de un universo marcado por el heroísmo y la miseria. En Las buenas intenciones despliega su aguda mirada de creador para captar, en diferentes sectores sociales, la vida del Madrid popular de la preguerra y presentar anecdóticamente una serie de personajes representativos de la pequeña burguesía y de la clase media española, llena de tabúes y prejuicios sociales. La calle de Valverde está ambientada en los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera y recrea el clima intelectual de la sociedad madrileña de esa época. Jusep Torres Campalans es una novela basada en la biografía de un imaginario pintor catalán, amigo de Picasso y seguidor del cubismo, escrita con todos los ingredientes del género, lo cual llegó a confundir a muchos eruditos de la historia del arte contemporáneo. Tanto en sus cuentos y relatos como en el resto de su prosa, apunta en muchas ocasiones la ironía y un humorismo sano y fresco. Fábula verde es una narración vanguardista en la que sobresalen reminiscencias bíblicas, imágenes e hipérboles pertenecientes al cubismo literario. No son cuentos, Cuentos ciertos, Ciertos cuentos y Crímenes ejemplares reflejan la gradual adaptación a la nueva realidad que le tocó vivir, cuyas historias optan por el realismo testimonial y por la fantasía crítica, mediante una mirada llena de humorismo y clarividencia. Su poesía está llena de vigor, sensualidad y sentimiento. Aunque en España ya había escrito poemarios como Los poemas cotidianos y A, publicó en México su obra poética más importante: Diario de Djelfa, Canciones de la esposa ausente, Lira perpetua, Antología traducida, entre otras. Destacan Diario de Djelfa como un grandioso fresco poético de sus vivencias más dolorosas en los campos de concentración y, Antología traducida, en la que recurre a un ingenioso juego de traducciones apócrifas, mostrando una vez más su capacidad de invención en este engranaje de erudición poética. Su teatro es ágil, lleno de sorpresas y se inscribe también en sus dos vertientes creativas: la esteticista, perteneciente a las vanguardias, y la de carácter realista, de fuerte contenido social-político. En sus obras dramáticas San Juan, El rapto de Europa, Morir por cerrar los ojos, el exilio y la persecución política están tratados como tragedia colectiva. Sus ensayos revelan el interés y conocimiento en la literatura escrita en español, a la que supo interpretar y seguir paso a paso, convirtiéndose en uno de sus mejores críticos. Prueba de ello son Discurso de la novela española contemporánea, La prosa española del siglo xix, Una nueva poesía española, Manual de historia de la literatura española, Guía de narradores de la Revolución Mexicana, entre otros. Dentro de su literatura autobiográfica destaca La gallina ciega, diario que escribe a su regreso a España en 1969, en el que recoge sus amargas y pesimistas impresiones de un país que ya no reconoce, y cuya visión parcial y subjetiva muestra un desencanto motivado por el desarraigo del exilio y por la

Instituciones, distinciones o publicaciones


Universidad Nacional Autónoma de México UNAM
Fecha de ingreso: 1949
Fecha de egreso: 1949
Profesor

Universidad Nacional Autónoma de México UNAM
Fecha de ingreso: 1961
Fecha de egreso: 1949
Director de los Servicios Coordinados de Radio, Televisión y Grabación

Estaciones. Revista Literaria de México
Colaborador

Cuadernos Americanos. La revista del mundo nuevo
Colaborador

El Hijo Pródigo. Revista Literaria
Colaborador

Revista de la Universidad de México
Colaborador

Diorama. Suplemento cultural de Excélsior
Colaborador

Voz viva de México
Fecha de ingreso: 1958
Fundador de la serie de discos