Enciclopedia de la Literatura en México

Manuel Ponce

Nació en Tanhuato, Michoacán, el 15 de febrero de 1913; murió el 5 de febrero de 1994. Poeta. Estudió en el Seminario Tridentino de Morelia. Fue sacerdote; profesor de literatura; director de Trento y Lecturas; presidente de la Comisión Nacional de Arte Sacro de la Conferencia Episcopal Mexicana; fundador del Instituto de Cultura Arca (Arte y Caridad) y de la Academia de Apreciación Artística Fray Angélico. Fundador de la Academia de Historia Eclesiástica y de la Casa de Poesía; miembro de la Academia Mexicana de la Lengua (desde 1977); director de Amigos de Miguel Bernal Jiménez y de la Sociedad Conmemorativa de Don Vasco de Quiroga. Colaboró en Ábside, América, Cuadernos de Literatura Michoacana, El Hijo Pródigo, Letras de México, y Viñetas de Literatura.

José Luis Martínez
1995 / 27 jul 2018 20:18

Manuel Ponce (1913-1994) expresa su inspiración religiosa en audaces hermetismos. “Hay en Ponce –escribe Gabriel Zaid– una poderosa combinación de eficacia artística y autenticidad religiosa” (estudio preliminar de la Antología poética, 1980, del padre Ponce).

Se ordenó sacerdote en Seminario de Morelia en 1936. Ejerció durante veinticinco años como profesor de Literatura, Historia, Apologética y Preceptiva. De 1943 a 1968 publicó y dirigió la revista Trento. Fundó academias dedicadas a la historia regional eclesiástica y, con Ignacio Ávila y Víctor Maravel, la Casa de Poesía, la Academia Fray Angélico y el Instituto de Cultura Arca (Arte y Caridad para la Juventud Moreliana). Fue presidente de la Comisión Nacional de Arte Sacro de la Conferencia Episcopal Mexicana. Colaboró en revistas, periódicos y suplementos como El Hijo Pródigo, Letras de México, Occidente, Nivel, Gaceta del Fondo de Cultura Económica, América, La Nación, El Centavo, Vuelta, Viñetas de Literatura Michoacana, Cuadernos de Literatura Michoacana, Tierra Adentro, Ábside, El Universal, La Jornada, Reforma, “Sábado”, “Revista de la Semana” y “La Cultura Mexicana”.

Manuel Ponce fue poeta; en su obra confluyen la tradición clásica y la religiosa, que se corresponde con textos bíblicos, resonancias de la lírica de autores latinos como Horacio, de la poesía bucólica pastoril y de los místicos españoles. En su primer poemario, Ciclo de vírgenes, alude a los orígenes del mundo y a la pureza encarnada en las vírgenes que evoca. Quadragenario y segunda pasión y Misterios para cantar bajo los álamos, recrean pasajes bíblicos como la vida, crucifixión y muerte de Cristo; donde el ritmo poético es una alabanza o letanía a la manera cristiana. Esta misma tónica está presente en María y Cristo, alabanzas a Dios y a María. Fábula de Eurídice y Orfeo es su poemario más ambicioso, temática y formalmente. En El jardín increíble habla del paraíso perdido y de la muerte como forma de salvación, en él el poeta se maravilla ante la creación divina y encuentra que el amor permea de espiritualidad la realidad del mundo y es, al mismo tiempo, un sentimiento fraternal entre los hombres.