Enciclopedia de la Literatura en México

Generación de Taller

La generación literaria que comenzó a manifestarse en las revistas Barandal (1931-1932), Cuadernos del Valle de México (1933-1934) y Taller Poético (1936-1938), se concretó en torno a la revista Taller (1938-1941) que reunió a un grupo destacado de poetas, ensayistas y novelistas, a los que sólo ligaría posteriormente la simultaneidad de su iniciación. Coincidieron, entonces, en una actitud que rechazaba el esteticismo que la generación precedente, de los Contemporáneos, había impuesto, actitud que, por otra parte, se relacionaba con las tendencias sociales en boga por aquellos años. “La poesía —precisó Octavio Paz respecto a los objetivos de su generación— era actividad vital más que ejercicio de expresión”. Pero la espontaneidad y el calor humano que los juntaba había de ramificarse de muy diferente manera y calidad en cada uno de aquellos escritores.

Al lado de Octavio Paz surgieron varios poetas importantes como Efraín HuertaAlberto Quintero ÁlvarezNeftalí BeltránRafael Vega AlbelaEnrique Gabriel GuerreroCarmen Toscano, además de narradores distinguidos como José Revueltas y Juan de la Cabada—considerados entre los escritores de tendencias sociales—, Efrén Hernández —ya conocido de años atrás— y Rafael Solana.

El ensayo y la crítica fueron cultivados por casi todos los escritores de Taller. Algunos de ellos abandonaron el ejercicio para dedicarse a otras disciplinas, como Salvador Toscano, por la crítica de arte,  Arnulfo Martínez Lavalle, por la jurisprudencia, Enrique Ramírez y Ramírez, por la política y el periodismo, y Rafael López Malo, autor de hermosos poemas, que escribió algunos ensayos políticos.

Acerca de la generación de Taller, puede consultarse: Octavio PazAntevíspera:Taller, en Generaciones y semblanzas, páginas 119-142; Rafael SolanaBarandal, Taller Poético, Taller, Tierra Nueva, en Las revistas literarias de México, México, INBA, 1963, tomo I, páginas 185-207. Y la edición de las revistas en la serie facsimilar editada por el Fondo de Cultura Económica.


Entre 1935 y 1938 surgió una nueva generación literaria en México: un grupo de muchachos nacidos alrededor de 1914 comenzó a manifestarse en los diarios, publicaba revistas y libros, frecuentaba ciertos cafés y concurría a las salas de teatro experimental, a las exposiciones de pintura, a los conciertos y a las conferencias. También se interesaba por las reuniones políticas de agrupaciones de izquierda.

El mundo atravesaba una etapa de furor proletario. En este momento los escritores estaban atentos sobre todo a los sucesos políticos y sociales. Estaban en puerta los procesos de Moscú, las guerras de Abisinia y la Guerra Civil Española. En torno a esta situación internacional nace la generación que formó parte de la revista que le da su nombre: Taller.

En particular, los escritores mexicanos de ese momento se vieron influidos por la Guerra Civil Española. El exilio provocado por este acontecimiento abrió la posibilidad de conocer a intelectuales de otro continente, gente con aportes distintos, situación que parece haber llamado poderosamente la atención de los miembros de la Generación de Taller. Al mismo tiempo, éstos tuvieron posibilidades de viajar a Europa, lo que les confirió una visión distinta de las cosas. Sus propósitos como grupo editorial se dirigieron hacia ámbitos internacionales.

Pertenecen a esta generación Octavio Paz, Efraín Huerta, Alberto Quintero Álvarez y Neftalí Beltrán, entre muchos otros.

Las relaciones de este grupo con el precedente, los Contemporáneos, eran ambiguas. Los jóvenes habían heredado la modernidad de los Contemporáneos, pero algunos modificaron ese legado con nuevas lecturas e interpretaciones. Quizá fue la frialdad y reserva con que el grupo anterior vio las luchas revolucionarias lo que marcó la distancia entre unos y otros.

Para Antonio Castro Leal, el solo nombre de Taller revela la tendencia hacia el “oficio” que guardó el grupo. Según este crítico Paz y Huerta respondían a las demandas de su tiempo con su verso “cargado de esencias líricas y con un noble interés por el triunfo de la justicia en el seno de las sociedades y en el campo internacional”. Ambos poetas celebraron a la España republicana cuando luchaba contra el fascismo.

A juicio de Paz, esta interpretación de Castro Leal es superficial. No se trataba de un imperativo social, como quiere pensar el crítico, dice Paz, sino de una imperiosa necesidad, poética y moral, de destruir a la sociedad burguesa para que el hombre total apareciese.

En un ensayo comprendido en Las peras del olmo, Paz explica los propósitos y las inquietudes de su grupo. Para esta generación, la actitud frente al lenguaje constituye una de las preocupaciones centrales. Los jóvenes no se limitan a ver la palabra como medio de expresión, sino que buscan la palabra “original”, por oposición a la palabra “personal”.

Al parecer, a estos jóvenes les interesa la poesía como experiencia vital más que como ejercicio de expresión. Ven en ella una de las formas más altas de comunión. Amor y poesía son las dos caras de una misma realidad.

Los poetas de Taller sienten afinidad con los místicos españoles. Leen a los surrealistas y a los románticos alemanes e ingleses. Octavio Paz admira a Goethe, Novalis, Heine, Blake, Rimbaud. Todos se interesan por la obra de los poetas contemporáneos de la lengua española, como Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, Juan Larrea, Emilio Prados, Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre y Rafael Alberti.

Según José Luis Martínez, en sus inicios el grupo adoptó una actitud contraria al esteticismo de los Contemporáneos. Esto hizo que ganaran en espontaneidad.

Los escritores más destacados de esta generación son Paz, Huerta, Beltrán y Quintero Álvarez. Octavio Paz, el más prolífico de todos, publicó numerosas obras poéticas, entre las que encontramos Libertad bajo la palabra (1949), Águila o Sol (1951), La estación violenta (1958). También fue ensayista con una obra profusa: El laberinto de la soledad (1950), El arco y la lira (1956), Cuadrivio (1956) y otras.

Efraín Huerta publicó numerosas obras de poesía, entre las que se encuentran Los hombres del alba (1944), Estrella en alto (1956), Poesía 1935-68.

En cuanto a Alberto Quintero Álvarez, dejó poemas con “frescura vegetal, amorosa efusión y angustia clara”, como los califica Martínez. Publicó Saludo al alba (1936), Nuevos cantares y otros poemas (1941), entre otros textos. Neftalí Beltrán escribió, entre otras cosas, el libro Soledad enemiga (1949).

Formaron también parte de la generación: Octavio Novaro, quien publicó Sorda la sombra (1935); Enrique Gabriel Guerrero, con Cuadrante de la huida y Herido tránsito (1937); Carmen Toscano, que dio a la luz la biografía de Rosario la de Acuña, mito romántico (1948), además de obra poética; Mauricio Gómez Mayorga, quien escribió Muerte en el bosque (1957) entre otras, y Vicente Magdaleno, con Paisaje y celaje de México (1952) y Ascensión a la tierra (1956).

En la narrativa se distinguieron Efrén Hernández, cuentista y novelista que escribió, entre otros textos, Cerrazón sobre Nicómaco (1946) y La paloma, el sótano y la torre (1949); Rafael Solana, autor de cuentos humorísticos, que tiene, entre sus numerosas publicaciones de teatro poesía y novela, Los santos inocentes (1944).También se relaciona a José Revueltas y Juan de la Cabada con esta generación. A ellos se les ha considerado escritores de Literatura de contenido social. José Revueltas escribió, entre otras obras, El luto humano (1943), Los días terrenales (1949) y Los errores (1964). Juan de la Cabada publicó cuentos en Paseo de mentiras (1940), Incidentes melódicos del mundo (1944).

El ensayo y la crítica fueron cultivados por la mayor parte de los integrantes de la generación.

Otros escritores considerados dentro de esta generación, que abandonaron luego la literatura son Salvador Toscano, Enrique Ramírez y Ramírez, Arnulfo Martínez Lavalle y Rafael López Malo.



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Beltrán, Neftalí Cabada, Juan de la Guerrero Larrañaga, Enrique Gabriel Hernández, Efrén Huerta, Efraín Paz, Octavio Quintero Álvarez, Alberto Revueltas, José Solana, Rafael Toscano, Carmen Vega Albela, Rafael