Diego de Ribera


25 sep 2013 / 09:39

Diego de Ribera dejó abundantes pormenores de la vida cotidiana en la ciudad de México durante la segunda mitad del siglo XVII: relaciones de festividades cívicas y religiosas, las venidas de la Virgen de los Remedios, las entradas y salidas de virreyes y arzobispos, la muerte de Felipe IV y la coronación de Carlos II, las dedicaciones de distintos templos, etc.; pero sobre su vida tenemos apenas unas cuantas noticias. Sabemos que su producción conocida abarca de 1661 a 1688. Contemporáneo de sor Juana, formó parte de los mismos grupos literarios, y esa relación lo ha salvado del total olvido. Por ejemplo, Octavio Paz supone que los dos poetas fueron amigos, pues Diego de Ribera fue elogiado por sor JuanaSor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe, México, Fondo de Cultura Económica, 1985, pp. 82. Paz se refiere a dos sonetos de sor Juana “Al autor” incluidos en los preliminares de dos obras de Diego de Ribera: Poética descripción de la pompa plausible que admiró esta nobilísima Ciudad de México, en la sumptuosa dedicación de su hermoso, magnífico y acabado templo (México, Francisco Rodríguez Lupercio, 1668; por cierto, el soneto de la monja, de apenas 19 años, encabeza la serie de homenajes) y Defectuoso epílogo, diminuto compendio... [sobre el gobierno del virrey fray Payo Enríquez de Ribera] (México, Viuda de Bernardo Calderón, 1671; también en este caso, el soneto de sor Juana es el primero). y considera al autor “mediano”, aunque digno: “Los otros poetas de la Nueva España eran medianos, pero dignos: Francisco de Castro, Ramírez de Vargas, Diego de Ribera y el enfático Sigüenza y Góngora.Op. cit., p. 327. Méndez Plancarte destaca su “aristocracia mental y verbal, refinada mesura y límpida distinción” y le asigna un “noble sitio en la más pura escuela de Góngora”.Poetas novohispanos. Segundo siglo, ed. cit., t. 1, p. lxxx.

Según Beristáin, Diego de Ribera fue “natural de la Nueva España, presbítero del arzobispado de Mégico, muy versado en bellas letras”.Biblioteca hispanoamericana, ed. cit., s.v. Méndez Plancarte añade que fue administrador del Real Hospital de San Antonio Abad, cura de Tacuba y capellán del Ayuntamiento de México y del Santuario de los Remedios.Sor Juana Inés de la Cruz, Obras completas, ed. cit., t. 1, p. 548. Recientemente, Araceli Eudave, en su tesis de doctorado, ha reconstruido totalmente la vida de Diego de Ribera a partir de las noticias del Diario de Antonio de Robles, de distintos documentos de archivo, como su registro de bautismo, una designación de capellanía, un auto jurídico, su matrícula universitaria, su partida de defunción, su testamento, etc., y de los escasos datos que proporciona el mismo autor en las dedicatorias de sus obras.Diego de Ribera: cronista lírico de la ciudad de México, tesis de doctorado, México, El Colegio de México, 2008.

De acuerdo con la investigación de Araceli Eudave, en su testamento Diego de Ribera declara ser “hijo de nobles padres que ya son difuntos”,Testamento del bachiller Diego de Ribera, presbítero, apud Araceli Eudave, op. cit. aunque no específica los nombres, y dice haberse criado en la casa de doña Melchora de Ribera y del doctor Andrés Fernández Suazo. No se sabe exactamente cuándo nació, pero muy probablemente fue entre 1630 y 1631. Araceli Eudave deduce la fecha a partir de un proceso que se le siguió a Diego de Ribera en 1654 por haber incurrido en el canon Si quis suadente diabolo (Hechos de oficio contra Diego de Ribera, que handa en hávitos clericales, por haver incurrido en el canon si quis suadente Diabolo, agn, Indiferente Virreinal, Bienes Nacionales, caja 5181, exp. 26). En su declaración dice “ser menor de veinte y cinco años y mayor de veinte y dos”. Además, A. Eudave cree haber encontrado la partida de bautismo del poeta, fechada el 15 de noviembre de 1630. La razón por la que se siguió proceso a Diego de Ribeta constituye una sabrosa anécdota; la relato a partir de la tesis de Araceli Eudave: “El Viernes Santo [3 de abril de 1654] alrededor de las seis de la tarde, Diego de Ribera llegó a la catedral [...] y sin importarle el día que era y el lugar en que estaba, respondió a una agresión verbal que le hizo el acólito de la catedral Juan Pardo, dándole un golpe con un palo que, con ese propósito, llevaba oculto bajo su capa. El licenciado Juan de la Barrera, presbítero, trató de meterlos en paz y también recibió un palazo de Diego de Ribera. Ante el escándalo que la pelea suscitó en la catedral acudió, ahora, Juan Bueno, quien en su calidad de alguacil mayor trató de calmar a los rijosos; pero el presbítero Juan de la Barrera en lugar de tranquilizarse, arrancó la espada que el alguacil llevaba en el cinto y con ella desarmó a Diego de Ribera y lo persiguió hasta hacerlo huir” (op. cit.). Diego de Ribera fue encontrado culpable y fue excomulgado, aunque después se le absolvió. Otro hallazgo en las pesquisas de Araceli Eudave es el descubrimiento de la compulsiva afición al juego de Diego de Ribera, de la cual habla el mismo autor en su testamento: “No especifica qué tipo de juego, pero probablemente se tratara de los naipes, dados o cualquier otro juego de azar, pues por su testamento sabemos que llevaba más de quince años apostando y que frecuentaba distintas casas de juego, que él llama «de entretenimiento». Incluso, como un medio de diversión y de inversión, Ribera declara que tuvo «un entretenimiento” en su propia casa” (op. cit.). Se graduó como bachiller en artes el 14 de febrero de 1674 (a pesar de que firmaba sus escritos como “bachiller y presbítero” desde 1661); se graduó en cánones en 1675. Fue miembro del clero secular; formó parte de la selecta Congregación de San Pedro (fundada en la ciudad de México, el 18 de enero de 1577).“El gran orgullo de la congregación era la cuidadosa selección de sus miembros seglares y la búsqueda activa de integrantes entre obispos, arzobispos y virreyes, que trajo como resultado un número relativamente pequeño, pero muy selecto de congregantes” (Nelli Siquat, apud A. Eudave, op. cit.). Según Antonio de Robles, en noviembre de 1679 se le designó como racionero de la catedral de Michoacán;“Jueves 16 [de noviembre de 1679] se ha dicho cómo es racionero de Michoacán el licenciado Diego de Rivera” (Antonio de Robles, Diario de sucesos notables, México, Porrúa, 1946, t. I, p. 269) fue administrador del hospital de San Antonio Abad (agosto de 1684) y vicario de los Remedios (de ¿noviembre? De 1686 al 19 de agosto de 1688). Además, consiguió varias capellanías (la del Cabildo de la ciudad, 1685, de la Archicofradía del Santísimo Sacramento y de diversas casas particulares.

Sus obras son las siguientes:

Descripción de la plausible pompa y solmnidad festivo que hizo el religioso convento de San Joseph de Gracia de esta Ciudad de México, en la sumptuosa dedicación de su nuevo, hermoso y admirable templo, celebrada el sábado 26 de noviembre de 1661, México, Viuda de Bernardo Calderón, 1661.

Amoroso canto que con reverentes afectos, continuando con devoción, escribe el bachiller don Diego de Ribera, presbítero, a la novena venida que hizo a esta nobilísima Ciudad de México la milagrosa imagen de Nuestra Señora de los Remedios, para con su intercesión consiguiese, como siempre, remedio de las dolencias que ocasiona la falta de aguas, México, Viuda de Bernardo Calderón, 1663.

Narración de la espléndida demostración con que celebró México la entrada de su virrey, el excelentíssimo señor marqués de la Mancera, s.p.i., s.l., 1664.

Descripción poética de las funerales pompas que a las cenizas de la Majestad Augusta de don Filipo IV … y a la plausible universal aclamación a la jura de la Majestad de don Carlos II nuestro rey …, México, Francisco Rodríguez Lupercio, 1666.

Reverentes afectos que con acentos métricos consagra al bachiller Diego de Ribera a la reina de los ángeles María de los Remedios […] dézima vez vino esta señora …, México, Francisco Rodríguez Lupercio, 1667.

Poética descripción, compendio breve de la pompa plausible y festiva solemnidad que hizo el religioso convento de Nuestra Señora de Balvanera, de esta ciudad de México, en la sumptuosa dedicación de su magnífico, singular y peregrino templo, celebrada el lunes 7 de diciembre de 1671, México, s.p.i., 1672.

Breve relación de la plausible pompa cordial regocijo con que se celebró la dedicación del templo del ínclito mártir san Felipe de Jesús, titular de las religiosas capuchinas …, México, Viuda de Bernardo Calderón, 1673.

Symbólico, glorioso asunto que a los cisnes mexicanos insta a el métrico certamen, excita a la palestra armónica […] al verdadero penate, ínclito mártir, san Felipe de Jesús, México, Viuda de Bernardo Calderón, 1673 (en coautoría con Miguel Perea y Quintanilla).José Pascual Buxó publicó los números 7 y 8: Arco y certamen de la poesía colonial (siglo XVII), Xalapa, Universidad Veracruzana, 1959.

Histórica imagen de proezas, emblemático exemplar de virtudes ilustres del original Perseo [… a la] entrada y recibimiento del excelentíssimo señor don Pedro Colón de Portugal y Castro, duque de Veragua …, México, Viuda de Bernardo Calderón, 1673 (también en coautoría con Perea y Quintanilla).

Villancicos a san Pedro, México, Viuda de Bernardo Calderón, 1673.

Descripción de los edificios públicos de México, s.p.i., s.l., 1676 (hoy perdida).

Defectuoso epílogo, diminuto compendio de las heroicas obras que ilustran esta nobilíssima ciudad de México, conseguidas en el feliz gobierno del ilustríssimo y excellentíssimo señor maestro don fray Payo Enríquez de Ribera, México, Viuda de Bernardo Calderón, 1671.

Acordes rendimientos, afectos numerosos […] a la duodézima vez que la milagrosa imagen de Nuestra Señora de los Remedios vino a esta ciudad de México, México, Viuda de Bernardo Calderón, 1678.

Festiva pompa con que se celebró en México el nuevo patronato del inclíto patriarca señor san José, s.p.i., s.l., 1680 (hoy perdida).

Concentos fúnebres, métricos lamentos… (a la muerte de fray Payo Enríquez de Ribera), México, Viuda de Bernardo Calderón, 1684.

Además de las composiciones sueltas con las que participó en los certámenes Empresa métrica (1665), Festivo aparato (1772) y Triunfo parténico (1683).

Méndez Plancarte, apoyado en el Diario de Robles, señala que Diego de Ribera murió el 7 de septiembre de 1692.Apud Araceli Eudave, op. cit. Según Araceli Eudave parece tratarse de una confusión con otro Diego de Ribera, casualmente, también vicario del Santuario de los Remedios. En realidad, el poeta murió el 19 de agosto de 1688.

 



1 Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe, México, Fondo de Cultura Económica, 1985, pp. 82. Paz se refiere a dos sonetos de sor Juana “Al autor” incluidos en los preliminares de dos obras de Diego de Ribera: Poética descripción de la pompa plausible que admiró esta nobilísima Ciudad de México, en la sumptuosa dedicación de su hermoso, magnífico y acabado templo (México, Francisco Rodríguez Lupercio, 1668; por cierto, el soneto de la monja, de apenas 19 años, encabeza la serie de homenajes) y Defectuoso epílogo, diminuto compendio... [sobre el gobierno del virrey fray Payo Enríquez de Ribera] (México, Viuda de Bernardo Calderón, 1671; también en este caso, el soneto de sor Juana es el primero).

2 Op. cit., p. 327.

3 Alfonso Méndez Plancarte, Poetas novohispanos. Segundo siglo (1942), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1964, t. 1, p. lxxx.

4 José Mariano Beristáin y Souza. Biblioteca hispanoamericana septentrional, (Bibliioteca del Claustro: Serie Fascimilar) México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1980, s.v.

5 Sor Juana Inés de la Cruz, Obras completas, ed. Alfonso Méndez Plancarte, México, Fondo de Cultura Económica, 1952, t. 1, p. 548.

6 Diego de Ribera: cronista lírico de la ciudad de México, tesis de doctorado, México, El Colegio de México, 2008.

7 Testamento del bachiller Diego de Ribera, presbítero, apud Araceli Eudave, op. cit.

8 Araceli Eudave deduce la fecha a partir de un proceso que se le siguió a Diego de Ribera en 1654 por haber incurrido en el canon Si quis suadente diabolo (Hechos de oficio contra Diego de Ribera, que handa en hávitos clericales, por haver incurrido en el canon si quis suadente Diabolo, agn, Indiferente Virreinal, Bienes Nacionales, caja 5181, exp. 26). En su declaración dice “ser menor de veinte y cinco años y mayor de veinte y dos”. Además, A. Eudave cree haber encontrado la partida de bautismo del poeta, fechada el 15 de noviembre de 1630. La razón por la que se siguió proceso a Diego de Ribeta constituye una sabrosa anécdota; la relato a partir de la tesis de Araceli Eudave: “El Viernes Santo [3 de abril de 1654] alrededor de las seis de la tarde, Diego de Ribera llegó a la catedral [...] y sin importarle el día que era y el lugar en que estaba, respondió a una agresión verbal que le hizo el acólito de la catedral Juan Pardo, dándole un golpe con un palo que, con ese propósito, llevaba oculto bajo su capa. El licenciado Juan de la Barrera, presbítero, trató de meterlos en paz y también recibió un palazo de Diego de Ribera. Ante el escándalo que la pelea suscitó en la catedral acudió, ahora, Juan Bueno, quien en su calidad de alguacil mayor trató de calmar a los rijosos; pero el presbítero Juan de la Barrera en lugar de tranquilizarse, arrancó la espada que el alguacil llevaba en el cinto y con ella desarmó a Diego de Ribera y lo persiguió hasta hacerlo huir” (op. cit.). Diego de Ribera fue encontrado culpable y fue excomulgado, aunque después se le absolvió. Otro hallazgo en las pesquisas de Araceli Eudave es el descubrimiento de la compulsiva afición al juego de Diego de Ribera, de la cual habla el mismo autor en su testamento: “No especifica qué tipo de juego, pero probablemente se tratara de los naipes, dados o cualquier otro juego de azar, pues por su testamento sabemos que llevaba más de quince años apostando y que frecuentaba distintas casas de juego, que él llama «de entretenimiento». Incluso, como un medio de diversión y de inversión, Ribera declara que tuvo «un entretenimiento” en su propia casa” (op. cit.).

9 "El gran orgullo de la congregación era la cuidadosa selección de sus miembros seglares y la búsqueda activa de integrantes entre obispos, arzobispos y virreyes, que trajo como resultado un número relativamente pequeño, pero muy selecto de congregantes” (Nelli Siquat, apud A. Eudave, op. cit.).

10 "Jueves 16 [de noviembre de 1679] se ha dicho cómo es racionero de Michoacán el licenciado Diego de Rivera” (Antonio de Robles, Diario de sucesos notables, México, Porrúa, 1946, t. I, p. 269)

11 José Pascual Buxó publicó los números 7 y 8: Arco y certamen de la poesía colonial (siglo XVII), Xalapa, Universidad Veracruzana, 1959.

12 Apud Araceli Eudave, op. cit.





 
 


Diego de Ribera

19 de agosto de 1688

Obra en dominio público

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