Enciclopedia de la Literatura en México

María Estrada de Medinilla

En su prólogo a Poetisas mexicanas,México, Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1893, p. ix. escribe José María Vigil:

Fácil es comprender que a causa de lo deficiente de aquella enseñanza, el número de mujeres instruidas tenía que ser muy reducido en el antiguo régimen [el virreinato], y en vez de maravillarnos de esto, más bien nos debe sorprender el encontrar algunas que, traspasando los límites de la instrucción elemental, se dieron a escribir ya en prosa, ya en verso, recorriendo los campos de la literatura de la historia y de las ciencias. Desgraciadamente, de la mayor parte sólo nos han llegado los nombres, vagas indicaciones biográficas y noticias de obras que quedaron manuscritas y que tal vez hayan perecido.Beristáin (Bibliotheca hispanoamericana septentrional, ed. cit. ) consigna las siguientes escritoras, casi todas monjas, cuyas obras quedaron manuscritas:
Sor Ana María de Costado de Cristo: varias vidas de santos.
Sor Inés de la Cruz, carmelita del convento de San José de México: varias obras en prosa.
Sor María Ana de Santo Domingo, monja de Jesús María: vidas de monjas del mismo convento.
Sor María de la Encarnación, monja de Santa teresa: historia de la fundación de dicho convento.
Sor Juana María de San José, monja concepcionista: devocionario de todos los santos.
Sor María Joséfa de San José, monja de San José de Gracia: poesías.
Sor Petronila de San José, monja de Jesús María: vidas de monjas.
Francisca Gonzaga Castillo, matemática: Efeméride calculada al meridiano de México para el año 1757, está sí impresa en 1756.
Sor Catarina de Christo, carmelita, contemporánea de Sigüenza y Góngora: noticias de las vidas de las venerables madres Inés de la Cruz y Mariana de la Encarnación.
Sor María de Christo, carmelita de Puebla: crónica de las carmelitas de aquella ciudad: relación de las vidas de sus primeras religiosas.
María Josefa Mendoza: Cánticos devotos sobre los cuatro novísimos (México, 1802).
María Casilda Pozo: su autobiografía.
Sor Josefa Ignacia de santa Rosalía, jerónima: noticia de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.
Sor María Teresa, capuchina de Puebla: Vida de Sor María Leocadia (México, 1734).
Sor Agustina de santa Teresa, concepcionista de Puebla: vida de sor María de Jesús.
Sor Beatriz de las Vírgenes, monja de Santa Catalina de Sena: memorias históricas de dicho convento.
Sor Joaquina Zavaleta, capuchina: Vida de Sor Agustina Nicolasa y Sandoval (México, 1755). Es de suponerse que las aficiones literarias, y especialmente las poéticas, prevalecieron en esos ingenios femeninos; pero la falta de medios de publicidad, y lo costoso que era la impresión de libros, oponían obstáculos insuperables para que diesen a la luz sus obras, no quedándoles más estímulo ni otro recurso de hacerse conocer, que los certámenes literarios.

Son, pues, muy escasas las noticias sobre esta autora. Lo único que sabemos, por Beristáin es que era natural de México. Según Josefina Muriel,Cultura femenina novohispana, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1982, p. 124. tal vez fuera nieta de Pedro de Medinilla que fue regidor y diputado en el Ayuntamiento de la ciudad de 1546 a 1558. Escribió las siguientes obras:

Relación en ovillejos castellanos de la feliz entrada del virrey Marqués de Villena, en Mégico, 28 de agosto de 1640 (México, Francisco Robles, 1640).Josefina Muriel (Cultura…, pp. 124-143) la reprodujo y la analizó como “muestra” de la “cultura femenina” novohispana. De ahí la toma Raquel Chang-Rodríguez para incluirla muy fragmentariamente en su reciente libro “Aquí, ninfas del sur, venid ligeras”. Voces poéticas virreinales, Madrid-Francfort, Iberoamericana-Vervuert, 2008, pp. 275-276. No puedo dejar de comentar lo desafortunada que resulta esta práctica de reproducir a partir de reproducciones parciales, sin cotejar con la obra completa. La falta de conocimiento del conjunto da lugar a lecturas más que erróneas y anotaciones totalmente desacertadas. Para muestra basta un botón: anotando los versos “Llegó la gran persona / del valeroso duque de Escalona/ en un alado bruto / que fue de los de Febo sustituto. / Y a ser tan hábil viene 7 que ya de Bruto sólo el nombre tiene…” (en cursivas el término anotado), escribe R Chang-Rodríguez: “Referencia a Marco Junio Bruto, uno de los asesinos de Julio César (44ª. C.)” (op. cit., p. 275). Es evidente que no entendió los versos: Estrada de Medinilla alaba el fabuloso caballo en el que viene el nuevo virrey; es tan diestro que casi parece racional y sólo tiene de bruto (de animal) el nombre. ¿Qué tendría que ver aquí el asesino de César?

Descripción en octavas reales de las fiestas de toros, cañas y alcancías, con que obsequió Mégico a su virrey, el Marqués de Villena (México, 1641).

A esta lista Beristáin habría de añadir, por ahora, unas décimas a san Pedro Nolasco, con las que participó, y ganó el primer lugar en esa categoría, en el certamen de 1633 (Relación historiada), un “Soneto al autor” dentro de los preliminares de Desagravios de Christo en el triumpho de su cruz contra el judaísmo de Francisco Corchero Carreño (México, Juan Ruíz, 1649) y una glosa con la que Estrada de Medinilla participó en el Certamen poético a la Inmaculada Concepción organizado por la Universidad (México, Viuda de Bernardo Calderón, 1654), con la que  ganó el tercer lugar.

Dice Josefina Muriel: “la posición que tuvo en la sociedad fue sin duda alguna preeminente, con titulación de doña y buena posición económica […] Por como habla de su manera de vestir y de las otras, y por las reseñas y valoraciones que hace de lo que ve, se muestra como una mujer de mundo, elegante y culta”.Cultura…, p. 124. Muriel reproduce toda la Relación (pp. 125-135).


1 México, Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1893, p. ix.

2 Beristáin (Bibliotheca hispanoamericana septentrional, [Biblioteca del Claustro: Serie Fascimilar], México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1980) consigna las siguientes escritoras, casi todas monjas, cuyas obras quedaron manuscritas:

Sor Ana María de Costado de Cristo: varias vidas de santos.

Sor Inés de la Cruz, carmelita del convento de San José de México: varias obras en prosa.

Sor María Ana de Santo Domingo, monja de Jesús María: vidas de monjas del mismo convento.

Sor María de la Encarnación, monja de Santa teresa: historia de la fundación de dicho convento.

Sor Juana María de San José, monja concepcionista: devocionario de todos los santos.

Sor María Joséfa de San José, monja de San José de Gracia: poesías.

Sor Petronila de San José, monja de Jesús María: vidas de monjas.

Francisca Gonzaga Castillo, matemática: Efeméride calculada al meridiano de México para el año 1757, está sí impresa en 1756.

Sor Catarina de Christo, carmelita, contemporánea de Sigüenza y Góngora: noticias de las vidas de las venerables madres Inés de la Cruz y Mariana de la Encarnación.

Sor María de Christo, carmelita de Puebla: crónica de las carmelitas de aquella ciudad: relación de las vidas de sus primeras religiosas.

María Josefa Mendoza: Cánticos devotos sobre los cuatro novísimos (México, 1802).

María Casilda Pozo: su autobiografía.

Sor Josefa Ignacia de santa Rosalía, jerónima: noticia de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.

Sor María Teresa, capuchina de Puebla: Vida de Sor María Leocadia (México, 1734).

Sor Agustina de santa Teresa, concepcionista de Puebla: vida de sor María de Jesús.

Sor Beatriz de las Vírgenes, monja de Santa Catalina de Sena: memorias históricas de dicho convento.

Sor Joaquina Zavaleta, capuchina: Vida de Sor Agustina Nicolasa y Sandoval (México, 1755).

 

3 Josefina Muriel, Cultura femenina novohispana, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1982, p. 124.

4 Josefina Muriel (Cultura…, pp. 124-143) la reprodujo y la analizó como “muestra” de la “cultura femenina” novohispana. De ahí la toma Raquel Chang-Rodríguez para incluirla muy fragmentariamente en su reciente libro “Aquí, ninfas del sur, venid ligeras”. Voces poéticas virreinales, Madrid-Francfort, Iberoamericana-Vervuert, 2008, pp. 275-276. No puedo dejar de comentar lo desafortunada que resulta esta práctica de reproducir a partir de reproducciones parciales, sin cotejar con la obra completa. La falta de conocimiento del conjunto da lugar a lecturas más que erróneas y anotaciones totalmente desacertadas. Para muestra basta un botón: anotando los versos “Llegó la gran persona / del valeroso duque de Escalona/ en un alado bruto / que fue de los de Febo sustituto. / Y a ser tan hábil viene 7 que ya de Bruto sólo el nombre tiene…” (en cursivas el término anotado), escribe R Chang-Rodríguez: “Referencia a Marco Junio Bruto, uno de los asesinos de Julio César (44ª. C.)” (op. cit., p. 275). Es evidente que no entendió los versos: Estrada de Medinilla alaba el fabuloso caballo en el que viene el nuevo virrey; es tan diestro que casi parece racional y sólo tiene de bruto (de animal) el nombre. ¿Qué tendría que ver aquí el asesino de César?

6 Cultura…, p. 124. Muriel reproduce toda la Relación (pp. 125-135).




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