Enciclopedia de la Literatura en México

Los errores

mostrar Introducción

Los errores de José Revueltas se publicó en 1964 por el Fondo de Cultura Económica como el número 78 de la colección Letras Mexicanas. Es el sexto volumen en las obras completas reunidas por la editorial Era, publicado en 1979 de acuerdo con la investigadora Sonia Peña, no contiene las erratas de la edición príncipe por las que se atacó a José Revueltas, aunque es notorio que el texto no se depuró por completo. Los errores puede considerarse partícipe del género policiaco y utiliza como temas algunas circunstancias sociales delicadas como la prostitución, la trata de blancas, la conspiración política y el asesinato; mientras se desarrolla una trama sobre dos criminales a punto de cometer un robo, ésta se entreteje con otra diégesis que relata la historia de algunos integrantes del Partido Comunista, en el final de la obra ambas anécdotas se conjuntan para la resolución. En 2014 el Fondo de Cultura Económica publicó una edición conmemorativa por el centenario del autor y el cincuenta aniversario de la publicación original; la edición estuvo a cargo de Sonia Adriana Peña, se reprodujo el texto de la edición de Era y venía junto con el libro José Revueltas: Los errores y los aciertos, que recopila nuevos artículos sobre el autor y su obra.

Es la penúltima novela del autor y, según Vicente Francisco Torres, “la mejor novela extensa de Revueltas”;[1] aunque posteriormente publicó El apando (1969) y Material de los sueños (1974), podemos considerar Los errores como parte de su último periodo narrativo. Este texto concluye lo que parece ser un ciclo temático y discursivo respecto a los problemas ideológicos de los dogmas políticos, tal eje comprende Los días terrenales (1949) –obra condenada por la izquierda mexicana y que Revueltas retiró de circulación durante algún tiempo–, el Ensayo de un proletariado sin cabeza (1962) y finaliza con esta publicación.

mostrar Contexto

José Revueltas nació en 1914, en pleno auge de la Revolución mexicana y a tres años antes de la Revolución rusa de 1917, la primera socialista. Luego de ambos sucesos históricos, el nacionalismo cardenista pretendía incluir en su proyecto de nación a campesinos y desempleados urbanos en México de manera preponderante. Después del triunfo socialista en Rusia, la idea del comunismo animó a varios grupos para oponerse a la unidad nacional –que consideraban demagógica– proclamada por los presidentes Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán y al llamado Milagro mexicano que consideraban un espejismo. Revueltas dedicó buena parte de su vida a la discusión de ambos procesos, ya en el ensayo ya en la novela.

José Revueltas escribió la novela, según los diagramas manuscritos que se han hecho públicos,[2] desde 1958 y la concluyó en diciembre 1963, para publicarla al año siguiente; la Ciudad de México que retrata es la de comienzos de la década de 1940: una ciudad en pleno proceso modernizador. La presencia de monopolios norteamericanos descentralizó la economía y para 1943 la inflación afectó a las clases populares. Manifestaciones cardenistas rechazaron las medidas gubernamentales, mostraron su inconformidad con la situación imperante a través de huelgas y paros obreros que se combatieron por considerarse ilegales. Esta ciudad, de entre 1940 y 1941, dicen Jorge Fuentes Morúa y Ezequiel Maldonado, “será la misma que poetiza Efraín Huerta en Los hombres del alba (1944). No es gratuito: él y Revueltas fueron contemporáneos, amigos, camaradas en el PCM”.[3]

La publicación de Los errores suscitó una nueva polémica –la primera se dio a raíz de la publicación de Los días terrenales (1949)– por la crítica a las prácticas del socialismo soviético y del Partido Comunista Mexicano. Revueltas fue expulsado del partido en 1943, reingresó en 1956 y fue expulsado definitivamente en 1960.

No es posible ubicarla como parte de una estética definida, pues el estilo de Revueltas, aunque heterogéneo, está fundamentado en particularidades que no corresponden con su época, es decir, sería difícil suscribir esta novela al llamado Boom con su coloquialismo en prosa, o a la literatura de La Onda, pues el proceso narrativo de Revueltas conserva y conjuga tratamientos, por ejemplo: descripciones sórdidas y violentas como en la novela de la Revolución; reflexiones políticas integradas a manera de amplias digresiones; anécdotas al estilo del género policial. Respecto a la literatura mexicana de esa época, al parecer José Revueltas transitaba en solitario su camino y no estaba al pendiente del mundo literario, al menos no como para considerar que esta publicación se comunica con los movimientos estéticos coetáneos.

Esta novela está constituida por veintisiete capítulos, titulados con los nombres de los personajes que aparecen en el libro, y el epílogo “El nudo ciego”. Por un lado está la anécdota de los personajes de los bajos fondos del lumpen proletariado. Principalmente la de Mario Cobián, proxeneta que planea robar, con ayuda de su cómplice Elena (apócope de “el enano”), al prestamista don Victorino, quien resulta ser miembro de la Unión Mexicana Anticomunista (UMA). Por el otro, la de los militantes del Partido Comunista Mexicano (PCM), quienes preparan una huelga y un asalto a las oficinas de la UMA. Algunos agentes –quizá de la policía, quizá de la misma UMA– están al tanto de los planes y dejan que se lleven a cabo para tender una trampa y así decapitar las miles de cabezas de La Bestia, como se refieren al PCM. Ambas historias se unen mediante los personajes: Mario Cobián, implicado en el asesinato del prestamista, es convencido por el comandante Villalobos para declarar que, en vez de su cómplice Elena, el militante Olegario Chávez fue el autor del crimen. Esto, aunado al ataque a las oficinas de la UMA, es el pretexto idóneo para que el gobierno desate, con ayuda de la prensa, la persecución de los comunistas.

En entrevista José Revueltas confesó seguir los principios filosóficos de Karl Marx de 1844, los cuales pudo conocer en la versión mexicana Manuscritos económico-filosóficos de 1844, lectura a partir de la cual conformó y desarrolló la filosofía de la “enajenación” en sus personajes. Según Jorge Fuentes Morúa y Ezequiel Maldonado existe un fuerte influjo de Fiódor Dostoievsky en esta novela. “El argumento de Los errores, como en las novelas del ruso, carece de conclusiones, no moraliza ni pretende predicar la verdad absoluta. Esta ausencia de las funciones conclusivas de hecho es una ruptura con lo convencional y permite el encuentro de personajes que se enfrentan, chocan y se descubren”.[4]

Los errores puede considerarse parte de la novela policial, mientras desarrolla preocupaciones sociales y políticas. El autor toma rasgos inherentes a este género, como mantener la tensión hasta el final del relato respecto a cómo se cometió el crimen, para construir el argumento a partir de datos que el narrador presenta de modo fragmentario en el transcurso de los capítulos, así, al final devela el evento central. En una entrevista el escritor duranguense comentó, sobre el suspenso como recurso técnico en su obra, que: “Ésa es parte de una técnica novelística que usan los grandes novelistas. En Los días terrenales (y sobre todo en Los errores) la trama policíaca es la base para introducir el problema filosófico o psicofilosófico –como hicieron Tolstoi o Dostoievski–, lo cual demuestra que no es ilegítimo”.[5] Una inquietud siempre presente en Revueltas lo obligó a una revisión crítica de las condiciones sociales y políticas de México, en el caso de Los errores a través de dos realidades distintas: el lumpen proletariado y la militancia comunista.

mostrar Desarrollo de los recursos técnicos y temáticos

En Los errores, José Revueltas narra las historias de dos grupos de personajes. Por un lado la de los miembros del Partido Comunista Mexicano, que desde la clandestinidad, planean huelgas, paros y un ataque a las oficinas de la Unión Mexicana Anticomunista. Por otro, la de un grupo de personajes pertenecientes al marginal mundo del crimen, la prostitución y la usura, de los bajos fondos de la Ciudad de México. Aunque el desarrollo de ambas tramas es independiente, ocurren en una sola realidad narrativa. Revueltas, sin embargo, entreteje escenas en que los personajes circunstancialmente cruzan sus andares en la narración para, en el epílogo llamado “El nudo ciego”, fundir el destino de Olegario Chávez y Mario Cobián, personajes arquetipo de cada uno de los mundos a los que pertenecen. Al respecto, Vicente Francisco Torres ha escrito que “la técnica de Los errores es muy semejante a la de los vasos comunicantes: dos historias paralelas que respiran una atmósfera aunque su desarrollo sea independiente”.[6]

Ese estilo narrativo se manifiesta en el capítulo xii titulado “El Muñeco”, apodo y desdoblamiento psíquico de Mario Cobián, cuando éste toma un taxi para ir a buscar a Lucrecia al local de la Jaiba, apodo de una mujer enamorada de Cobián; mientras su cómplice, Elena, espera dentro del local del prestamista Don Victorino el momento ideal para robarle y así fugarse al norte del país. El Muñeco aborda un automóvil en el que el chofer va acompañado de su pareja. El episodio se destaca por los ataques de tos del conductor, enfermo de tuberculosis, y la súplica de su esposa para que Mario Cobián lo denuncie, ya que participará en una huelga al día siguiente. “—¡Por vida suyita, joven! –exclamó–. Si mañana mi viejo se mete en eso de la huelga me lo van a matar […] Avise usté a la policía”. Él la jala de los cabellos y le da un puñetazo en los labios. “—¡Cáaallese, cabrooona! Usté no sabe de esas cosas […] No le haga caso, señor”. Mario Cobián, después de aprobar el trato a la mujer, le responde que no se preocupe, que puede estar tranquilo: “¡Yo no soy ningún chiva!”[7] y se baja del automóvil. En el capítulo xxiv, titulado “Samuel Morfín”, se revela que aquel chofer, Januario López, no es un participante de la huelga, sino “un viejo comunista y un viejo luchador sindical desde los tiempos en que la CGT (Confederación General de Trabajadores) aún podía considerarse una organización revolucionaria”. El “chofer comunista de confianza para una tarea seria”[8] que necesitaban los militantes para el ataque a las oficinas de la Unión Mexicana Anticomunista.

Igualmente, en el capítulo xii, cuando Mario Cobián llega con la Jaiba y pregunta por Lucrecia, uno de los comensales en el local es el militante Olegario Chávez quien reflexiona sobre su circunstancia histórica y política como militante comunista, “sin fuerzas para abstraerse del diálogo que escuchaba [entre Cobián y la Jaiba], abandonado a una seducción estúpida”.[9] Desde la lejanía de sus cavilaciones observa cómo interactúan la Jaiba y Cobián, pero cuando concluye, el narrador comenta: “Olegario respiró profundamente. Volvía a convertirse en un ser humano: ahora escuchaba de nuevo la conversación idiota –pero viva, real– de estas gentes”.[10] Más adelante, cuando el plan no resulta como lo pensó y Cobián asesina a Elena, se encuentra de frente con dos de los militantes, a los que confunde con policías, y reconoce a Olegario Chávez. Lo recuerda en el local de la Jaiba y cree, teme, que lo busquen por el asesinato de Lucrecia –después de una golpiza asume que ha muerto–, les lanza el dinero que robó a Don Victorino y huye. Ambos personajes, Chávez y Cobián, atan de forma inexorable e íntima los dos universos narrativos al final del libro. Cuando El Muñeco culpa a Olegario Chávez del asesinato, otorgando la justificación que el Estado necesita para desplegar la represión y la caza de los comunistas.

Ambas historias transcurren a la vez durante 24 horas de dos días de diciembre de 1941 y los personajes, tanto comunistas, fascistas, prostitutas y ladrones transitan en el ámbito urbano, marginal y nocturno de la Ciudad de México de esa década: calles como Manzanares, Las Cruces, Justo Sierra y Moneda, periferia de lo que hoy es el Centro Histórico. Revueltas diferencia las características socioeconómicas de sus personajes y los escenarios en que se manejan para lograr un efecto, en apariencia, paradójico: simula que no existe relación entre ambos mundos presentados, sin embargo, hacia el final de la narración, resulta evidente que ambos grupos son presas de la enajenación resultante de las circunstancias a las que están irreflexivamente ligados y sometidos. Así, del lado lumpen, un proxeneta, un enano asesino y prostitutas maltratadas, todos afectados por la pobreza y la violencia; del comunista, un profesor universitario y un arquitecto simpatizante de la causa, atrapados en un inflexible ideal político que, elegido voluntariamente, parece ser aún peor.

En Los errores, los capítulos alternan la narración de las dos tramas: a uno dedicado a los incidentes de los comunistas sigue otro destinado a los de los lumpen proletarios. Una es la sucesión lineal de los acontecimientos que ocurren en la novela y otra la manera en que el autor los presenta. Revueltas intercala la narración de las dos anécdotas, que el lector sigue como independientes, y a partir de esa diferencia progresa el relato. Se indica con gestos sutiles, como las reacciones de los personajes ante sus problemáticas sociales, un profundo vínculo entre ambas tramas.

La narración de los hechos novelísticos se interrumpe, como en otras obras del autor duranguense, para abrir paso a recuerdos, descripciones o evocaciones de los propios personajes, o incluso del narrador mismo, que precisan el origen y destino de sus pretensiones y circunstancias históricas. Vicente Francisco Torres apunta que, “La abrumadora interrogación, el obstinado inquirir, son intentos del autor por ahondar sus materiales literarios, sean hombres, paisajes, conceptos, cosas o recuerdos”.[11] Ejemplo de ello es cuando Emilio Padilla escucha el recuento del escape de Olegario Chávez de la cárcel de Belén. El capítulo xiii, titulado “Emilio Padilla” abarca esa descripción de la que Javier Durán ha dicho: “Esta escena remite al lector a un verdadero cronotopo de la cárcel, donde se narra el dantesco episodio de la fuga de Olegario de la prisión por el desagüe”.[12] Construcciones en las que, además, Revueltas desata su densa y exuberante prosa.

mostrar Una literatura politizada

Más allá del paralelismo narrativo, ambas historias tienen una importancia capital para Revueltas en tanto vehículos de discursos que ya previamente se habían manifestado en su quehacer literario.

El relato de los acontecimientos y dilemas de los militantes comunistas de Los errores, representado por víctimas de las purgas estalinistas contra el troskismo y viejos militantes leninistas, es el telón de fondo sobre el cual José Revueltas ejerce una crítica al Partido Comunista Mexicano. Jacobo Ponce, quien investiga el caso del militante Emilio Padilla, es segregado del partido por auxiliar a la camarada Ólenka Delnova, de quien se sospechaba ya no estaba comprometida con la causa comunista. Por lo que Ponce es amenazado por los dirigentes con retirarle sus clases universitarias si no cesa sus investigaciones. Eladio Pintos es traicionado por el partido, quien comisiona a un militante para que lo asesine durante el ataque a las oficinas de la Unión Mexicana Anticomunista. Un ejemplo más enfático sería la separación y abandono al que el PCM condena al fiel militante Olegario Chávez cuando Cobián lo inculpa en el asesinato de su cómplice Elena.

Para Francisco Torres, la mencionada crítica revueltiana postula tanto la inexistencia histórica del PCM, como sus causas: “Su inexistencia histórica consiste en que no desempeña las funciones para las que ha sido creado: para dar una lucha política auténtica, tan distante del activismo loco como del dogmatismo ciego […] Este es el planteamiento teórico que va a desarrollarse literariamente”.[13] En la novela, la revisión crítica del PCM la lleva a cabo el personaje Jacobo Ponce, un profesor universitario que, por esa misma labor crítica es expulsado del partido; de igual manera el chofer tuberculoso, quien se pone al servicio de la causa comunista e interviene en el plan para atacar las oficinas de UMA, ignora que el plan es una trampa preparada por el mismo PCM, para asesinar al camarada Eladio Pintos. Así, escribe Francisco Torres, “Al engañar y anestesiar las conciencias con toda premeditación, los dirigentes comunistas están deshumanizando a los militantes, los están reduciendo a simples activistas”.[14] Circunstancia que José Revueltas conocía de primera mano.

El autor ya había tratado el tema de la militancia comunista en su novela Los días terrenales; también, desde la publicación de El luto humano comienzan a aparecer en su obra clases sociales posteriores al fracaso de la Revolución mexicana: campesinos hundidos en la miseria, obreros adoctrinados por el sindicalismo y personajes lumpen proletarios que encuentran uno de sus más fieles retratos en Los errores. Si Revueltas, apunta Francisco Torres, “incorpora prostitutas, obreros sin trabajo o campesinos pobres y asesinos, no lo hace por morbo o fijaciones mentales, sino que esta selección de personajes tiene por objeto mostrar la división de clases que ha engendrado la ‘Revolución hecha gobierno’”.[15] El mundo narrativo correspondiente a los personajes proletarios está constituido por privaciones, pobreza, crimen, alcohol y enajenación, gobernado por quien controla el dinero, las viviendas y la ley: “Revueltas tuvo buen cuidado en figurar las condiciones de vida de las clases subalternas” escriben Fuentes Morúa y Maldonado, así como a los personajes mismos, quienes son arquetipos de “la enajenación y cosificación en todos sus aspectos, las golpizas, asesinatos y otros modos de degradación de los cuales son víctimas”.[16]

mostrar Enajenación

Para Vicente Francisco Torres “El paralelismo de las dos historias tiende a decirnos que, estando los personajes del ‘bajo mundo’ enajenados ya sea a la pobreza, a la prostitución o a la homosexualidad, son espejo (de aquí la simultaneidad y el roce de las dos historias) de la enajenación comunista, todavía más grave y atroz por no ser económica, sino intelectual y voluntaria”.[17] El uso del concepto enajenación es resultado de un influjo filosófico que en Revueltas tuvo la lectura de los Manuscritos económicos-filosóficos de 1844 de Karl Marx, donde establece las líneas principales del término. Vicente Francisco Torres, Jorge Ruffinelli, Evodio Escalante, Jorge Fuentes Morúa y Ezequiel Maldonado han dedicado líneas a la presencia de aquél término en Los errores. Para estos últimos dos, “Revueltas usó larga y densamente el término enajenación, no como una palabra perteneciente al lenguaje común, sino como un concepto filosófico, tomado directamente de la filosofía del joven Marx”.[18] Los autores advierten el uso principal del concepto: es un sentido práctico que tiene por función describir la alienación a través de personajes que manifiestan claramente un vínculo negativo en sus relaciones sociales y con las instituciones a las que pertenecen, es decir, sujetos cosificados. “Es una categoría que le permite identificar en la existencia cotidiana de sus personajes a hombres y mujeres divididos y vueltos contra sí, personalidades deshumanizadas que han perdido orientación y perspectiva en un universo que les es ajeno. Personajes que deambulan en un mundo extraño y sin sentido”.[19] Ejemplo de ello sería la relación que tienen Lucrecia y Elena con Mario Cobián, o la de Victorino con el dinero; el fenómeno se da también del lado de Olegario Chávez, Emilio Padilla, Jacobo Ponce, Eladio Pintos, Ismael Cabrera, Patricio Robles, Eusebio Cano y Januario López, con una irreflexiva y dogmática relación con el Partido Comunista Mexicano.

Además de los Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, Jorge Fuentes Morúa apunta la presencia de la perspectiva espiritualista de Hegel y la visión antropocéntrica de Ludwig Feuerbach en la conformación del concepto de enajenación: “a Revueltas le interesó retener la concepción naturalista de Feuerbach contraponiéndola a la concepción espiritualista de Hegel. De este modo pudo Revueltas extraer la problemática de la conciencia enajenada como una cuestión esencial”. Sobre el primero apunta que “Para Hegel el ser humano, el hombre es=la conciencia de sí. Toda alienación del ser humano no es, por consiguiente otra cosa que la alienación de la conciencia de sí”.[20] En el caso del segundo, su aporte consiste en haber dado la prueba de que la filosofía es la religión puesta en pensamientos y desarrollada por el mismo; y que es necesario condenarla como otra forma y modo de existencia de la alienación del ser humano.

mostrar Los andamios de Los errores

El narrador de esta novela es omnisciente y focaliza en muchas ocasiones la situación narrada de los personajes desde sus conciencias. A las circunstancias en que están inmersos les añade una visión reflexiva sobre las mismas, dando un mayor relieve, tanto al personaje como a la escena, que en las narraciones tradicionales del realismo social. Se vale de extensas digresiones –algunas analépticas, otras prolépticas y otras filosóficas– y del modo narrativo indirecto libre que permiten, al narrador y a los personajes, hacer análisis marcadamente ensayísticos sobre su condición en el mundo que se fabula en la novela. Así, en Los errores el lector participa, constantemente, de un proceso de introspección que el narrador pone directamente en boca de los personajes, o lo realiza él mismo a través de su propia voz. Es ejemplo del primer caso cuando Olegario Chávez narra su éxodo para escapar de la cárcel de Belén; del segundo, al inicio de la novela, el relato del instante en que, de niño, Mario Cobián dispara un arma y, accidentalmente, mata a su madre; o el capítulo titulado “Jovita Layton” cuando se narran los tiempos remotos en que Cobián y Elena trabajan encantando serpientes con Jovita:

“Valgo, valgo oro”, se decía Elena acariciadoramente al recordar este pasado y saberse dueño de un poder incompartible, del que era el único poseedor absoluto. Le gustaba usarlo contra Mario, hacerle sentir que dependía de este poder, aunque Elena terminara por abdicar en el último instante. Era un gozo muy específico, aun sin Mario: esa noción tranquila, reconfortante, de que podría alterar el curso de las cosas, el destino, con sólo proponérselo, y la rabia, la desesperación que esto le causara a Mario Cobián, un gozo que ni siquiera necesitaba realizar su empeño para satisfacerse, sino que detenía en la simple intención, pero alegre, bullente, prodigioso, suyo, suyo y de nadie más.[21]

Al llevar la atención a la interioridad de sus personajes el autor hace un balance entre éstos y sus condiciones históricas, anulando la tajante oposición entre malos y buenos, aun cuando los actores de Los errores son atravesados por un proceso de pauperización física o moral consecuente con las situaciones límite o de crisis a las que se enfrentan.

Esta forma narrativa se aplica también a temas y momentos de la novela en que Revueltas teoriza sobre el Partido Comunista Mexicano y critica su “existencia histórica”. El proceso, igual que en otros momentos, se presenta mediante los militantes: las largas digresiones de Jacobo Ponce, o la discusión, en el epílogo, entre los dirigentes Ismael Cabrera y Patricio Robles; sin embargo, en varios capítulos también el narrador da su opinión sobre las prácticas del Partido y las consecuencias que sus integrantes padecen. A través de las relaciones entre Chávez, Ponce y Padilla, el relato aborda la represión estalinista, al trasladar al lector a la Unión Soviética, sin abandonar el contexto mexicano. La disyuntiva ético-moral que presenta estriba en condenar las acciones del Partido o aceptar que su ejercicio es, a largo plazo, benéfico para el movimiento revolucionario. Este es uno de los puntos medulares de la novela y se vincula con una reflexión de Olegario Chávez en el capítulo xv “Eusebio Cano”:

Eusebio Cano jamás admitiría la duda; estaba hecho para la acción y el sacrificio, esto es, para creer y combatir, pero de ningún modo para el sufrimiento intelectual. No porque fuese obrero y esa aptitud –o en otro sentido, falta de aptitud– resultara ser el reflejo de una psicología proletaria específica –pues Olegario también era un obrero y con él no sucedía lo mismo (antiguo metalúrgico calificado en la planta de la American Smelting de San Luis Potosí)–, sino porque, sencillamente, el partido educaba mal a los militantes del tipo de Eusebio Cano. Pero había más: no era sólo que se tratase de una educación insuficiente, fragmentaria y dogmática, sino que el partido creaba en una forma deliberada este tipo de militantes, ya fuesen de origen obrero o no. Luchadores maravillosos, admirables, conmovedores –aquellos que permanecían sin contaminarse por el espíritu burocrático, en caso de promovérseles a puestos dirigentes–, pero que se negaban a examinar todas aquellas cuestiones en que presentían alguna amenaza contra la estabilidad (y confortabilidad) de su fe.[22]

En esta novela, muchos personajes se configuran a partir del cuestionamiento de sus condiciones existenciales, históricas, políticas y sociales; llevan sus reflexiones, rememoraciones y teorías políticas hasta una zona de conflicto con la ideología imperante en su propio contexto. Zona en que el enajenamiento de los personajes aflora.

Jacobo Ponce investiga el caso de la presunta víctima del estalinismo: Emilio Padilla; al hacerlo se enfrenta a la resistencia de sus camaradas y al silencio y condena del Partido, que lo obliga a elegir entre renunciar a su investigación o ser expulsado. Revueltas presenta la disyuntiva del personaje como un proceso introspectivo, quien teoriza y cuestiona sobre las acciones a las que es obligado. Opta por regresar al individuo a su conciencia; hace del sujeto un productor de pensamiento y de recuerdos con los que analiza y pretende comprender su realidad; no toma una actitud pasiva ante ella, aportando así una dimensión más amplia al realismo social.

mostrar Recepción de Los errores

Para Javier Durán, Los errores cierra la trilogía de obras con temas de marginación ideológico-política dentro de la producción novelística de José Revueltas.[23] La publicación de esta novela suscitó una polémica iniciada previamente con Los días terrenales, ya que sus críticas a las prácticas del socialismo soviético y el Partido Comunista Mexicano eran más directas, pues en esta última la misma crítica está velada bajo referencias bíblicas y simbología más obscura.

Los errores no participaba de la corriente literaria imperante entonces. Christopher Domínguez Michael, refiere: “En 1964 la novela fue recibida como un folletín desastroso o como un anticuado ajuste de cuentas ideológicas. Como señala [Álvaro] Ruiz Abreu en Los muros de la utopía, la última gran novela de Revueltas apareció tarde, justo al comienzo del adánico boom latinoamericano y cuando la narrativa mexicana estaba ansiosa de experimentar y olvidarse de los traumatismos ancestrales de Rulfo o Revueltas”.[24] Javier Durán realiza el mismo diagnóstico al decir que, “en su momento pareció anacrónica, pues navegaba en oposición a las narrativas espectrales magicorrealistas del boom latinoamericano”.[25]

La novela comienza y concluye con dos imágenes pertenecientes a la imaginería de la nota roja: la creación de una policía lumpen encarnada en la figura de Mario Cobián que, para Evodio Escalante “es lo que aporta el trasfondo sobre el cual ha de pensarse y actuarse en este país. Igual que Salazar Mallén en ¡Viva México! [1968] o que Josefina Vicens en Los años falsos [1982]. Revueltas evoca en este libro la miseria política sobre la cual se asienta todo lo demás”.[26] Aquello que se asienta en Los errores, es la inquietud creativa de José Revueltas por tratar literariamente la crisis de los partidos comunistas alienados de la Unión Soviética y el enviciamiento de los militantes comunistas con la ideología socialista y su expulsión del Partido Comunista Mexicano. La crítica ha comentado que una novela que trata un tema tan serio en aquel entonces y de una manera profunda como son los planteamientos de Revueltas, se contraponga con los bajos fondos de la Ciudad de México y sus habitantes. Sin embargo, en 1964, a meses de publicada la novela, Juan García Ponce escribió:

la novela de Revueltas es una nueva aportación, no porque trata el drama moral del comunista que se separa del partido, sino porque en el tratamiento de este tema ha buscado una solución literaria que le permite tratar toda una parte de nuestra realidad dentro de un marco muy sugestivo y lo ha hecho sin salirse de las exigencias de su tema, incorporándolo a él. Para mí, el haber incorporado a ese ‘trasfondo’ ideológico de la novela una acción paralela puramente policiaca y en gran parte escatológica que se desarrolla en los bajos fondos de México y entre sus personajes es un acierto definitivo.[27]

Christopher Domínguez Michael apunta que “Pese al patetismo de las tesis historiosóficas [sic] de Los errores, éstas no anulan la trama de la novela. Revueltas vuelve a unir al mundo del hampa con el universo militante. Son las dos mitades de una naranja podrida en la marginalidad y al sellarse crean un vacío perfecto”.[28] Una suerte de prisión que en la empresa narrativa de José Revueltas adquiere diversos matices y propósitos; en Los errores, es una referencia a los aparatos de represión del Partido Comunista Mexicano hacia sus militantes y los conflictos internos a los que se enfrentan los disidentes con el irreflexivo estalinismo, ambos grupos recluidos dentro de una creencia dogmática. La existencia de los personajes lumpen, de igual manera, conforma un encierro, están cercados y alienados por su propio mundo que comprende violencia, prostitución y crimen.

Para García Ponce, “Los errores es una mala novela, una novela fracasada, pero que me interesó mucho más que otras novelas más logradas –y esto por motivos estrictamente literarios–”. Y adscribe la novela de Revueltas a un nuevo espíritu literario en 1964: “es innegable que la aparición de varias novelas en los últimos años nos permite empezar a ver que la literatura mexicana principia realmente a crear para el arte la realidad mexicana”. Y concluye que:

Los errores permanece como una novela apasionante, al menos para mí. Quizás porque en ella vemos antes que nada la terrible sinceridad con que el escritor ha luchado con su tema, sus desesperantes esfuerzos por llevarlo más allá, por penetrarlo hasta el fondo, sin ponerse ningún límite, sin pensar en el buen gusto, entregándose a sí mismo como una herida abierta. Revueltas ha sido vencido por sí mismo, pero su lucha permanece, y significa algo.[29]

La presencia de ambas preocupaciones –la militancia comunista y la sociedad lumpen proletaria–, que a Revueltas le valió una reacción crítica hostil, son las ideas que alimentan el tema de Los errores. Además, algunos ataques que se hicieron al autor se generaron a raíz de que la edición príncipe contiene muchas erratas; Sonia Adriana Peña aclara que al cotejar el manuscrito, el mecanuscrito y el texto publicado se concluye que las fallas del documento son producto del descuido editorial del Fondo de Cultura Económica (Augusto Monterroso estaba a cargo de este libro), y no a la pereza o a la falta de trabajo de José Revueltas, como algunos comentarios publicados lo refirieron –por ejemplo, el de Federico Álvarez o el del autor anónimo que en 1964 en el suplemento La revista de la semana, del diaro El Universal, destacó con fiereza las fallas–.[30] Otra de las anotaciones imprescindibles de la investigadora es que el texto se comenzó a escribir desde 1958, acorde con los primeros diagramas encontrados, no en 1960 y a raíz de la expulsión de Revueltas del Partido Comunista, como una parte de la crítica ha insistido en asegurar con tanto ahínco para fundamentar una interpretación estrictamente ideologizada:

No hubo una lectura equitativa desde sólidos argumentos literarios; simplemente se politizó con un texto narrativo como si se tratase de una obra histórica. Revueltas no reseña hechos históricos, los utiliza para armar un complejo universo ficcional que muestra una sociedad corrompida que, finalmente, resulta más benévola que la real.[31]

A propósito de esta opinión de la investigadora, surgen dos fenómenos por resaltar, el primero es que –a 50 años de su publicación– los ataques a Los errores suenan, además de exacerbados, bastante pobres, pues en la ideología que domina ahora en el mundo cultural, nadie dudaría en extender las opiniones de José Revueltas a toda la política nacional y, probablemente, pocos estarían en desacuerdo con él; aquellos pocos, seguramente no utilizarían el mismo tipo de argumentos que en aquel entonces, pues en Los errores no existe únicamente una crítica particular sobre cómo se desenvuelve un grupo, sino una advertencia general sobre procedimientos ideológicos de aquellos que ostentan el poder político en cualquier colectivo.

El segundo fenómeno es que hubo una preocupación histórica mucho más poderosa que la literaria en la percepción de esta obra, por ejemplo, nadie ha comentado el papel dual de El Muñeco-Mario Cobián, y cómo cada uno representa dos facetas marcadamente distintas, casi como un desdoblamiento, del mismo ser: el primero, despiadado e inmundo; el otro, atormentado por la búsqueda del cariño de Luque y la redención por el maltrato al que la somete. O la construcción grotesca de Elena y su caracterización, a partir del nombre, como enamorado de Mario Cobián.

Parece, entonces, momento de leer nuevamente a este autor con el beneficio de la distancia histórica: “si este trabajo logra reavivar la polémica y la discusión sobre Los errores, habrá cumplido con creces su propósito, de lo contrario, ni ustedes ni yo habremos perdido sino la literatura como tal. Ya es hora de otorgarle a José Revueltas el lugar que merece dentro de las letras latinoamericanas”.[32]

José Revueltas provoca la exhibición de nuestras perspectivas polarizadas: el aprendiz de Dostoievsky, el comunista incómodo que toma venganza desde la literatura o el iluminado pensador político. Quienes han logrado leerlo enfocados en sus procesos literarios, coinciden en afirmar que Los errores representa la mayor profundidad de la novela urbana en México. Así, quedan por hacerse las revisiones necesarias a la obra y explicar, con bastante más neutralidad, los elementos reveladores del contexto político y estético que en ella quedan representados.

mostrar Bibliografía

Durán, JavierJosé Revueltas. Una poética de la disidencia, Veracruz, Universidad Veracruzana, 2002.

Escalante, Evodio, “Los laberintos de la dialéctica en las novelas de Revueltas”, en Nocturno en que todo se oye, selec. y pról. de Edith Negrín, México, D. F., Editorial Era/ Dirección de Literatura de la unam/ Coordinación de Difusión Cultural de la unam, 1999.

----, “El tema filosófico del «mundo invertido» en las novelas de José Revueltas”, Signos Literarios, núm. 6, julio-diciembre, 2007, pp. 113-128.

Fuentes Morua, JorgeJosé Revueltas una biografía intelectual, México, D. F., Universidad Autónoma Metropolitana, 2001.

García Ponce, Juan, “Errores y aciertos en Los errores”, en Nocturno en que todo se oye, selec. y pról. de Edith Negrín, México, D. F., Editorial Era/ Dirección de Literatura de la unam/ Coordinación de Difusión Cultural de la unam, 1999.

Peña, Sonia AdrianaJosé Revueltas y el género policial. De la nota roja a Los Errores, Tesis de doctorado, Universidad Nacional Autónoma de México, 2008.

Revueltas, JoséLos errores. Obras Completas, 6. México, D. F., era, 1979 [1964].

Sheldon, Helia A.Mito y desmitificación de dos novelas de José Revueltas, México, D. F., Oasis, 1985.

Tejera, María Josefina, “Literatura y dialéctica”, en Conversaciones con José Revueltas, comp., pról., notas e índs. de Andrea Revueltas y Philippe Cheron, México, D. F., era, 2001, pp. 43-53. [Entrevista a José Revueltas que aparece por primera vez en la p. 4 de la sección “Papel literario»” del diario El Nacional (Caracas), 1 de septiembre de 1968].

Torres, Vicente FranciscoJosé Revueltas, el de ayer, México, D. F., Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/ Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Los cincuenta), 1996.

mostrar Enlaces externos

Dominguez Michael, Christopher, “Lepra y utopía”, Letras Libres, (consultado el 22 de mayo de 2013).

Fuentes Morúa, Jorge y Ezequiel Maldonado, “Los errores: literatura, filosofía y política”, Tema y variaciones, (consultado el 22 de mayo de 2013).

Peña, Sonia Adriana, “José Revueltas y la crónica policial”, Literatura mexicana(consultado el 22 de mayo de 2013).

Ruiz Abreu, Álvaro, “Naufrago tras los muros”, Nexos, (consultado el 22 de mayo de 2013).

Quince años después del escándalo de Los días terrenales, Revueltas vuelve por sus fueros de rebelde y hereje. De un lado de la balanza, militantes extraordinarios como Olegario Chávez y Eladio Pinto; del otro, los sacerdotes del partido. Como trasfondo, la historia: procesos y purgas en la URSS, una huelga en la ciudad de México, el asesinato de un prestamista, un cabecilla fascista y las figuras goyescas del padrote, el enano y la puta. Una gran novela donde la historia tiene el rostro de cada uno de los personajes.

* Esta contraportada corresponde a la edición de 1979. La Enciclopedia de la literatura en México no se hace responsable de los contenidos y puntos de vista vertidos en ella.


Quince años depués del escándalo de Los días terrenales, Revueltas vuelve por sus fueros de rebelde y hereje. De un lado de la balanza, militantes extraordinarios como Olegario Chávez y Eladio Pinto; del otro, los sacerdotes del partido. Como trasfondo, la historia: procesos y purgas en la URSS, una huelga en la ciudad de México, el asesinato de un prestamista, un cabecilla fascista y las figuras goyescas del padrote, el enano y la puta. Una gran novela donde la historia tiene el rostro de cada uno de los personajes.

* Esta contraportada corresponde a la edición de 2008. La Enciclopedia de la literatura en México no se hace responsable de los contenidos y puntos de vista vertidos en ella.


Revueltas se enfrenta en esta novela a la pregunta que planteaba la Historia a los comunistas: si el siglo XX había de ser designado como el siglo de la Revolución de Octubre o como el siglo de los procesos de Moscú. Los errores, por ello, es una de las grandes novelas comunistas de angustiada interrogación y crítica política y ética. De un lado de la balanza, militantes extraordinarios como Olegario Chávez y Eladio Pintos; del otro, los sacerdotes del partido. Como trasfondo, los procesos y purgas en la URSS, una huelga en la ciudad de México, el asesinato de un prestamista, proletarios en lucha, los hilos que teje el cabecilla fascista y las figuras goyescas del padrote, el enano y la puta. Una gran novela donde la Historia tiene el rostro de cada uno de los personajes inolvidables.

* Esta contraportada corresponde a la edición de 2014. La Enciclopedia de la literatura en México no se hace responsable de los contenidos y puntos de vista vertidos en ella.


Revueltas se enfrenta en esta novela a la pregunta que planteaba la Historia a los comunistas: si el siglo XX había de ser designado como el siglo de la Revolución de Octubre o como el siglo de los procesos de Moscú. Los errores, por ello, es una de las grandes novelas comunistas de angustiada interrogación y crítica política y ética. De un lado de la balanza, militantes extraordinarios como Olegario Chávez y Eladio Pintos; del otro, los sacerdotes del partido. Como trasfondo, los procesos y purgas en la URSS, una huelga en la ciudad de México, el asesinato de un prestamista, proletarios en lucha, los hilos que teje el cabecilla fascista y las figuras goyescas del padrote, el enano y la puta. Una gran novela donde la Historia tiene el rostro de cada uno de los personajes inolvidables.

* Esta contraportada corresponde a la edición de 2015. La Enciclopedia de la literatura en México no se hace responsable de los contenidos y puntos de vista vertidos en ella.


Quince años después del escándalo de Los días terrenales, Revueltas vuelve por sus fueros de rebelde y hereje. De un lado de la balanza, militantes extraordinarios como Olegario Chávez y Eladio Pinto; del otro, los sacerdotes del partido. Como trasfondo, la historia: procesos y purgas en la URSS, una huelga en la ciudad de México, el asesinato de un prestamista, un cabecilla fascista y las figuras goyescas del padrote, el enano y la puta. Una gran novela donde la historia tiene el rostro de cada uno de los personajes.

* Esta contraportada corresponde a la edición de 2017. La Enciclopedia de la literatura en México no se hace responsable de los contenidos y puntos de vista vertidos en ella.


 

Otras obras de la colección (Letras Mexicanas):

Obras por número o año

Obras por género literario

Juan Pérez Jolote : Biografía de un tzotzil
Dibujos de Alberto Beltrán. México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

La venganza de Carlos Mango y otras historias
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Obra poética de Alfonso Reyes
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Frontera junto al mar
México, D.F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Nostalgia de la muerte (poemas y teatro)
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

La poesía mexicana moderna
Antología, estudio preliminar y notas de Antonio Castro Leal. México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

El ardiente verano
México, D.F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Confabulario ; Varia invención : 1951-1955
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

La maldición
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Obras completas, I. Cuestiones estéticas, Capítulos de literatura mexicana, Varia
México, D.F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Esa sangre
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Una mujer en soledad
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

La culta dama. Hoy invita la Güera
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Las provincias del aire
México. D.F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Hueso y carne
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Mala yerba y Esa sangre
México, D .F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Visión de Anáhuac. Las vísperas de España. Calendario
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

El plano oblicuo.  El cazador. El suicida. Aquellos días. Retratos reales e imaginarios
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Simpatías y diferencias : primera, segunda y tercera series. Los dos caminos : cuarta serie. Reloj de sol : quinta serie ; Páginas adicionales
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Historia de un siglo. Las mesas de plomo
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Capítulos de literatura española : primera y segunda series. De un autor censurado en el "Quijote" ; páginas adicionale
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Obras completas, I
Edición de Alí Chumacero. Prólogo de Francisco Monterde. México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Obras completas VIII: Tránsito de Amado Nervo, De viva voz, A lápiz, Tren de ondas, Varia
Mexico, D.F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Obras completas, II
México: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).

Cuestiones gongorinas ; tres alcances a Góngora ; varia ; entre libros, páginas adicionales
México, D. F.: Fondo de Cultura Económica (Letras Mexicanas).