Enciclopedia de la Literatura en México

Estridentismo

José Luis Martínez
1995 / 11 oct 2018 10:02

Las corrientes europeas de vanguardia tuvieron su primera repercusión mexicana, entre 1921 y 1927, con el grupo llamado estridentista. Sus principales animadores fueron Manuel Maples Arce (1900-1981), Arqueles Vela (1899-1977) y Germán List Arzubide (1898), quienes publicaron un periódico mural, Actual (1922) y dos revistas, Irradiador (1925) y Horizonte (Xalapa, 1926-1927). Sus primeras manifestaciones literarias, en las que contaron con pintores aliados, como Ramón Alva de la Canal, Fermín Revueltas, Leopoldo Méndez y Germán Cueto, fueron poemas, relatos y manifiestos de reacción y burla de la literatura, y particularmente la poesía en boga, al mismo tiempo que convocaban a una revolución poética que exaltaba el maquinismo del mundo moderno –locomotoras, puentes, fábricas, muelles, transatlánticos y las “blusas azules de los obreros explosivos en esta hora emocionante” (Verhaeren y Beauduin, citados por Maples Arce)–, el cosmopolitismo y una “emoción personalísima”. Era, pues, una réplica del ultraísmo, del futurismo y del dadaísmo, y un intento para expresar la “belleza del siglo”.

Los libros representativos del movimiento: de Manuel Maples Arce, Arqueles Vela, Kyn Taniya (Luis Quintanilla), Germán List Arzubide y Salvador Gallardo, han sido recogidos, con introducción, por Luis Mario Schneider en El estridentismo. México, 1921-1927 (1985).

Los contactos del grupo con la literatura de contenido social explican el hecho de que varios de sus integrantes disolvieran sus fugaces teorías estéticas en opiniones políticas.

Fuera de su propio ámbito, el estridentismo tuvo algunos ecos en la literatura de la época. Por ejemplo, en el expresionismo y las imágenes violentas de La malhora (1923), de Mariano Azuela; y en uno de los poemas de juventud de Octavio Paz “Preludio viajero” (Barandal, agosto de 1931, núm. 1, no coleccionado), “con su elogio del universo mecánico, su visión deportiva de la realidad y su gusto incipiente por la velocidad” (Evodio Escalante, “Los primeros poemas de Octavio Paz”, 17 de agosto de 1991, núm. 728).

Posteriormente, Maples Arce publicó la belicosa Antología de la poesía mexicana moderna (Roma, 1940) –para vengar agravios de la Antología de Jorge Cuesta, de 1928–; Ensayos japoneses (1959), estudios sobre literatura y arte; dos tomos de memorias, A la orilla de este río (Madrid, 1964) y Soberana juventud (Madrid, 1967), y reunió el conjunto de su poesía en Las semillas del tiempo. 1919-1980 (1981); y Vela se concentró en los estudios de historia literaria, entre los que se destaca su Teoría literaria del modernismo (1949).

Movimiento literario que surgió en la Ciudad de México en la segunda década del siglo xx. En diciembre de 1921, Manuel Maples Arce, principal representante del Estridentismo, formalizó la aparición de esta escuela con la publicación de Actual No. 1, Hoja de Vanguardia, Comprimido Estridentista de Manuel Maples Arce. La hoja fue impresa en la Escuela de Huérfanos, en papel velin de colores. Esta hoja consta de un prólogo, catorce puntos que conforman el manifiesto y una fotografía en primer plano del autor. Dentro del prólogo se incluyen algunos slogans en tono irónico, como: “Muera el Cura Hidalgo”, “Abajo San Rafael-San Lázaro”, “Chopin a la silla eléctrica”. El contenido de los catorce puntos del manifiesto gira alrededor de temas como la verdad estética, la técnica poética, la emoción, la crítica a los ismos, la sinceridad del escritor, crítica a los periódicos amarillistas, la necesidad del cosmopolitismo, entre otros.

Se publicaron dos números más de Actual en los que figuraron colaboradores que, por su tendencia novedosa, eran significativos para Maples Arce. Este poeta opinaba que la estrategia conveniente era la de la acción rápida y la subversión; había que ir a la calle y torcerle el cuello al doctor González Martínez.

El 1º de enero de 1923, en la ciudad de Puebla, se dio a conocer el segundo manifiesto estridentista, impreso en papel afiche de colores. En él se difundía la aversión del movimiento hacia los ídolos populares, el odio a los panegiristas sistemáticos y la necesidad de defender a una juventud deslumbrada por catedráticos oficialistas. Se pretendía atraer la atención de los jóvenes y renovar la expresión lírica. El manifiesto comenzaba con una justificación, seguida de una parte punitiva que consistía en una revisión de valores, y terminaba con estas frases: “¡Feliz Año Nuevo. Viva el mole de guajolote!”. Además de los nombres de Manuel Maples Arce y Germán List Arzubide, al calce, aparecen los de Salvador Gallardo, Moisés Mendoza, Miguel N. Lira, entre otras doscientas firmas.

El 12 de julio de 1925, en Zacatecas, Salvador Gallardo, Guillermo Rubio, Adolfo Ávila Sánchez y Aldeguldo Martínez lanzan el tercer manifiesto, que retoma a los dos anteriores y no presenta innovaciones, salvo haberse lanzado en otro punto geográfico del país. El cuarto manifiesto, titulado “Chubasco estridentista”, fue lanzado por el Congreso Estudiantil de Ciudad Victoria, Tamaulipas, que se adhirió al Estridentismo. En este manifiesto se publica una antología de los textos más sobresalientes que hasta esa fecha había dado a conocer el movimiento estridentista.

Este movimiento se instaló en Donceles 69, taller del pintor Humberto Ramírez. Además, un miembro del grupo, Arqueles Vela, nombró “Café de Nadie” al ya existente Café Europa, situado en la calle de Jalisco 160 (Hoy avenida Álvaro Obregón). Donde se llevaron a cabo diversos actos culturales.

Los acontecimientos políticos de los años posrevolucionarios, la pugna entre carrancistas y obregonistas, fueron telón de fondo para el grupo, que irrumpió en las letras mexicanas con gran escándalo y estridencia por medio de sus nuevas propuestas estéticas y sociales. De ahí que tomara el nombre de “Estridentismo”. Se declaró como movimiento de vanguardia, con intenciones de desenmascarar a los “intelectuales de la dictadura”. Su objetivo principal consistió en difundir entre la juventud mexicana las ideas y los nombres de los escritores de otros países vinculados con el movimiento de vanguardia.

Esta escuela demandó la renovación de la poesía mexicana mediante rupturas formales, temáticas y de actitud con el Modernismo y el Posmodernismo. Sus principales influjos fueron el ultraísmo español, fundado por Guillermo de Torre (España 1900- Argentina 1971) y el futurismo iniciado en Venecia por Francisco T. Marinetti.

El Estridentismo no solamente abarcó la poesía; también extendió su presencia a la prosa. Algunos de sus miembros escribieron novelas y ensayos con las características que el movimiento preconizaba.

También les fueron familiares tendencias como el creacionismo del chileno Vicente Huidobro, los juegos verbales del cubano Mariano Brull y la poesía del peruano César Vallejo.

El Estridentismo proponía en mundo urbano caracterizado por celebrar la acción por venir. Fue un movimiento iconoclasta que reflejó en casi todas sus producciones el culto a las máquinas, los productos industriales, las nomenclaturas técnicas, los motores, las hélices, los aeroplanos, los cines, los automóviles.

Su propuesta estética está asociada a la velocidad del lenguaje, la pasión, la renovación de la imagen con el uso de metáforas yuxtapuestas. Combinó la poesía del laboratorio con la poesía joven de tema socialista. Su acción estaba dirigida hacia la organización obrera sindicalista. Los estridentistas no se limitaron a cuestiones de estética y lenguaje, sino que también se ocuparon de asuntos de índole social.

Los jóvenes que se afiliaron a este movimiento, conocían la revolución literaria europea. Hablaban del dadaísmo, de los “clamores equilibristas de Tristan Tzara, las carcajadas inconexas de Apollinaire y de Max Jacob”.

Los estridentistas fueron enemigos de los Contemporáneos, pues no coincidían con la estética pasiva y elitista de ese grupo. En 1925 se entabló una batalla periodística entre el Nuevo Ateneo de la Juventud y Maples Arce, este último con publicaciones en El Universal Ilustrado, bajo la dirección de Carlos Noriega Hope, quien desde el inicio se mostró interesado en el movimiento y fue un importante impulsor del pensamiento estridentista. Es famosa la Polémica: 1925 en torno al carácter de la nueva literatura mexicana.

A los miembros del Nuevo Ateneo, Maples Arce los llamaba “Aguachirles literarios” o “Lamecazuelas”. No obstante, Salvador Novo colaboró en Actual, antes de que se formara el grupo de los Contemporáneos, con un poema denominado “Aritmética”.

Además de Maples Arce, fungieron como representantes del movimiento Germán List Arzubide, Salvador Gallardo, Manuel N. Lira, Luis Quintanilla y Arqueles Vela.

El movimiento no se circunscribía a lo literario; también proliferó en la plástica, la escultura y la música. Entre los pintores más destacados estaban Diego Rivera, Ramón Alva de la Canal, Jean Charlot, Leopoldo Méndez, Fermín Revueltas. Las máscaras estridentistas eran creación de Germán Cueto. Luis Felipe Mena, Miguel Aguillón Guzmán, Ignacio Millán y Gilberto Bosques también formaron parte del grupo.

Los estridentistas organizaron actividades artísticas en el Café de Nadie. La más famosa fue la presentada el 12 de abril de 1924, cuando Arqueles Vela expuso un capítulo de su libro Café de Nadie y se leyeron poemas de Maples Arce, List Arzubide, Salvador Gallardo, Humberto Rivas, Luis Ordaz Rocha y Miguel Aguillón Guzmán. Además, se expusieron cuadros de Fermín Revueltas, Leopoldo Méndez, Jean Charlot y Xavier González, máscaras de Germán Cueto, esculturas de Guillermo Ruiz y música estridentista.

En honor de Huitzilopochtli, José Juan Tablada dio una velada estridentista en el salón de actos del Museo Nacional.

Además de los manifiestos estridentistas, el grupo publicó en la colección Horizonte: Andamios interiores y Poemas interdictos, de Manuel Maples Arce; Un crimen provisional y El café de nadie, prosas de Arqueles Vela, y El movimiento estridentista, recuento histórico de List Arzubide. La Editorial Botas editó Urbe, super poema bolchevique en 5 cantos, de Maples Arce, que fue traducido al inglés por John Dos Passos; Avión, de Quintanilla; Esquina, de List Arzubide, y Pentagrama eléctrico, de Salvador Gallardo.

El movimiento contó con otros órganos de difusión, además de la Hoja de Vanguardia Actual. En Puebla, Germán List Arzubide editaba la revista Ser. A través de ella, se declaró afiliado al movimiento estridentista. Ser, Revista Internacional de Vanguardia, fue una publicación mensual, con representación en la Ciudad de México a cargo de Gilberto Bosques y Miguel Aguillón Guzmán.

En la Ciudad de México, a raíz de las pláticas de café sostenidas entre Maples Arce y Arqueles Vela, surgió el proyecto de la revista Irradiador, bajo la dirección de Manuel Maples y Fermín Revueltas. De esta publicación, según Luis Mario Schneider, no se conserva ningún ejemplar de los tres que, se cree, aparecieron.

El movimiento estridentista tuvo corta vida. Para 1925, el grupo comenzó a diluirse con la salida de Manuel Maples Arce de la Ciudad de México para asumir un cargo público en el Gobierno del Estado de Veracruz. No obstante, bajo los auspicios del gobierno del Estado, en 1927 se publicó la revista Horizonte, último aliento del movimiento, dirigida por Germán List Arzubide.

Maples Arce impulsó, desde su cargo público en el Gobierno del Estado de Veracruz, actividades editoriales como la Biblioteca Popular, donde aparecieron, entre otros textos, los ensayos de Rafael Nieto sobre el petróleo y la novela Los de abajo, de Mariano Azuela.


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