Enciclopedia de la Literatura en México

Elena Garro

mostrar Introducción

Elena Garro (1916-1998) fue dramaturga y novelista; también cultivó la poesía, inédita en gran parte, y el periodismo, recientemente publicado en el tercer tomo de su biografía. Además, incursionó en otras disciplinas artísticas como la danza, la actuación y la coreografía. Su obra es fundamental para las letras mexicanas e hispanoamericanas: su narrativa introdujo nuevas maneras de concebir el tiempo dentro del relato, sus piezas teatrales renovaron la dramaturgia; sus historias, tan fantásticas como verosímiles, introdujeron en la literatura la cosmovisión de los pueblos de provincia, del imaginario campesino e indígena en una época en la que estos grupos habían pasado a segundo término; sus personajes son diseñados de tal modo que desde el nombre asoman sus gestos más profundos; su lenguaje poético recrea la atmósfera del campo y la ciudad al tiempo que cuestiona los resultados de la revolución, trae de vuelta el trauma de la conquista o señala las desigualdades sociales. La envergadura de su labor literaria es tal que algunos escritores afirman que, después de sor Juana Inés de la Cruz, es la mejor escritora de México.

Recientemente el Fondo de Cultura Económica publicó parte de su obra en tres tomos. Algunos de sus títulos más conocidos y estudiados son Los recuerdos del porvenir (1963), novela ganadora del Premio Xavier Villaurrutia; Un hogar sólido (1958), Andarse por las ramas (1958) y Los pilares de doña Blanca (1958), piezas dramáticas montadas por el grupo Poesía en Voz Alta; y La semana de colores (1964), reunión de cuentos al que pertenece “La culpa es de los tlaxcaltecas”, que se convirtió rápidamente en uno de los clásicos dentro de la cuentística mexicana. Sin embargo, su obra es más extensa y con el paso de los años cobra importancia dentro de los estudios literarios mexicanos y extranjeros.

Garro fue una mujer controvertida, contradictoria, en ocasiones frívola, pero ante todo, una genial escritora. Desafortunadamente, sus circunstancias personales, las desavenencias en el ámbito cultural y literario mexicanos, su autoexilio, las carencias económicas casi al final de su vida, sus propios actos y declaraciones le impidieron consagrarse de lleno con su compromiso literario.

mostrar Iguala: génesis de Ixtepec

Su fecha de nacimiento fue, hasta hace algunos años, tema de discusiones: el Diccionario de Escritores Mexicanos señala 1920, mientras que, de acuerdo con el archivo preparado por Michéle Muncy, la fecha correcta sería 1917. Patricia Rosas Lopátegui, autora de la biografía autorizada, aclara la confusión: “Elena Delfina nació el 11 de diciembre, pero no de 1920, sino de 1916. En Yo sólo soy memoria (Ediciones Castillo, 2000), se indica 1920 como el año de su nacimiento, porque fue el dato que Elena reiterativamente me señaló en las entrevistas”.[1]

Si bien nació en Puebla, los primeros nueve años transcurrieron en la Ciudad de México. Curiosamente, Elena Garro al hablar de su infancia se refiere a los años de Iguala, Guerrero, a donde llegó con su familia alrededor de 1926, cuando comenzó la persecución cristera. “En la Ciudad de México vivían las hermanas de mi madre, a las que siempre respeté. No eran como mi tío Boni, con el que jugaba mientras él me leía a Manrique, a san Juan de la Cruz y a fray Luis de León. Mi tío se reía de mis desmanes, le parecía natural que tirara piedras, prendiera fuego y me escapara al monte”, dice la escritora a Emmanuel Carballo.[2]

Así, al amparo de la biblioteca paterna y con la guía de su tío Boni, Elena y sus hermanos: Devaki, Estrella y José Albano, se iniciaron en la lectura de los clásicos. “En casa y en la Facultad de Filosofía y Letras estudiábamos a los griegos, a los romanos, a los franceses, a los románticos alemanes, a los clásicos españoles, a los mexicanos [...] El latín era obligatorio, así como las raíces griegas”,[3] recuerda Garro en Memorias de España 1937 (1992) al hablar de su formación educativa.

Al parecer, sus padres José Antonio Garro Melendreras, asturiano, y Esperanza Navarro Benitez, de Chihuahua, la dejaban por largas temporadas al cuidado de los sirvientes indígenas. De ahí la estrecha relación que mantuvo durante su vida con ese grupo social y la integración notable en sus obras de esa cosmovisión.

En los años veinte y principios de los treinta, que corresponden a la infancia de Elena Garro, la sombra de la Revolución mexicana determinaba las relaciones sociales y culturales en la sociedad. Iguala, un pueblo de provincia, añadía a esta atmósfera la presencia de los indígenas o campesinos con su pensamiento mágico, proveniente de las cosmogonías prehispánicas. Este acercamiento, más la vivencia indirecta de la Guerra Cristera, determinaron su quehacer literario y sus preocupaciones sociales.

mostrar La danza y el teatro

Elena y sus padres llegaron a la Ciudad de México en 1934, cuando ella tenía 18 años. Luego de concluir su preparatoria ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Al mismo tiempo estudió danza con Hipólito Zybin. Participó en la puesta del baile “El treinta-treinta” de Nellie Campobello.

Poco después de su llegada a la capital se convirtió en coreógrafa del Teatro Universitario, dirigido por Julio Bracho. En una carta a Gabriela Mora, Garro escribe: “Desde entonces, salí en los diarios, como una niña prodigio. Los intelectuales como Xavier Villaurrutia, Rodolfo Usigli, Salvador Novo, etc., que eran gentes mayores, tenían una tienda de arte: ‘Hipocampo’ y me llamaron para colaborar con ellos”.[4]

En esa época también incursionó en la actuación, formó parte del TEA, a cargo de Xavier Rojas, con el cual realizó presentaciones en distintos lugares de la república. En 1937 actuó en la puesta en escena de Perséfona de André Gide.

mostrar En España, su clara sombra

Ese mismo año Paz fue invitado al ii Congreso Internacional de Escritores Antifascistas para la Defensa de la Cultura en Valencia, España; y ella viajó con él. Años más tarde, Garro relató esta experiencia en Memorias de España 1937 (1992). En él presenta su visión desentendida de lo que ocurría en la Guerra Civil española. A menudo afirma que no le quedaban claras las diferencias entre uno y otro bando, o las pugnas entre los intelectuales, de quienes se aparta tajantemente. “Yo, sin saber cómo ni porqué, iba a un Congreso de Intelectuales Antifascistas, aunque yo no era anti nada, ni intelectual tampoco, sólo era estudiante y coreógrafa universitaria”.[5]

La escritora recrea la visión de una joven no politizada, pero crítica, sensible y con un dejo de ironía ante las cosas vividas durante ese año. Uno de los pasajes más emblemáticos es la crónica de la visita a Antonio Machado y a su madre, de quien hace una descripción conmovedora:

Era una pequeña figura goyesca, con su falda negra acampanada hasta las tobillos, su blusa negra de manga larga y su pañoleta bien colocada sobre la cabeza y, para mí, la madre de los Machado quedó como la imagen de España, a la que todos iban a fisgar, a comentar, para luego decir: “Yo la he visto…” y después ¡nada![6]

El viaje y las tribulaciones por el suelo español, además de ser materia prima para estas Memorias..., le permitieron conocer a escritores como César Vallejo, Pablo Neruda, León Felipe, Miguel Hernández, entre otros. Durante ese año se consolidó una amistad con Juan de la Cabada quien, en opinión de la dramaturga, ha sido su única influencia “cuando le enseño una cosa y no le gusta, me siento muy triste”,[7] dice a Carlos Landeros, uno de sus entrevistadores más asiduos. El libro nos deja la imagen de una joven Elena Garro impulsiva, solidaria, temperamental, irónica, coqueta y siempre llena de un agudo criterio ante lo vivido.

mostrar De vuelta a México, práctica del periodismo

Laura Helena Paz Garro, única hija del matrimonio, nació en 1939. Dos años después, en 1941 Elena Garro incursiona en el periodismo. El último tomo de su biografía, El asesinato de Elena Garro, preparado por Patricia Rosas Lopátegui, está dedicado a los artículos escritos por la dramaturga mexicana desde 1941. Si bien el volumen es profuso en cuanto a notas y comentarios por parte de la editora, lo cierto es que pocos textos son memorables. Como apunta Elena Poniatowska, prologuista del libro, “[...] habría que asentar que Elena no tiene identidad periodística, es decir, quienes la tratamos la considerábamos una extraordinaria escritora pero no una periodista”.[8]

Ciertamente, sin el valioso rescate de Rosas Lopátegui, poco o nada se sabría sobre la labor periodística de Garro. El mayor escollo para considerarla como tal, también señalado por Poniatowska, es que las publicaciones en que participaba eran poco leídas, lo cual, en el caso del periodismo, fuertemente determinado por el espacio público, es fundamental. Quizá, nos dice la escritora de ascendencia polaca, “en 1941 en la revista Así pudo considerársele una periodista de vanguardia porque habló de la situación de la mujer cuando pocos lo hacían, en una sociedad misógina y sexista”.[9]

Prueba de ello es una serie de entrevistas a Lolita González de Reachi, cantante retirada de la ópera, donde el asunto central de la conversación es saber si el matrimonio será un obstáculo para su carrera como cantante. Isabella Corona y Frida Kahlo también fueron entrevistadas por Garro, quien puso especial atención en el hecho de la condición femenina y el vínculo con la labor artística de ambas.

Mucho más importante es el reportaje publicado en tres partes, “Mujeres perdidas”, una crónica sobre la vida de las presas. “[...] Elena Garro ingresa al reformatorio para mujeres menores de edad en 1941, con el propósito de recoger con veracidad los horrores que se cometían en la cárcel”, nos dice Lopátegui.[10]

Durante los años cuarenta su actividad en el periodismo se complementó con trabajos como la adaptación cinematográfica en la película El niño de la bola, dirigida por Julio Bracho, o labores de traducción en la Conferencia Chapultepec, reunión consultiva de la Conferencia Interamericana, donde colaboró con Nelson Rockefeller. En 1945 trabajó como editora y traductora en el American Jewish Committe, en Nueva York.

Debido al trabajo de Octavio Paz en el servicio exterior mexicano, Elena viajó a diversos lugares del mundo. Después de Estados Unidos, la familia vivió en París, algunos meses en Japón y en Berna, Suiza. Durante estos años el trabajo creativo de Elena Garro es más bien nulo, sin embargo tuvo la oportunidad de conocer a figuras literarias importantes como Benjamin Péret, André Breton, Jean Genet, Silvina Ocampo, José Bianco y Adolfo Bioy Casares. Con éste último mantuvo una relación amorosa el primer semestre de 1951, la correspondencia entre ellos abarca más de veinte años; las cartas escritas por el narrador argentino pueden ser consultadas en los archivos de la Universidad de Princeton.

En Tokio, 1952, se le diagnostica mielitis y parálisis del lado izquierdo, razón por la que Octavio Paz solicita su cambio a Berna, donde Garro convalece. Muy probablemente durante el periodo de recuperación escribe Los recuerdos del porvenir, que no será publicada hasta 1963.

mostrar Garro a escena

En 1957 a petición de Octavio Paz, quien dirigía el grupo de Poesía en Voz Alta, Elena Garro entregó Andarse por las ramas, Los pilares de doña Blanca y Un hogar sólido. Las tres fueron representadas por el grupo en el cuarto programa. Las reseñas sobre esta puesta son más que alentadoras, celebran la aparición de Garro en el ámbito de la letras y del teatro.

De las tres obras, fue la última la que más llamó la atención: “Un hogar sólido, que es una maravilla de belleza, de poesía, de gracia, de inteligencia, de talento”, como registra una nota de Mañana que compiló Lopátegui.[11] Ese mismo año fue declarada por la Agrupación de Críticos de Teatro como la mejor obra del año. Fue publicada por la revista Mañana en agosto de 1957 y la revista argentina Sur a principios de 1958. Además fue incluida en la segunda edición de la Antología de literatura fantástica (1965), preparada por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo.

Para el quinto programa del grupo teatral, Garro colaboró con El Rey Mago, Ventura Allende y El Encanto, tendajón mixto. Desafortunadamente, sólo se llevaron a escena por una ocasión las dos últimas el 28 de mayo de 1958. A pesar de ello, su importancia para el teatro ya había quedado asentada con las primeras representaciones. Según Lopátegui, Roni Unger, estudioso de la dramaturgia mexicana, apunta que los esfuerzos de Poesía en Voz Alta por generar propuestas dramatúrgicas sólo produjeron una importante, reconocida a nivel mundial: Elena Garro.

Su carrera literaria se consolidó ese mismo año con la publicación de Un hogar sólido (1958), editado por la Universidad Veracruzana, que contenía seis piezas teatrales en un acto. Además de la que da título al libro hallamos Los pilares de doña Blanca, El Rey Mago, Andarse por las ramas, Ventura Allende y El Encanto, tendajón mixto.

La misma casa universitaria, a través de la revista La Palabra y el Hombre, publicó en 1959 La mudanza y La señora en su balcón, esta última también reconocida como una pieza clave para el teatro nacional e imbuida por los juegos temporales característicos de la obra de Garro.

mostrar La semana y los recuerdos

Los recuerdos del porvenir (1963), publicada por Joaquín Mortiz, es una de las novelas más importantes en la narrativa mexicana e hispanoamericana. En ella se narra la vida anodina de Ixtepec, pueblo mítico, después de la Revolución mexicana y en plena Guerra Cristera.

Ha sido una constante de la crítica buscar en la obra de Garro rastros de su vida, lo cual limita la apreciación de su valor literario. Lo cierto es que para la escritora era fundamental el rasgo autobiográfico, no sólo en la narrativa, sino en todo lo que escribía; de otro modo, a decir de ella misma, se convertía en academia.

Respecto del carácter autobiográfico de la novela responde a Elena Poniatowska, en una entrevista recogida en El asesinato de Elena Garro:

Pues sí, porque está hecha con lo que me acuerdo de mi infancia, son los recuerdos de un pueblo donde viví. La escribí en París en 1951. La escribí muy rápido. Luego se quedó guardada en un cajón. A Octavio le gustaba mucho pero a mí siempre se me perdía. La olvidé en un hotel en Nueva York y más tarde mi hermana, que iba de pasada, recogió el baúl abandonado con todos mis papeles. Además se me quemó. Toda desbarajada y mochada la remendé y el año pasado se la envié a Joaquín Díez-Canedo, que la publicó.[12]

Por encima del sustrato biográfico que hay en el texto, la novela es una obra maestra por los recursos poéticos y narrativos que la autora introduce. La alteración en el tiempo narrativo al oponer el tiempo histórico con el mítico, el lenguaje poético que sostiene la trama, la complejidad de los personajes, la profundidad simbólica de lo narrado, la novedad de la perspectiva narrativa, la crítica lúcida a los resultados de la Revolución son algunos de los rasgos que le valieron, junto con La feria, de Juan José Arreola, el Premio Xavier Villaurrutia.

Esta década es fructífera en publicaciones para Garro: El árbol, pieza en un acto, y La Dama boba, en tres actos, son publicadas en Revista Mexicana de Literatura y Revista de la Escuela de Arte Teatral respectivamente, ambas en 1963. Al año siguiente La semana de colores (1964) fue editada por la Universidad Veracruzana, se trata de una colección de 13 cuentos, algunos de los cuales habían sido publicados en revistas. “El día que fuimos perros” (1962) apareció en la Revista de la Universidad de México, “Nuestras vidas son los ríos” (1963), en La Palabra y el Hombre y “La culpa es de los tlaxcaltecas” (1964), en la Revista Mexicana de Literatura. En muchas de las obras de Elena Garro encontramos una trasposición de los planos temporales, recurso muy cinematográfico. Quizá por ello no es de extrañar que varios de sus cuentos y novelas hayan sido llevados al cine. En 1965, por ejemplo, S. Véjar filmó Solo de noche vienes, basado en el cuento “De noche vienes”, publicado hasta 1997. Al parecer la película es de baja calidad, sin embargo ocupó mucho tiempo de la autora, quien en un principio estuvo muy cercana al proceso de realización, ya que el director sería Marcel Camus. En 1967 Archibaldo Burns filmó Juego de mentiras, basada en la pieza dramática Él árbol, publicada el mismo año. Arturo Ripstein, entonces joven cineasta, dirigió y, junto con Julio Alejandro, realizó el guion de Los recuerdos del porvenir en 1968.

Felipe Ángeles (1967), pieza dramática clave en la configuración de su universo creativo, se publicó en la revista Coatl, de Guadalajara. A diferencia de otras obras donde sobresale el uso del lenguaje poético y la oposición entre una realidad fantástica y una histórica, en esta pieza el discurso es contundente, con un lirismo mesurado, y la realidad se presenta ante los lectores en toda su crudeza. Esta obra fue producto de una investigación sobre los caudillos revolucionarios mexicanos, iniciada en la década de los cincuenta. De ahí surgió también la serie llamada “Los caudillos de la revolución”, publicada en Por qué? en 1968, y luego compilada por Patricia Zama en Revolucionarios Mexicanos (1997).

mostrar El 68: de acusada a acusadora

La actuación contradictoria de Elena Garro respecto del movimiento estudiantil de 1968 fue determinante para su vida personal, y fundamentalmente, para su obra, ya que a partir de este año es marginada del panorama literario mexicano, y sólo hasta la década de los noventa fue promovida.

Elena Garro dice que asistió a dos reuniones de la Asamblea de Intelectuales, Artistas y Escritores en apoyo del Movimiento Estudiantil, el 14 y el 30 de agosto, “por mi calidad de escritora, entré en contacto con el Movimiento Estudiantil hace dos meses. [...] Asistimos mi hija y yo a dos reuniones del CNH, celebradas en el anfiteatro bautizado como Ernesto Che Guevara, en la Facultad de Filosofía y Letras”, según registra Lopátegui.[13] De esto dan cuenta Carlos Monsiváis y Emmanuel Carballo, quienes también asistieron. Garro siempre declaró que no simpatizaba con el movimiento. Ello puede leerse en el artículo del 17 de agosto de 1968 publicado en la Revista de América: “El complot de los cobardes, los intelectuales y los estudiantes”.

Emmanuel Carballo cuenta que Garro cambió su actitud para con sus amigos. “En el 68, ya después de la toma de la Universidad, estando a punto de llegar el 2 de octubre Elena comenzó a hablarles a sus amigos por la noche, cuando se sabía que los teléfonos estaban intervenidos, para decirnos cosas horribles”.[14]

El día fatal para la escritora es el 5 de octubre, cuando Sócrates Amado Campus Lemus, señalado entonces como uno de los líderes del movimiento, declara que “la escritora ELENA GARRO, en una entrevista realizada a mediados del mes de agosto del año en curso, en los bajos del cine Chapultepec, les había manifestado que el movimiento tomaba cauces populares y era necesario tener un líder de redundancia y prestigio nacional, como el LIC. CARLOS MADRAZO”, según se puede leer en el “Documento de la declaración de Sócrates Campus Lemus sobre los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968”. Cabe señalar que el acusador es uno de los personajes más cuestionados del movimiento, ya que a decir de los integrantes del Comité 68, colaboró en la delación de estudiantes que no salieron vivos del Campo militar 1.

Por su parte, Elena no desmiente el encuentro, pero da otra versión a Patricia Vega en una entrevista inédita.

un día estábamos en el saloncito y unos muchachos se metieron a la casa con pistolas y me dijeron que Sócrates quería hablar conmigo y que volverían a recogerme a las 4 de la mañana. El coche se paró frente al cine (Chapultepec) ahí hablé con Sócrates, Sóstenes Tordecillas y Guillermo González Guardado. Y me empezaron a decir que Madrazo debería encabezar el movimiento para convertirlo en una revolución social.[15]

Para negar la acusación de Sócrates, Garro convocó a una rueda de prensa, de donde surgiría la mayor confusión sobre su proceder. En la conferencia no hubo papel de por medio, de ahí que Elena sostenga que los periodistas tergiversaron sus declaraciones. Ella sólo se proclamó contra los intelectuales a secas; lo cierto es que los periódicos citaron, de entre los quinientos personajes supuestamente delatados por la dramaturga, al mismo grupo, que también aparece en la carta que unos días más tarde Helena Paz dirige a su padre. Patricia Vega apunta que:

Elena Garro juraba y perjuraba que ella nunca dio ningún nombre y que fueron los periodistas quienes ‘pusieron los nombres que quisieron’, los diarios del 7 de octubre asientan que la escritora delató a Luis Villoro, José Luis Castañeda, Jesús Silva Herzog, Ricardo Guerra, Rosario Castellanos, Roberto Páramo, Víctor Flores Olea, Francisco López Cámara, Leopoldo Zea, José [sic el nombre era Roberto] Escudero, Eduardo Lizalde, Jaime Shelley, Sergio Mondragón, José Luis Cuevas, Leonora Carrington y Carlos Monsiváis.[16]

Como muchos de los detalles en torno al 68, el papel de Elena Garro no se ha aclarado, lo cierto es que siendo acusada por Sócrates de pertenecer al movimiento y debido a sus declaraciones contra los intelectuales, su posición en el ámbito cultural era más que precaria. Así, aunque todos estos hechos son extraliterarios, influyeron de manera negativa en su obra.

mostrar La ruta del exilio

Luego de constantes cambios de domicilio en la Ciudad de México, de viajes a Monterrey, Torreón y Nueva York, en 1972 viajó a Estados Unidos para tratar a Helena Paz, quien padecía cáncer. Esta fecha marca el inicio del autoexilio que la escritora vivirá hasta 1990. En el país vecino del norte le negaron el asilo político, debido a la incidental y extraña participación de Garro en la denuncia del posible responsable del asesinato de Kennedy. Por esta razón madre e hija se mudan a España y finalmente a París.

Sobre este periodo de la vida de Elena Garro hay versiones contradictorias: ella afirma que su situación económica era lamentable, mientras que otros lo niegan. En 1975 escribe a Gabriela Mora “Padezco la constante urgencia de sobrevivir y esto me inutiliza y me harta”.[17] En 1978 asegura que vive en un asilo de indigentes.

En otras misivas se queja de que por esas carencias no tiene libros, ni tiempo para escribir o corregir: “Siempre pienso escribir y no encuentro el tiempo, ni el espacio, ni el lugar”.[18] A menudo afirma que decide publicar una u otra obra porque necesita el dinero para mantenerse a ella y a su hija.

En 1978 publica “Con Octavio Paz en el Frente de Escritores Antifascistas” en Informaciones de las Artes y las Letras, este texto con probabilidad es el antecedente de Memorias de España 1937. Ese mismo año se estrena en el teatro de la UNAM Felipe Ángeles, publicada por la casa universitaria en 1979.

Su segundo volumen de cuentos, Andamos huyendo Lola (1980), también fue trabajado durante la década de los setenta. En él se incluyen títulos como “La primera vez que me vi”, “La dama y la turquesa” y “El niño perdido”, entre otros.

Testimonios sobre Mariana (1981) es una novela que comienza a escribir desde 1964, incluso una parte había sido publicada en la revista Espejo (1965). En 1972 trabajaba en la última parte de esta obra, según escribe a Gabriela Mora: “ahora debo terminar Testimonios, que cada día se vuelve más pesado y me aburre y desorienta. La verdad es que todo lo que escribo de más de veinticinco cuartillas me harta”,[19] recoge Mora. No obstante, con esta novela ganó el Premio Grijalbo.

Para algunos de sus críticos hay una diferencia notable entre lo escrito por la autora antes de 1968 y lo posterior. Emmanuel Carballo, citado por Landeros, dice de La casa junto al río (1983): “Es un borrador, le falta trabajo de corrección”.[20] Y Matarazo no llamó (1991), una novela de corte realista, fue publicada por la casa editorial Grijalbo. En Inés (1995), un cuento que con los años se transformó en novela, la autora aborda el tema del erotismo.

mostrar Vuelta al origen

En 1991, a instancias de José María Fernández Unsaín, entonces director de la SOGEM y de un grupo de escritores e intelectuales mexicanos, se gestó el regreso de Elena Garro al país. Se organizaron conferencias y representaciones de sus obras en Guadalajara, Aguascalientes y Monterrey. Además, por iniciativa de Rafael Tovar y de Teresa, titular del INBA, se realizó un homenaje en el Palacio de Bellas Artes.

A pesar del tiempo fuera del país, de las pocas publicaciones, de la leyenda negra por el 68, los eventos fueron nutridos no sólo por escritores contemporáneos, sino por jóvenes. Las dudas que Garro manifestó sobre la conveniencia de su regreso se disiparon con la cálida bienvenida y la afabilidad de los asistentes. “El homenaje fue grandioso. La gente vibraba de emoción” afirma Carballo. La Jornada nombró una periodista encargada de acompañarla y reseñar su visita. Por otro lado, las instituciones le dieron una amable acogida, razón por la cual ella y su hija decidieron volver definitivamente a México en 1993. Ese mismo año, el Conaculta la nombró Creadora Emérita. Vivieron en el departamento de su hermana Deva, quien había fallecido hacía poco, en la ciudad de Cuernavaca.

La salud de Elena Garro, deteriorada por una afección pulmonar, no le permitió en los últimos años de su vida asistir a homenajes realizados en Cuernavaca, Guerrero y Puebla. En 1996 fueron publicadas Primer amor y Busca mi esquela, la cual le merece el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. Murió el 22 de agosto de 1998 en el departamento de Cuernavaca en compañía de sus gatos y de su hija Helena Paz.

mostrar Premios y distinciones

Premio Xavier Villaurrutia (1963)

Premio Grijalbo de Novela (1981), por Testimonios sobre Mariana

Premio Juan Ruiz de Alarcón de las Jornadas Alarconianas, Taxco, Guerrero (1994)

Premio Sor Juana Inés de la Cruz (1996), por Busca mi esquela

Premio Nacional de Narrativa Colima por obra publicada (1996)

mostrar Bibliografía

Carballo, Emmanuel y Huberto Batis, “Los cazamemorias. ¿Perseguidos o perseguidores? Conversación radiofónica”, en Elena Garro: lectura múltiple de una personalidad compleja, ed. de Lucía Melgar y Gabriela Mora, Puebla, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2002, pp. 53-66.

“Documento de la declaración de Sócrates Campus Lemus sobre los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968”, en Archivo General de la Nación, Galería 2 IPS Caja 1459-A, F., pp. 13-18.

Garro, ElenaMemorias de España 1937, México, D. F., Siglo xxi, 1992.

----, “Citas y fragmentos de sus cartas”, en Lucía Melgar y Gabriela Mora (ed.), Elena Garro: lectura múltiple de una personalidad compleja, Puebla, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2002, pp. 281-302.

Landeros, CarlosYo, Elena Garro, México, D. F., Lumen, 2007.

Rosas Lopátegui, PatriciaYo sólo soy memoria. Biografía visual de Elena Garro, México, D. F., Castillo, 2001.

----, Testimonios sobre Elena Garro, biografía autorizada de Elena Garro, México, D. F., Castillo, 2002.

----, El asesinato de Elena Garro: periodismo a través de una perspectiva biográfica, México, D. F., Porrúa/ Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2005.

Melgar, Lucía y Gabriela Mora (eds.), Elena Garro: lectura múltiple de una personalidad compleja, Puebla, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2002.

Mora, Gabriela, “Correspondencia desde España: obra y vida de Elena Garro”, en Lucía Melgar y Gabriela Mora (eds.), Elena Garro: lectura múltiple de una personalidad compleja, Puebla, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2002, pp. 67-92. 

Ocampo, Aurora (coord.), Diccionario de Escritores Mexicanos siglo xx: desde las generaciones del Ateneo y novelistas de la Revolución hasta nuestros días, México, D. F., Universidad Nacional Autónoma de México, 1988.

Poniatowska, Elena, “Prólogo”, en Patricia Rosas Lopátegui (ed.), El asesinato de Elena Garro: periodismo a través de una perspectiva biográfica, México, D. F., Porrúa/ Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2005, pp. 23-31.

Vega, Patricia, “Elena Garro o la abolición del tiempo”, en Lucía Melgar y Gabriela Mora (ed.), Elena Garro: lectura múltiple de una personalidad compleja, Puebla, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2002, pp. 93-148.

mostrar Enlaces externos

s/a, “Patricia Rosas Lopátegui pide que honren a Elena Garro”, Informador.mx, (consultado el 23 de noviembre de 2012).

"Descripción del material del archivo Elena Garro paper’s en la Universidad de Princeton", (consultado el 23 de noviembre de 2012).

Paul, Carlos, "Investigadora reúne la poesía de Elena Garro; esperan editor para distribuirla", La Jornada, 18 de junio de 2007, (consultado el 23 de noviembre de 2012).

Poniatowska, Elena, “Una biografía de Elena Garro”, La Jornada Semanal, 17 de septiembre de 2006, núm. 602, (consultado el 23 de noviembre de 2012).

Rosas Lopátegui, PatriciaSitio oficial, (consultado el 23 de noviembre de 2012).

Nació en Puebla, Puebla, el 11 de diciembre de 1916; muere en Cuernavaca, Morelos, el 22 de agosto de 1998. Narradora y dramaturga. Vivió en Estados Unidos, España y Francia; en 1993 regresó a México. Estudió la maestría en Letras en la ffyl de la unam. Ejerció el periodismo en México y Estados Unidos. Escribió guiones cinematográficos. Colaboró en Casa del Tiempo, La Palabra y El Hombre, México en la Cultura y Revista de la Universidad de México. Miembro del snca, como creadora emérita, desde 1993. Premio Xavier Villaurrutia 1963 por Los recuerdos del porvenir. Premio Juan Grijalbo de Novela 1980 por Testimonios sobre Mariana. Premio Nacional de Literatura Juan Ruiz de Alarcón 1994 por su trayectoria. Premio Nacional de Narrativa Colima para Obra Publicada 1996 y Premio Sor Juana Inés de la Cruz 1996 por Busca mi esquela/Primer amor.

Estudió Lengua y Literaturas Españolas en la Facultad de Filosofía y Letras (ffl) de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam). Fue coreógrafa en el Teatro de la Universidad que dirigió Julio Bracho. Abandonó sus estudios profesionales al contraer matrimonio en 1937 con Octavio Paz y partir con él a España. Más tarde fue periodista en México y en los Estados Unidos. En 1954 inició su participación en el cine como escritora de asuntos cinematográficos. Vivió muchos años fuera del país especialmente en los Estados Unidos, Francia y España, donde residió hasta 1993, en que regresó a México. Sus obras de teatro han sido publicadas y montadas en México y en el extranjero. En Ginebra, por ejemplo, se representaron, traducidas al alemán, “El rey mago” y “La mudanza”; “La señora en su balcón” fue llevada a varios países de América Central por el grupo del “Teatro Estudio de México”, en 1963; varias de sus piezas dramáticas han sido traducidas al inglés y al francés y montadas en los Estados Unidos y en Francia. Se le han publicado siete volúmenes de cuentos y ocho novelas; la más importante de éstas, Los recuerdos del porvenir, recibió un premio, fue traducida a varios idiomas y adaptada por primera vez al cine en 1968. Colaboró con cuentos, artículos, obras de teatro y crítica literaria en publicaciones periódicas de América y Europa.

Elena Garro Navarro, dramaturga y narradora, se dio a conocer en 1957 con tres piezas en un acto interpretadas por el grupo de “Poesía en Voz Alta”. Un año más tarde fueron reunidas bajo el título de una de ellas, Un hogar sólido y revelaron un teatro de gran sensibilidad, con un hondo sentido de originalidad dramática inclinado a la parábola y al surrealismo y regido por un sutil tono de ironía. La señora en su balcón comprobó su intensa calidad poética: es el drama de la frustración, de la soledad y de la angustia que se vive en nuestros días. “La muerte de Felipe Ángeles”, tragedia basada en hechos históricos de la Revolución Mexicana, y sus otras obras, creadas con elementos del arte popular mexicano y enraizadas en nuestras tradiciones, han hecho de su obra dramática un teatro muy original. Los recuerdos del porvenir, su primera novela, tiene las mismas características de su teatro, en ella recrea la vida de un pueblo del sur de México, Ixtepec, contada por él mismo. El pueblo va mostrando a las criaturas que lo habitaron en otro tiempo, bajo un ambiente fantasmal, realidad desdibujada que inscribe a su autora como uno de los mejores exponentes del realismo mágico. La semana de colores, su primer libro de relatos, algunos de los cuales han sido traducidos a otros idiomas, no desmerecen en nada de su anterior novela, en ellos vuelve a hacer gala de un lenguaje poético eficaz y de una gran sabiduría. La realidad vuelve a ser mágica, en su mundo todo es posible, sin embargo todo es verosímil y todo vive y palpita envuelto en una suave ternura. “La culpa es de los tlaxcaltecas”, uno de los más hermosos del volumen, fue adaptado al cine en 1964 y ha sido publicado en muchas antologías. En la obra de Elena Garro se distinguen dos etapas perfectamente delimitadas; la segunda, distante de la primera en más de quince años, se inicia en 1980 con su segundo volumen de cuentos, Andamos huyendo Lola, para continuarse con sus otras novelas, publicadas una tras otra en los tres años subsiguientes. En esta segunda etapa su narrativa es muy autobiográfica: búsqueda de los orígenes y de las causas de frustraciones y angustias, al mismo tiempo que la recreación de sus últimas andanzas. La novela publicada en 1991, pertenece sin embargo a su primera etapa (fue escrita en 1960): Y Matarazo no llamó... transcurre en escenarios de la vida burocrática de las oficinas, los conflictos sindicales de 1958-1959, la debilidad económica de la sociedad mexicana, en los que también están presentes la soledad y la angustia del hombre; todo bajo un ligero matiz de horror y extraña tensión surrealista de sucesos de corte político, mágico y policiaco.

MATERIAS RELACIONADAS
Los recuerdos del porvenir Felipe Ángeles Los perros Un hogar sólido La semana de colores : cuentos

Antes de la Guerra de Troya

Editorial: Cal y Arena, 2016
Lectura a cargo de: Maria Eugeni Pulido
Estudio de grabación: Radio UNAM
Dirección: Eduardo Ruiz Saviñón
Operación y postproducción: Francisco Mejía y Cristina Martínez
Año de grabación: 2017
Producción:  UNAM
Género: Relato
Temas: Antes de la guerra de Troya es un cuento de la escritora Elena Garro en el cual se narra los comienzos de su pasión de ella y su hermana por la lectura, llegando a una pelea donde ambas hermanas eligen un bando y la lectura que las unía ahora las convierte en enemigas, todo gracias al la historia de la guerra de troya.
Fecha de producción: 2019

Instituciones, distinciones o publicaciones


Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores
Fecha de ingreso: 1963
Fecha de egreso: 1963
Ganadora con el libro "Los recuerdos del porvenir"

Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón
Fecha de ingreso: 1994
Fecha de egreso: 1994
Ganadora

Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz
Fecha de ingreso: 1996
Fecha de egreso: 1996
Ganadora con el libro Busca mi esquela

Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada
Fecha de ingreso: 1996
Por Un corazón en un bote de basura