Enciclopedia de la Literatura en México

José Alvarado

Nació en Lampazos, Nuevo León, el 21 de septiembre de 1911; murió en la Ciudad de México el 23 de septiembre de 1974. Narrador y ensayista. Estudió Derecho, Filosofía e Historia en la UNAM. Fue rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Perteneció a la Asociación Estudiantil Revolucionaria y al Consejo Universitario. Colaboró en Barandal, Claridad, Cuadernos Americanos, El Día, El Nacional, El Popular, Excélsior, Futuro y Romance, Partido, Revista Mexicana de Literatura, Siempre! y Taller. Premio de Periodismo 1929 otorgado por el Centro Libanés.

José Luis Martínez
1995 / 20 ago 2018 10:38

En las revistas de su grupo (Barandal, Cuadernos del Valle de México y Taller), José Alvarado (1911-1974) publicó ensayos literarios y políticos, y a lo largo de su vida enseñó historia y filosofía (durante 20 años, en la Escuela Nacional Preparatoria) y fue periodista constante. Su bonhomía lo hizo un personaje de leyendas. Renato Leduc cuenta que José Alvarado solía caminar solo por las noches por los barrios de la ciudad, pues decía que "le gustaba platicar con las estatuas". Y que una noche que sus amigos lo vieron caminar por un costado de la Alameda se escondieron tras el monumento a Juárez y, al pasar, uno de ellos le gritó "Adiós, Pepe". "Pepe –dice Renato– se detuvo, hizo un saludo con la mano a la marmórea mole del Benemérito, contestó 'Adiós Benito' y siguió impasible su camino".

El físico abrupto de Alvarado podía convenir a su integridad moral, aunque contrastaba con la cordialidad y sensibilidad de su temperamento y de su obra literaria. En su tiempo, sólo se preocupó por publicar algunos de sus cuentos: Memorias de un espejo (1953), El personaje (1955), y El retrato muerto (1965). El segundo de éstos relata con mucho sabor la historia de un pasajero sin boleto al que se obliga a descender de un tren en una estación solitaria, junto a la cual hay un pueblo abandonado que recorre evocando a sus fantasmas. En el volumen llamado Cuentos (1977), Alicia Molina y Ricardo Cortés Tamayo reunieron y prologaron dos docenas de relatos de Alvarado, en la cual, por desgracia, se omitieron los dos primeros mencionados, que aparecieron en pequeñas ediciones hoy inaccesibles.

Los cuentos de Alvarado ocurren en los barrios pobres de la Ciudad de México y se distinguen por la humanidad con que tratan a sus humildes personajes y a sus pequeños dramas. Es conmovedora, por ejemplo, la historia de Federico ("El acta de defunción"), un hombre feo y viejo, al que detestaban y rehuían los otros inquilinos de la vecindad donde vivía, cuyo misterioso oficio es el de fabricar figuritas de vidrios de colores, y que se inventa una hija muerta para hacerse amar. O la historia de cómo la mecanógrafa Lupe, de ojos alegres, se convierte en "Lupe tequila".

Aún mejores que sus cuentos, me parecen los pequeños ensayos y divagaciones que escribió José Alvarado. Evadiéndose del comentario a los acontecimientos del día, reservaba algunas de sus series periodísticas para escribir sobre libros y autores, pensadores, la Ciudad de México, recuerdos de ciudades visitadas, mujeres, cosas humildes y temas varios, con gracia ligera y humor sentimental. De lo mucho que escribió de esta índole, se han hecho dos buenas aunque insuficientes antologías: Tiempo guardado. Ensayos y conferencias (1976), que recoge los estudios "serios" de Alvarado y una hermosa galería de "ciudades"; y Escritos (1976), con diez secciones representativas de los varios estilos y temas de José Alvarado.[1]

Estudió Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (unam) y más tarde cursó Filosofía e Historia. Perteneció a la Asociación Estudiantil Revolucionaria, una fracción radical del vasconcelismo, y formó parte del Consejo universitario, en 1933. En 1936 y durante más de veinte años fue profesor de Filosofía y otras materias en la Escuela Nacional Preparatoria (enp). Fue miembro fundador del Partido Popular, en 1948, y perteneció a su primer comité nacional. Fue rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León (uanl) de 1961 a 1963. Se inició en el periodismo en las revistas estudiantiles Rumbo y Revista Estudiantil de Monterrey (1926). En la ciudad de México participó en Barandal (1931-1932) y Taller (1938-1941), y en Letras de México, Claridad y Partido. Colaboró con la columna “Calaveras” en el diario El Popular (1940). Fue corrector de pruebas y colaborador de El Nacional, con la sección "Un día con otro"; en 1946 de Combate, periódico de la Liga Socialista que dirigía Narciso Bassols. Escribió en las revistas Futuro y Romance, que editaban exiliados españoles; en Problemas Agrícolas e Industriales, que dirigía Enrique Marcué; en Cuadernos Americanos, de Jesús Silva Herzog; en Revista Mexicana de Literatura, La Voz y Tierra Nueva. A fines de los cincuentas Alvarado ingresó a Excelsior, en donde publicó crítica literaria, especialmente sobre libros mexicanos, en el suplemento "Diorama de la Cultura", bajo la columna "Correo menor", y en su página editorial, con la columna "Intenciones y crónicas". Posteriormente hizo editoriales para el ABC y fue colaborador del semanario Siempre! hasta su muerte. Realizó viajes por Europa, Asia, África, los Estados Unidos y Cuba.

José Alvarado Santos fue periodista. Escribió cuentos, ensayos sobre Filosofía Griega, Teoría del Conocimiento, Filosofía de la Historia y Filosofía de la Cultura. Considerado como uno de los mejores escritores políticos de México, sus artículos versan sobre temas de política internacional, de filosofía, de literatura, algunos de ellos son crónicas taurinas o críticas de cine. Sus cuentos y ensayos fueron publicados en revistas especializadas. Dueño de una prosa fluida y agradable publicó solamente dos breves obras narrativas: Memorias de un espejo (1953), en el que un espejo narra lo que en él se reflejó durante la Revolución de 1910, y El personaje (1955), cuento que prefigura a Juan Preciado, de la novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo, cuyo argumento explica la aventura de un hombre que llega a un pueblo inexistente. Su narrativa advierte una fina percepción, sutil ironía y buen estilo. Su labor como periodista abarcó diversas modalidades: fue reportero, columnista, editorialista y cronista. Después de la muerte de Alvarado sus compañeros y amigos han recopilado sus artículos y ensayos en antologías temáticas. Tiempo guardado recoge sus escritos sobre "Literatura y poesía", "Ciencia y filosofía" y "Ciudades"; una edición posterior incluye algunos cuentos y novelas cortas, en los que se da una visión amarga de la vida, con personajes solitarios y fracasados en un ambiente urbano y hostil. Luces de la ciudad reune algunos de sus artículos sobre asuntos políticos y urbanos. En Alvarado, el joven (textos, 1926-1933) se agrupan artículos publicados en El EstudianteRevista Estudiantil y Rumbo, en los que se advierten sus primeras preocupaciones políticas sobre el país hacia la tercera década del siglo xx y su compromiso con la vida universitaria. Imagen del reportero está conformado por trece textos publicados en el periódico Excelsior y la revista Siempre!, entre 1957 y 1974. En ellos alude a su noción sobre el periodismo y los periodistas ejemplares. José Alvarado supo manifestar su pensamiento y su ideal revolucionario con fuerza, claridad, honradez y sentido del humor.

Instituciones, distinciones o publicaciones


Barandal
Fecha de ingreso: 1931
Fecha de egreso: 1932
Colaborador

Letras de México. Gaceta literaria y artística
Colaborador

El Nacional
Corrector de pruebas y colaborador

Cuadernos Americanos. La revista del mundo nuevo
Colaborador

Revista Mexicana de Literatura
Colaborador

Tierra Nueva. Revista de Letras Universitarias
Colaborador

Diorama. Suplemento cultural de Excélsior
Colaborador

Universidad Nacional Autónoma de México UNAM
Fecha de ingreso: 1936
Durante más de veinte años fue profesor de Filosofía y otras materias en la Escuela Nacional Preparatoria (ENP)