José Tomás de Cuéllar


21 oct 2013 / 15:23

Nació en 1830 y murió en 1894 en la Ciudad de México. Novelista y dramaturgo. Uno de los más destacados costumbristas mexicanos. Fue también pintor, periodista y diplomático. Participó en la defensa del Castillo de Chapultepec contra los norteamericanos. De 1889 a 1892 se edita en Barcelona y Santander, en 24 volúmenes, la serie completa de la Linterna mágica, con prólogo de Guillermo Prieto


Notas: La primera edición de Ensalada de pollos se publicó en la Ilustración Potosina.



06 ene 2014 / 09:46

(“Facundo”) Cadete de la heroica guardia que defendió el Colegio de Chapultepec contra la invasión norteamericana, pintor, periodista, diplomático, alto funcionario, cultivó la novela histórica de ambiente dieciochesco en el Pecado del siglo, pero pronto encontró su verdadera senda en los veinticuatro volúmenes de La linterna mágica, novelas encadenadas que vienen a ser nuestra modesta “Comedia Humana”, novelas acogidas a los procedimientos del costumbrismo realista, que ha resultado tan pegajoso para nuestra literatura. Hay algo de moraleja, sí, pero no estorbosa ni insistente; algo de retrato teofrastiano, y mayor deseo de divertir con la caricatura que no de castigar o sermonear con malos ejemplos.

 



29 ene 2014 / 12:03

Escritor muy prolífico fue José Tomás de Cuéllar (1830-1894) que alcanzara amplia popularidad bajo el seudónimo de Facundo. Luego de cortas incursiones en la carrera militar y en la pintura y la fotografía —actividades estas últimas que marcarán huella en su obra novelística— se inicia a los dieciocho años en las letras como prosista, poeta y dramaturgo. Algunos de sus artículos, publicados inicialmente en revistas literarias, los reunió posteriormente en cinco tomos (IX, X, XX, XXI y XXII) de la segunda época de La linterna mágica —la publicada en Barcelona y Santander—. Con sus incoloros versos Cumplido le edita un volumen de Obras poéticas (México, 1856) y luego forma dos tomos más de la serie española de La linterna: el VIII, Poesías (Santander, 1890) y el XV, Versos (Santander, 1891). De su teatro, en cambio, aunque llegó a ver representadas con éxito nueve comedias y dramas y una pastorela, sólo corre impreso el drama Deberes y sacrificios (México, 1855).

Cuéllar participó activamente en la vida literaria de su tiempo. Además de sus colaboraciones en la mayor parte de los periódicos y revistas entonces existentes, fundó en unión de José María Flores Verdad, en San Luis Potosí, la revista La Ilustración Potosina (1869), adornada con dibujos de Villasana, y, a su regreso a México, reunió en su casa una animada tertulia literaria y organizó la agrupación denominada Bohemia Literaria que publicó su propio órgano con el nombre que llevaría su famosa colección novelesca.

Recordando sus viejas aficiones, Cuéllar llamó La linterna mágica a la dilatada y bibliográficamente confusa serie de novelas que lo harían famoso. Con anterioridad, había publicado en San Luis Potosí (1869), una novela histórica sobre la época del virrey Revillagigedo, El pecado del siglo; pero con un competidor tan bien armado como Riva Palacio, que desde el año anterior había comenzado a publicar sus novelas coloniales, Cuéllar no insistió en cultivar el gé­nero y se entregó, desde entonces, a la elaboración de su amplia galería costumbrista.

La linterna mágica está constituida por diez novelas que apare­cieron originalmente como sigue: Ensalada de pollos se publicó por primera vez en el folletín de La Ilustración Potosina (1869) y luego ampliada en México, 1871 (1a. época, I); Historia de Chucho el Ninfo, Isolina la ex-figurante y Las jamonas. Secretos íntimos del tocador y del confidente en México, 1871 (1a. época, II, III y IV); Las gentes que "son así" y Gabriel el cerrajero o las hijas de mi papá en México, 1872 (1a. época, V, VI y VII); Baile y cochino en México, 1886 (fuera de las series) y luego en Barcelona, 1889 (2a. época, I); Los mariditos en Barcelona, 1890 (2a. época, IV) y Los fuereños y La Noche Buena en Santander, 1890 (2a. época, VII). Formaron la primera época siete volúmenes impresos en México por Cumplido en 1871 y 1872; la segunda, veinticuatro volúmenes —de los cuales diecisiete contienen novelas— impresos por Miralles y Blanchard, respectivamente, en Barcelona y Santander de 1889 a 1892. En esta última colección se reprodujeron las novelas publicadas por Cumplido y Baile y cochino, que había impreso por primera vez Filomeno Mata en México, y se dieron a conocer las tres novelas mencionadas en último lugar. Los volúmenes restantes, como se ha indicado, con­tienen artículos misceláneos y versos del mismo autor que añaden un apéndice innecesario a la serie novelesca.

La galería de "cuadros de costumbres" que integran La linterna mágica constituye el último y más evolucionado fruto de este género producido en las letras mexicanas. Después de Lizardi, precursor y maestro, el primero en haber escrito en México "cuadros de cos­tumbres", según los modelos impuestos por Mesonero Romanos y Estébanez Calderón —cuyos artículos comienzan a reproducirse en las revistas mexicanas desde 1836—, fue Guillermo Prieto, Fidel, que a partir de 1840 y hasta fines del siglo está presente en casi todas las publicaciones con sus diversas series costumbristas. Después de Prieto, aunque continúa cultivándose el "cuadro de costumbres" —como lo hacen Payno y Zarco, por ejemplo—, el género se inserta y diluye en la novela, volviendo en cierta manera al procedimiento original de Lizardi. En La linterna mágica de Cuéllar -—modalidad sin descendencia literaria—, se introduce una acción esquemática en la inmovilidad acostumbrada en los "cuadros", con lo que aparece un género de transición entre éstos y la novela de costumbres. Y así como el autor del Periquillo fue el cronista de la vida mexicana en la época de Independencia, y Prieto, Inclán y Payno trazaron estam­pas de diferentes aspectos de las costumbres nacionales en la primera mitad del siglo XIX, José Tomás de Cuéllar, continuando la obra de aquéllos, describe, con rasgos muy personales, la sociedad mexi­cana de la época de don Benito Juárez.

A pesar de las afinidades que ligaban a Cuéllar con esta tradición, mucho era lo que diferenciaba su obra. Si coincidía con sus antece­sores en su exclusiva atención a lo nacional, en su preocupación por el realismo de sus cuadros y, con algunos de ellos, en los propósitos morales que lo animaban, distinguíase por haberse detenido en la observación de la clase media de la capital y de sus personajes más característicos. Su realismo, por otra parte, recordaba al pintor y al incipiente fotógrafo que, si acertaba a reproducir con exactitud sus imágenes, manteníalas fijas y sin trasmitirles aquella cordialidad y simpatía que otros novelistas habían infundido en sus creaciones. La linterna mágica, como decía el mismo Cuéllar, le hacía más percep­tibles los defectos de sus personajes y, antes que verlos con bene­volencia o tratar de descubrir sus cualidades, se dio a la tarea de "corregir los perfiles del vicio y la virtud". Incapaz de alternar en su ánimo las simpatías con las diferencias, imprimió en su serie novelesca el tono acre de la caricatura que nos fatiga pronto con su constante deformación de la realidad, en lugar de aquel temperamento jovial, imaginativo y burlón que tan deliciosos hace los escritos de Prieto, Inclán y Payno. Su arte, como ha hecho notar Castro Leal, había aprendido no poco del trazo intencionado y rápido de Larra. Pero la intensa ironía de Fígaro no encontró eco en el sen­tido más bien humorista y satírico de Facundo.

Escritor tan abundante como Cuéllar no pudo crear siempre obras notables aun dentro de sus propias limitaciones. En la segunda de sus novelas, Historia de Chucho el Ninfo, llegó acaso a la madurez de su expresión literaria que sólo logrará otra creación afortunada en Baile y cochino, una de las últimas. En todas, sin embargo, si no consiguió aquella aspiración tan frecuente en nuestros novelistas de realizar la comedia humana de las costumbres nacionales, sí describió con animación aunque sin profundidad un abundante repertorio mo­ralista y pintoresco de la vida mexicana de su tiempo.



Seudónimos:

  • Facundo

Catálogo de seudónimos, anagramas, iniciales y otros alias usados por escritores mexicanos y extranjeros que han publicado en México, de María del Carmen Ruiz Casañeda y Sergio Márquez Acevedo (México: Universidad Nacional Autónoma de México / Instituto de Investigaciones Bibliográficas [Instrumenta Bibliographica; 6], 2000).

AUDIO

 
 
  • Ensalada de pollos

    Producción:  Radio Educación
    Productor: (Luisa) Fernanda Lecuona, Pilar Muñoz
    Guion: Sonya Valencia
    Música: Tiki Bermejo
    Género: Radionovela
    Temas: Literatura mexicana. Novela costumbrista del siglo XIX. Costumbres y tradiciones en México en el siglo XIX.
    Participantes:
    Actuación: Patricio Castillo, Eduardo López Rojas, Roberto Sosa, Emilio Ebergenyi, Luis Pablo Montaño, Angelina Peláez, Víctor Trujillo, et al.
    Fecha de producción: 1981
    Duración de la serie: 07:00 hrs.
  • Baile y cochino...Novela de costumbres mexicanas escrita por Facundo (José Tomás de Cuéllar)

    Producción:  Radio Educación
    Productor: Enrique Atonal
    Guion: Susana Medina, Concepción Ruiz
    Música: Alejandro Ortiz Padilla
    Género: Radionovela
    Temas: Literatura. Literatura mexicana. Novela costumbrista mexicana del siglo XIX
    Participantes:
    Actuación: Luisa Huertas, Emilio Ebergenyi, Agustín Balbanera, Susana Medina, Concepción Ruíz Funes, Lupita Romero, Raúl Boxer, Mario Oropeza, Raúl Ruíz, Mario Díaz Mercado, graciela Orozco, Fernanda Lecuona, Cora Cardona, Lisa Willer, Enrique Beraza, Queta de Acuña, Alberto Medina, et al.
    Fecha de producción: 1976
    Duración de la serie: 03:20:00


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José Tomás de Cuéllar

Autor
18 de septiembre de 1830
Ciudad de México
11 de febrero de 1894
Ciudad de México

Obra en dominio público
Puede incluir obras con registro de perpetuidad

Derecho de autormostrar

Decreto sobre propiedad literaria del 3 de diciembre de 1846

Código Civil de 1884


OBRA PUBLICADA


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