Enciclopedia de la Literatura en México

Antonio Caso

José Luis Martínez
1995 / 31 jul 2017 17:07

La vida intelectual de Antonio Caso se consagró a la filosofía en su extensa obra escrita y en la enseñanza de varias generaciones que lo reconocieron como el maestro por antonomasia. Dentro del grupo del Ateneo de la Juventud, fue el guía filosófico, como Pedro Henríquez Ureña lo era en las letras. Entre las escenas más nobles en la historia de nuestra cultura cuentan aquellas nocturnas lecturas colectivas de los diálogos platónicos que, por 1910, hacía el grupo en casa del maestro Caso, mientras que en el país comenzaba a arder la Revolución. Desde entonces, en que escribía su ensayo sobre La filosofía moral de don Eugenio M. de Hostos y pronunciaba las conferencias que liquidaron la vigencia del positivismo, doctrina oficial del porfiriato, y descubrían para los nuevos pensadores el mundo del espiritualismo, hasta su último libro y su última cátedra Caso fue el suscitador constante de inquietudes filosóficas, el expositor y divulgador de elocuencia legendaria y, sobre todo, el maestro de las lecciones esenciales de moral intelectual y de conciencia nacional.

Dentro del campo filosófico, su aportación más importante fue su doctrina espiritualista que él resumía en la idea de La existencia como economía, como desinterés y como caridad (1919, 1943), título de uno de sus libros. La divulgación que hizo de La filosofía de Husserl (1943) contribuyó a la formación de las nuevas generaciones. Y en otros campos son valiosas sus reflexiones sociológicas sobre problemas de la cultura mexicana (El problema de México y la ideología nacional, 1924; La persona humana y el Estado totalitario, 1941; México, apuntamientos de cultura patria, 1943); y dos de sus obras más difundidas que fueron textos escolares: Principios de estética (1925) y Sociología genética y sistemática (1927). En fin, tienen gallarda belleza sus ensayos sobre cuestiones de arte y letras. (“Beethoven: la Sinfonía IX”, en Dramma per musica, 1924 (Obras Completas, t. V); “Los cuatro poetas modernos”, en Nuevos discursos..., 1934 (Obras Completas, t. IX), y Comento breve de la “Oda a la música” de fray Luis de León, 1921, por ejemplo.)

Para combatir las hegemonías dogmáticas, en la enseñanza universitaria de ciertas modas filosóficas, como el positivismo, el marxismo, el neotomismo y el neokantismo y ciertas confusiones históricas, Antonio Caso sostuvo once polémicas que fueron muy sonadas y leídas (en el diario El Universal, principalmente). Juan Hernández Luna, prologuista del tomo que las reúne, las refiere como sigue:

 

En la primera de ellas, la que entabló con el ingeniero Agustín Aragón (1911), trató de encontrar la verdad acerca del derecho que asistía a la Universidad Nacional de México a nacer y a existir en la cultura patria; en la segunda, también con el ingeniero Aragón (1920), buscó la verdad sobre la naturaleza científica y filosófica de la historia; al polemizar con el ingeniero Francisco Bulnes (1922), indagó la verdad referente al porvenir cultural, económico y político de los pueblos de América Latina; en la que sostuvo con el poeta Manuel Puga y Acal (1923), quiso hallar el verdadero sentido histórico del imperio de Maximiliano; en su disputa con el filósofo Samuel Ramos (1927), desentrañó la verdad de su campaña antipositivista y la significación de su magisterio filosófico; en las controversias con el licenciado Vicente Lombardo Toledano y el economista Francisco Zamora (1935), dilucidó la verdad relativa a la libertad de cátedra, a la orientación ideológica de la universidad y al valor de las tesis metafísica, gnoseológica, psicológica, histórica y económica del marxismo; en la polémica con el licenciado Eduardo Pallares (1935), esclareció la verdad sobre la espacialidad o no espacialidad de los fenómenos de la conciencia: en la polémica con el poeta y escritor Alfonso Junco (1936), se propuso dilucidar la verdad acerca de las “pruebas” tomistas de la existencia de Dios y de las antítesis razón y fe, libertad y dogma, homo sapiens y homo credulus, fe ortodoxa y fe heterodoxa; y en el debate con el licenciado Guillermo Héctor Rodríguez (1937), buscó la verdad sobre el valor de la metafísica, de la intuición, del método de la reflexión trascendental y del panlogismo de la Escuela de Marburgo. [Prólogo a Antonio Caso, Polémicas, México, UNAM (Obras completas, t. I), 1971, p. XI.]

 

Al lado de  su  obra de pensador, Antonio Caso escribió también versos; Canto a Juárez (1905), Crisopeya (1931), El políptico de los días del mar (1935), y el poema inédito “La ciudad de Dios”, compuesto en cinco sonetos. La edición de estos Poemas, en el tomo XII de las Obras completas, lleva prólogo de Rubén Bonifaz Nuño.

Las Obras completas del maestro Caso fueron coleccionadas en doce volúmenes por la UNAM, 1971-1984. Rosa Krauze de Kolteniuk, auxiliada por Carlos Valdés fueron los compiladores, y los prologuistas Juan Hernández Luna, Antonio Gómez Robledo, José Gaos, Fernando Salmerón, Justino Fernández, Francisco Larroyo, Luis Villoro, Eduardo García Máynez, Mario de la Cueva, Leopoldo Zea, Margarita Vera, Luis Recaséns Siches y Rubén Bonifaz Nuño.

Entre los libros de homenaje dedicados al maestro Caso pueden mencionarse: Centro de Estudios Filosóficos, Homenaje a Antonio Caso, México, Stylo, 1947; el número de homenaje de la revista Luminar, de Pedro Gringoire, 1946, y el Homenaje de El Colegio Nacional al maestro Antonio Caso, México, 1946.  





Instituciones, distinciones o publicaciones


El Colegio Nacional
Fecha de ingreso: 15 de mayo de 1943

Pegaso. Revista Ilustrada
Fecha de ingreso: 08 de marzo de 1917
Fecha de egreso: 27 de agosto de 1917
Redactor

Savia Moderna. Revista mensual de arte
Fecha de ingreso: 01 de marzo de 1906
Fecha de egreso: 01 de julio de 1906
Redactor