![]() Foto: Ricardo Salazar | CNL-INBA |
Nació en la Ciudad de México, el 30 de julio de 1904; murió el 13 de enero de 1974. Poeta, dramaturgo y ensayista. Estudió en la UNAM. Fue cofundador de La Falange y Ulises; fundador del Teatro Ulises y del Teatro de la Capilla; profesor de Literatura en la Escuela Nacional Preparatoria y de Historia en el Conservatorio Nacional de Música; jefe del departamento de Publicidad de la SRE; del departamento de Publicaciones de la Secretaría de Economía Nacional; director Editorial de la SEP y de Teatro del INBA. Formó parte del grupo literario Los Contemporáneos. Premio Ciudad de México 1946. Premio Nacional de Literatura 1967. Ficha de diccionario de Catálogo biobibliográfico de la literatura en México
Nació y murió en la Ciudad de México. Fue una de las figuras fundamentales de la cultura mexicana del siglo XX. Fue poeta, crítico, dramaturgo, director teatral y funcionario. Junto con Xavier Villaurrutia, Gilberto Owen, José Gorostiza, Jorge Cuesta, Carlos Pellicer, y otros, integra el grupo literario de los Contemporáneos, quienes difunden su propia obra literaria en la revista Ulises. Bajo este mismo nombre en 1928, Novo y varios miembros del grupo fundan El Teatro de Ulises, en un intento por renovar la escena y la dramaturgia mexicana de la época. Impartió cátedra de Historia del Teatro en el Conservatorio Nacional y fundó en 1947 la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes. De 1947 a 1952 fue jefe del Departamento de Teatro del propio Instituto. En 1953 fundó su propio teatro, La Capilla. En 1952 fue nombrado miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. En 1965 fue nombrado cronista de la Ciudad de México. En 1963 recibió las Palmas Académicas del gobierno de Francia, y en 1967, el Premio Nacional de Literatura. También contribuyó al desarrollo de las técnicas de escenificación con su libro 10 lecciones de actuación teatral (1951). Obra dramática: Le troisiéme Faust (Tragédie breve[¿?], París, 1937), Don Quijote (adaptación para teatro infantil de la obra de Miguel de Cervantes, estrenada en 1947), Astucia (adaptación para teatro infantil de la novela del mismo nombre de Luis G. Inclán, estreno en 1947), La culta dama (comedia en tres actos, estrenada en 1951), El joven II (1951), A ocho columnas (comedia en tres actos, estrenada en 1956), Diálogos (El joven II, Adán y Eva, El tercer Fausto, La Güera y la Estrella, Sor Juana y Pita, Malinche y Carlota, Diego y Bety, Cuauhtémoc y Eulalia, El sofá y Dialogo de Ilustres en la Rotonda) (1961); Yocasta o casi (comedia en tres actos, estrenada 1961), Ha vuelto Ulises (pieza en un acto, 1962), Cuauhtémoc (pieza en un acto, estrenada en 1962). In pipiltzintzin o La guerra de las Gordas (comedia en dos actos, estrenada en 1963), In ticicitezcal o El espejo encantado (ópera en dos actos, 1966). Escritor de los más dotados del grupo de Contemporáneos, Salvador Novo (1904-1974) siguió una carrera y una evolución muy personales. En México Moderno (1920-1922) aparecen sus primeras notas de lecturas, ya enterado de cuanto se escribía de importancia en el mundo; en 1922 la revista Prisma, que publicaba en París Rafael Lozano, incluye un poema caligráfico de Novo; en 1925 interviene en la preparación de las hermosas Lecturas clásicas para niños –que contienen leyendas adaptadas por Gabriela Mistral, Palma Guillén, Salvador Novo y José Gorostiza, el primer volumen; y por Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet, Francisco Monterde y Bernardo Ortiz de Montellano, el segundo; ambos ilustrados por Roberto Montenegro y Gabriel Fernández Ledesma–, y por los mismos años, realiza antologías de cuentos mexicanos e hispanoamericanos (1923), de la poesía norteamericana y francesa modernas (1924) y de Lecturas hispanoamericanas (1925); en El Universal Ilustrado, de 1924 a 1928, escribe numerosos artículos, fantasías y noticias de libros –aún no coleccionados–, con un desparpajo y chispa inusitados en el periodismo de aquellos años; en fin, en 1927 y 1928 dirige, con Xavier Villaurrutia, la revista Ulises que iniciaba en México la aventura de la modernidad literaria, empresa que consumaría la revista Contemporáneos. Luego de algunos viajes, a Hawai (Return ticket, 1928), al interior de la república (Jalisco-Michoacán, 1933, y Éste y otros viajes, 1951) y al norte y al sur del Continente (Continente vacío. Viaje a Sudamérica, Madrid, 1935), relatados con soltura muy personal, se dedica con gran éxito al periodismo en el que, con su agilidad y talento, crea estilos y recursos permanentes. Más tarde, la dirección de las labores teatrales del Instituto Nacional de Bellas Artes le da un nuevo contacto con el teatro y sus problemas –en los que se había iniciado en los años del teatro experimental que hizo su generación–, tareas que reaniman su gusto por ese arte y lo deciden a dedicarse a él plenamente, como autor, director y empresario. Su obra dramática es extensa y en ella predomina el ingenio y el humor: Don Quijote. Farsa (1948), El coronel Astucia (1948), La culta dama (1951), A ocho columnas (1956), Diálogos (1956), Yocasta o casi (1961), In Ticitézcatl o El espejo encantado, Cuauhtémoc, El sofá, Diálogo de ilustres en la Rotonda (Xalapa, 1966), La guerra de las gordas (1963) y Ha vuelto Ulises (1962). Escribió también Diez lecciones de técnica de actuación teatral (1951), para sus alumnos. En sus últimos años, a partir de 1965 en que fue designado cronista de la ciudad de México, Novo se dedicó a escribir acerca de aspectos de su historia: Breve historia de Coyoacán (1962), Historia gastronómica de la ciudad de México (1967), Imagen de una ciudad (1967), La ciudad de México del 9 de junio al 15 de julio de 1867 (1967), México (Barcelona, 1968), Guía de la ciudad de México (con la colaboración de Gutierre Tibón, 1970), Historia y leyenda de Coyoacán (1971), Apuntes para una historia de la publicidad en la ciudad de México (1968), Un año hace ciento. La vida de México en 1873 (1973), Los paseos de la ciudad de México (1974), Breve historia del comercio en la ciudad de México (1974), La historia de la aviación en México (1974) e, inconclusa, La vida en la ciudad de México en 1824 (1987). La circunstancia, el humorismo y la desolación, como lo apuntó Novo, son los temas constantes de su poesía inicial. Con los dos primeros, que aparecen en xx poemas (1925) y en Espejo (1933), un nuevo aire del tiempo, con ecos de la nueva poesía estadounidense, llega a nuestras letras. La infancia, la adolescencia y la nueva ciudad aparecen con sus rasgos cotidianos y visuales, con agudeza y malicia. La desolación y la ternura frustrada quedan en Nuevo amor (1933, 1948), con algunos de los más hondos, sentidos y perdurables poemas. Otra vertiente ácida, filosa de los versos de Novo es la de su Sátira (1955); y luego su poesía va enrareciéndose. Merecen recordarse, entre sus últimos poemas, “Florido laude” (1944), “Decimos ‘Nuestra tierra’” (1949), “Mea culpa” (1969), y los sonetos que, a partir de 1955 y hasta 1974, año de su muerte, enviaba en Año Nuevo a sus amigos. Ensayos o artículos-ensayos escribirá Novo constantemente, ya los de intención literaria de su primer libro Ensayos (1925) y los que forman el volumen En defensa de lo usado (1938), ya las placenteras notas de viaje o ya los relatos descriptivos como El joven (1928) y Nueva grandeza mexicana (1946-1967). La prosa de Novo es una de las más originales y eficaces de nuestras letras modernas. Nunca intentó exponer ideas sino referir hechos y ambientes y evocar personajes, vivientes con un solo rasgo. Su estilo va dejando fluir sus temas en largas frases sinuosas, con un lenguaje preciso e innovador. Como prosista prescindió de la decoración retórica para conquistar, en cambio, uno de los estilos de mayor economía verbal, de universal eficacia y de contagiosa originalidad. A partir de 1937, Novo publicó un registro semanal de su vida cuya frivolidad y displicente soltura no impedían el humor y la aguda observación que hacen memorables muchas de sus páginas. Pero, sin duda, su interés mayor es el documental, el registro cotidiano de cómo fueron ocurriendo hechos mayores y mínimos, públicos y privados en la vida de México. De esta excepcional crónica se han publicado –recopilados por José Emilio Pacheco–, bajo el título de La vida de México (1964, 1965 y 1967), tres nutridos volúmenes que comprenden los años de 1937 a 1952, correspondientes a los periodos presidenciales de Lázaro Cárdenas, Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán. Quedan sin coleccionar –como muchos otros escritos periodísticos de Novo– los de los dos sexenios siguientes. Poesía (1961), reúne la escrita hasta esta fecha –con excepción de sus versos satíricos– y Toda la prosa (1964), sus libros de ensayos y viajes, a los que se añaden su discurso académico, Las aves en la poesía castellana (1953), y Letras vencidas (Xalapa, 1962), que juntan conferencias y estudios principalmente sobre temas teatrales. Posteriormente, se publicó una recopilación miscelánea, Las locas, el sexo y los burdeles (1979), con prólogo de Luis Guillermo Piazza. Escritor, cronista, ensayista, periodista, guionista de cine, profesor y gestor cultural. Por encargo de la editorial Cvltvra -bajo la dirección erudita de Julio Torri- tradujo y publicó en 1922, a los dieciocho años, Almaida de Estremont, Manzana de Anís y otros cuentos de Francis Jammes. El mismo año se publicaron en la revista México Moderno sus traducciones de un pasaje de Art de Clive Bell, “La influencia de la ciencia en la literatura inmortal” de Aldous Huxley y “Los dos romanticismos”, un comentario a Fleurs de France. Poésies lyriques depuis le Romantisme. Para La Falange tradujo “Silencio” de Edgar Lee Masters y “N. Y.” de Ezra Pound (México, 1923). Este impulso temprano, favorecido por las políticas culturales posrevolucionarias, enmarcó su selección, traducción y anotación de La poesía norteamericana moderna y Poetas franceses modernos, opúsculos con los que la editorial El Universal Ilustrado (México) conmemoró en 1924 la independencia de los Estados Unidos y de Francia, respectivamente. Poco después inició una fructífera trayectoria como traductor teatral con dos obras de Eugene O’Neill: Ligados y Diferente. La primera fue estrenada en el teatro de Ulises (y publicada en Continental, México, 1928), y la segunda en la temporada inaugural del Palacio de Bellas Artes en 1934. La traducción dramática se convierte así en puntal de su participación como dramaturgo, director, actor y promotor de las artes escénicas, intereses que le acompañaron el resto de su vida. En el segundo lustro de los años treinta Novo abrió un paréntesis en su labor de traductor literario para ocuparse de otros tipos de obras, como El dólar plata de William P. Shea y de Pensamientos fundamentales en la economía de Gustav Cassel (México, Fondo de Cultura Económica, 1935 y 1937, respectivamente). Cerrado este ciclo Novo regresó a la traducción de textos que le significaran reconocimiento cultural y beneficios económicos. Además de sostener el teatro de La Capilla, de su propiedad, sus traducciones nutrieron los foros más importantes de la Ciudad de México e incidieron en las obras de autoría propia y corte vanguardista que revitalizaron el teatro mexicano de su momento. Algunas de las versiones fueron publicadas, aunque la mayoría se conservan como guiones, que permanecen inéditos. Entre las traducciones del francés se encuentran Orfeo en los infiernos de Héctor Crémieuxy Ludovic Halévy (1954), Lázaro de André Obey, Helena o La alegría de vivir de André Roussin (1953), Teatro de cámara de André Tardieu (1957) y Leocadia de Jean Anouilh (1960). Del inglés vertió El abanico [de Lady Windermere] de Oscar Wilde (1958), Camino a Roma de Robert L. Sherwood (1959), Brigadoon de Alan Jay Lerner y Frederick Loewe, Otelo de William Shakespeare (1960), Santa Juana de George Bernard Shaw (1961), Espectros de Henrik Ibsen (sobre la versión de Eva Le Gallienne, 1962) y Feliz como Larry de Donagh MacDonagh (México, Universidad Nacional Autónoma de México, ¿1964?). Del italiano, Los mirasoles y Daniel entre los leones (1949) y Paseo con el diablo (1954) de Guido Cantini, El presidente hereda de Cesare Giulio Viola (estrenada en 1953 y publicada en Teatro, México, 1954) y Proceso a los inocentes de Cario Terrón (1955). Se tiene noticia de otras obras que no llegaron a representarse: Los pájaros de la luna de Marcel Aymé, Un hombre contra el tiempo de Robert Bolt, El rey y yo de Richard Rodgers y Oscar Hammerstein, J. B. de Archibald MacLeish y Ross de Terence Rattigan. Para el cine, Novo desarrolló los diálogos de Hermoso ideal a partir de su adaptación de la novela Beau ideal de P. C. Wren (1947). Pocas dudas caben de que su distanciamiento de los moldes poéticos tradicionales de la poesía mexicana y su incursión en el verso libre, el prosaísmo o las manifestaciones poéticas vanguardistas tienen profunda relación con su cercanía, a través de la traducción, con la poesía canónica y las manifestaciones poéticas contemporáneas en inglés y francés. Por lo que respecta al teatro, se conoce -a propósito de Feliz como Larry- una de las reflexiones de Novo sobre su arte de traducir. El comentario seguramente apareció en el programa de mano de las funciones, del que la reseñista Mara Reyes transcribe la advertencia de Novo, traductor y director: “si el carácter regional irlandés de la pieza se amengua o diluye en su nueva lengua, esta transmutación, en cambio, pone en relieve la validez extranacional, universal, del logrado propósito del joven autor: cautivar la atención del público y, en medio de su goce de la farsa, asestarle el disfrute de grandes trozos de la más dulce poesía” (1964). Queda por estudiarse tanto la naturaleza de sus múltiples traducciones dramáticas y su “retraducción escénica” (pues en muchas ocasiones fungía como director), así como la influencia que estas dos actividades tienen en su propia dramaturgia, la cual ha sido poco y mal valorada, pero que marcó hitos temáticos y escénicos que propiciaron la profesionalización incuestionable del teatro mexicano a partir de la década de 1950, etapa en la que deja de ser un mero divertimiento y se integra de lleno a la producción cultural. El respeto al espectador y su goce, el lenguaje cuidado hasta lo poético, la atención en la acción dramática y un incuestionable genio literario son también las cualidades que signan a Salvador Novo, traductor y creador, como paradigma de las vanguardias teatrales en México. Bibl.: David N. Arce, Nómina bibliográfica de Salvador Novo, México, Biblioteca Nacional, 1963. || Mara Reyes, [reseñas teatrales] en Diorama de la Cultura, suplemento de Excelsior; en Reseña histórica del teatro en México, Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli, www.citru.bellasartes.gob.mx/investigacionesenlinea. Estudió la preparatoria en la Ciudad de México, donde conoció a Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet y José Gorostiza, amistades que conservaría toda su vida. Inició cursos en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, que abandonó para dedicarse a la literatura. Publicó sus primeros poemas en El Universal Ilustrado (1919), y sus primeras notas bibliográficas y ensayos en la sección “Repertorio” de México Moderno (1920-1922). Colaboró en el suplemento cultural de El Heraldo de México (1919); en la revista Prisma, editada por Rafael Lozano en París. Redactó editoriales en el periódico El Mundo, dirigido por Martín Luis Guzmán (1923); en El Chafirete, del gremio de los choferes (1923) y en La Antorcha dirigida por José Vasconcelos (1925). Con Torres Bodet editó la revista La Falange (1922); con Villaurrutia, editó Ulises (1927-1928). Participó como censor de la revista Forma (1926). Miembro del grupo de Contemporáneos (1928-1931) con Xavier Villaurrutia, Enrique González Rojo, Bernardo Ortiz de Montellano, Gilberto Owen, Jorge Cuesta, Carlos Pellicer, José Gorostiza y Jaime Torres Bodet, colaboró con poemas y ensayos en Contemporáneos, la revista del grupo. Fundó con Villaurrutia el Teatro de Ulises, en el que participó como traductor, director y actor de obras norteamericanas y europeas que representaron en casa de Antonieta Rivas Mercado, mecenas del grupo, y luego, en el Teatro Virginia Fábregas. Impartió clases de historia del teatro en el Conservatorio Nacional de Música (1930-1933), en la Escuela de Verano y en la Escuela Nacional Preparatoria (enp) de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam). Dirigió el Departamento de Publicidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores (sre) y el Departamento Editorial de la Secretaría de Educación Pública (sep) (1924-1932) y en la Secretaría de Economía. Fue uno de los adaptadores de las historias y leyendas del primer tomo de Lecturas Clásicas para Niños y de las antologías de cuentos y de poesía mexicana, hispanoamericana, norteamericana y francesa, para la sep. Representó a México en la Primera Conferencia Pacífica para la Educación, en 1927. A partir de 1934 y hasta mediados de los cuarenta se dedicó a la publicidad y al cine, a la radio y al periodismo de opinión, a la crítica teatral y a la crónica de actualidades en publicaciones periódicas como Revista de Revistas (con la columna “El cesto y la mesa”, 1929); Nuestra Ciudad, editada por el Departamento del Distrito Federal (ddf); El Boletín Mensual Carta Blanca; El Espectador (1930); México al Día, dirigida por Teodoro Torres (1935); Lectura (1937), dirigida por Jesús Guisa y Azevedo; Hoy (con las columnas “La semana pasada” y “Cartas a un amigo”, 1937); Todo; Mañana (con las columnas “Diario” y “Cartas nuevas y viejas”) y en el periódico Novedades (con la columna “Ventana”, desde 1943). Fue director artístico de la Compañía Productora Cinematográfica Internacional (1938); jefe del Departamento de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes (inba) (1946-1952); director y profesor de actuación de la Escuela de Arte Dramático del inba (1956). En 1953 inauguró el Teatro de La Capilla, el cual estrenó más de una docena de obras dirigidas por él, de su autoría o adaptadas. Como dramaturgo se dio a conocer con La culta dama (1951), aunque ya había publicado teatro desde su juventud en el suplemento “La Novela Semanal” de El Universal Ilustrado. Al morir, dispuso que parte de su herencia se destinara a un fideicomiso, a fin de otorgar la Beca que lleva su nombre a jóvenes creadores. Salvador Novo López, crítico y cronista, ensayista y poeta, dramaturgo, director de escena y empresario teatral, traductor y publicista, guionista de cine, radio y televisión e historiador. Ejerció la crítica en casi todos los ámbitos: para cuestionar a personalidades de la política, el ambiente artístico y científico, la iglesia, la educación y la vida cotidiana e, incluso, para cuestionarse y retratarse a sí mismo. El testimonio y lo autobiográfico permean casi la totalidad de su obra, al igual que lo sarcástico, el humorismo y una aparente frivolidad. Se dedicó con gran éxito al periodismo en el que creó estilos y recursos a través del ensayo político, de la crónica de actualidad, de sociales, de viajes, de espectáculos, del recuento de su vida cotidiana y del acontecer social. Sus crónicas son reflexiones e investigaciones sobre los temas que le preocuparon, entre los que destacan la ciudad y sus personajes, el ámbito político y teatral, la gastronomía, la amistad y la modernidad; son textos que mantienen su actualidad por la forma en que están escritos, a manera de charlas que combina la información, la investigación y la descripción detallada con la “cháchara” de sobremesa. A la distancia esos textos forman la memoria y testimonio de lugares y situaciones que el tiempo ha transformado. Entre sus libros de crónicas de viajes están Return ticket, que trae a colación experiencias de su juventud combinadas con los recuerdos de su viaje a Hawaii por tren y barco. Continente vacío narra los pormenores de su viaje por Sudamérica como enviado del Secretario de Relaciones Exteriores; en Jalisco-Michoacán rescata las costumbres y el paisaje de dichos estados con motivo de su viaje como miembro de la comitiva del Secretario de Educación, Narciso Bassols. Las recopilaciones de sus crónicas en los tomos de La vida en México..., en distintos periodos presidenciales, nos hablan del México que él quería ver y del mundo en el que se movía, panoramas que en cierta forma sintetizó en Nueva grandeza mexicana al hacer un recuento detallado de la transformación de la ciudad de México y sus alrededores durante la primera mitad del siglo xx, donde combina el pasado con el presente. En defensa de lo usado se ocupa de temas aparentemente intrascendentes (la moda, la calvicie y la letra “h” entre otros) y de los novedosos medios de comunicación. El teatro y lo literario fueron el tema de Letras vencidas, en que reunió las conferencias y charlas en las que expuso su postura frente al mundo intelectual de su época. En Las aves en la poesía castellana, discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua, hace un estudio detallado de las características de las aves desde el punto de vista científico para explicarnos después su presencia en la poesía. Las locas, el sexo, los burdeles y otros ensayos da cuenta de sus aventuras noctámbulas y los placeres y hace un recuento histórico de estos temas dentro de la tradición sociocultural de la humanidad. En sus libros Toda la prosa y Viajes y ensayos recopila lo más representativo de sus ensayos y crónicas escritos a lo largo de treinta y siete años, lo que nos permite tener una visión global de su participación en la cultura mexicana del siglo xx. Como poeta, hablar de sí mismo fue esencial para él, lo mismo que retornar al pasado. Sus temas principales fueron el mar, la soledad, la amistad, el amor y la introspección. Sus poemas de Espejo son retratos de infancia; xx poemas reúne poesía de lo banal, del objeto común y de los afanes modernizantes del país. Nuevo amor es representativo de su poesía amorosa; Seamen rhymes, obra bilingüe, tiene como tema el mar y lo marítimo; Mea culpa podría considerarse un autoanálisis. Salvador Novo fue uno de los innovadores del teatro experimental y del teatro contemporáneo mexicano. Sus líneas de creación giran en torno a lo prehispánico, lo colonial, lo clásico, la crítica a la moral frente a la vida cotidiana, la modernidad, la mujer y la homosexualidad. Hizo adaptaciones de autores norteamericanos e ingleses e incursionó en el teatro infantil y en el teleteatro. La culta dama es una sátira de la alta sociedad y su mundo de apariencias. Escribió obras inspiradas en la tradición griega como Yocasta o casi, comedia de enredos y Ha vuelto Ulises, en torno a la Odisea de Homero. In pipiltzintzin (los niñitos) o La guerra de las gordas, es una tragicomedia que evoca acontecimientos de la sociedad prehispánica, mientas que Cuauhtémoc exalta la figura del héroe. En otras de sus obras dejó ver su posición antinorteamericana como en Divorcio, parodia del mestizaje mexicano norteamericano. El espejo encantado, ópera en verso, combina lo clásico y lo moderno; en El sofá contrapone el México tradicional con el dinero que da el poder. A ocho columnas, comedia satírica, critica la corrupción del medio del periodismo. Sus Diálogos son casi juegos de palabras e ideas en donde retoma algunas de sus constantes, la lucha de los sexos, la juventud frente a la vejez, la modernidad frente a la tradición, la relación vida-muerte y la reflexión sobre el pasado. Ficha de diccionario de Diccionario de escritores mexicanos. Siglo XX.
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