Enciclopedia de la Literatura en México

Francisco L. Urquizo

José Luis Martínez
1995 / 15 oct 2018 11:21

Francisco L. Urquizo (1891-1969) fue el cronista-soldado de la Revolución. Más que novelista, el general Urquizo fue un vivaz y ameno narrador de sus recuerdos de la vida militar. Tropa vieja (1943) y su relato del asesinato de Carranza –México Tlaxcalantongo. Mayo de 1920 (1932)– son sus libros mejores. El Fondo de Cultura Económica publicó un nutrido volumen de Obras escogidas de Urquizo, con una “Presentación” de Alejandro Katz (1987).

Nació en la ciudad de San Pedro de las Colonias, Coahuila, el 27 de julio de 1891; murió en la Ciudad de México, el 6 de abril de 1969. Escritor, ensayista, novelista y militar. Realizó los estudios de bachillerato en Torreón, Coahuila y en la Ciudad de México. Desempeñó varios puestos militares en el Gobierno de Venustiano Carranza. Colaboró en El Universal Ilustrado, Mañana, Tópicos, El Legionario, El Nacional y El Universal. A la muerte de Carranza se exilió en Europa durante algunos años. Regresó a México en 1929 y ocupó algunos puestos burocráticos. En 1940 se le designó como Secretario de la Defensa Nacional.

Al estallar la Revolución abandonó su vida de labrador para enlistarse al movimiento maderista. Más tarde pasó al lado de Carranza como ayudante. Recibió ascensos desde capitán hasta general de brigada. Fue jefe de la División Supremos Poderes, comandante militar de la Plaza de México, jefe de operaciones en Veracruz, encargado del despacho de la Secretaría de Guerra y Marina. Convivió con Carranza hasta la noche trágica de Tlaxcalantongo, sufrió prisión y al salir viajó a Europa donde permaneció varios años. A su regreso se dio de baja del ejército. Bajo los gobiernos de Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez desempeñó el cargo de jefe del Departamento de Oficinas Federales y de Inspección Fiscal en Hacienda y reingresó al ejército en abril de 1934 bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas. Durante la presidencia de Ávila Camacho fue secretario de la Defensa y, en 1941, fue ascendido a general de división. Bajo los gobiernos sucesivos siguió desempeñando puestos oficiales. En la década de los sesenta fue miembro del Consejo Consultivo de la Secretaría de la Defensa Nacional. Colaboró en El Universal IlustradoMañanaTópicosEl LegionarioEl NacionalEl Universal y otras publicaciones periódicas de la Ciudad de México y la provincia. En 1994 se trasladaron sus restos a la Rotonda de las Personas Ilustres en el Panteón de Dolores.

El general Francisco Luis Urquizo Benavides, su nombre completo, cultivó el cuento, la novela, la crónica, el ensayo, la biografía y el radio-teatro e hizo tantas campañas como libros. Empezó a escribir en el periodismo regional y en el diario Marte, órgano de la División Supremos Poderes. Desde 1914 publicó libros para uso del ejército y para el cine escribió "Honor militar" y "Blockhouses de alta luz". Sus crónicas de viaje como Europa central en 1922Cosas de la Argentina y Madrid de los años veinte lo muestran como agudo y sensible observador. En Madrid publicó su primera novela, Lo incognoscible (1923), en la que ya se advierten las características que empleará más tarde para escribir sus experiencias revolucionarias, especialmente lo que vio y experimentó como soldado de la Revolución: México Tlaxcalantongo (1932) mezcla de narrativa y crónica, relata los últimos días de Carranza, personaje histórico que le inspiró otros libros como Venustiano Carranza, el hombre, el político, el caudillo (1935), Siete años con Carranza (1959) y otros. Salvo otras dos obras también de índole biográfica: Morelos, genio militar de la Independencia (1945) y Un pedazo de historia de la Revolución, vida del general Federico Montes (1959), su obra estrictamente literaria se podría dividir en cuento corto y narración-novelada: aunque tiene cuentos de imaginación, los mejores son narraciones, bosquejos o memorias de sus días revolucionarios. Su inagotable caudal de anécdotas y experiencias y su facilidad narrativa, hacen de éstos una fuente inestimable no sólo de carácter documental e histórico sino de verdadero y profundo narrador. Tropa vieja (1943), la obra más conocida del autor, considerada como "una de las mejores novelas de la Revolución" por su realismo e interés, hizo merecedor a Urquizo del título de "novelista del soldado". En efecto, pocos escritores han descrito a este humilde servidor del pueblo con tanta veracidad y cariño. El protagonista, Espiridión Sifuentes, es un soldado federal cogido de leva, que reemplaza al autor como narrador con un largo monólogo desde que es forzado por la leva y comienza su largo peregrinar. A través de él, Urquizo expresa sus opiniones en relación con las rígidas estructuras sociales del porfiriato y presenta al naciente movimiento revolucionario como esperanza emancipadora de los sectores oprimidos. En 1987, el Fondo de Cultura Económica editó sus Obras escogidas, en su colección en gran formato de Letras Mexicanas.

Instituciones, distinciones o publicaciones


El Universal Ilustrado
Colaborador

El Nacional
Colaborador