En las dos piezas que aquí se presentan, "Nuestros dobles son cirqueros" y "Los locos se visten de dardos", no seremos capaces de detectar una fábula precisa, ni habrá en los personajes rasgo alguno de tiempo, modo o lugar. No hallaremos anécdotas ni caminos trazados; habrá, sin embargo, la sospecha de un crimen esperpéntico, el enigma de un lenguaje que embroma (pero no burla) al lector. Elman Trevizo nos muestra personajes irreverentes y dosis malsanas de incertidumbre. El lector podrá gozar de esta obra que es tan extravagante como gozosa.
* Esta contraportada corresponde a la edición de 2011. La Enciclopedia de la literatura en México no se hace responsable de los contenidos y puntos de vista vertidos en ella.