Safo de Lesbos fue una de las primeras poetas en llamar al amor como un "dulce-amargo". Una expresión que nos aproxima a la paradoja que es Eros, el cual es al mismo tiempo una expresión de placer y dolor. A diferencia de una reunión armoniosa como la creía Platón en el Banquete con el mito de los andróginos, el amor es también un escenario de violencia, abismo y explosión de manera absoluta a la incógnita del deseo y el goce del otro. A esta paradoja, el psicoanalista francés, Jacques Lacan, la llamó con el neologismo "odioamoración", figura del amor atípica, donde el amor desemboca en el odio. Quizás estas elucidaciones nos permitan ver la importancia de un Bestiario del amor depredador para su uso cotidiano.
Alejándose del academicismo, la psiquiatría y la psicopatología contemporánea, el diccionario de Alma Karla Sandoval y Denisse Buendía Castañeda, nos aproxima a otra forma de nombrar los síntomas, los estragos y la violencia en las relaciones. Nos muestran que las psicopatologías se pueden pensar como exageraciones e intensificaciones del acto amoroso, el narcisismo y el patriarcado. El viraje aquí, es que el análisis de las psicopatologías no se limita al campo de la patología, sino que requiere un enfoque de género social y político.
Este Bestiario no es un acto adánico o torre de Babel para alcanzar un lenguaje universal sobre la violencia vincular, sino un avance en el acto performativo que es el lengiuaje. Como lo ha dicho la filóloga y filósofa francesa, Barbara Cassin, se trata de "cómo hacer de verdad cosas con las palabras".
Amorhak Ornelas Vázquez