Enciclopedia de la Literatura en México

Novia que te vea

Nunca he conocido a ser humano más natural y espontáneo. Rosa Nissán se adapta a la vida como una planta a la tierra, al sol. Su reacción es inmediata. Su sufrimiento y su júbilo la llenan por completo y hay mucho que llenar porque Rosita Nissán es una mujer total, rotunda, ancho su regazo, anchas sus piernas que saben bailar. Su corola vuelta hacia la luz, se entrega a la vida y la acepta por completo.

Novia que te vea es su primera novela y cualquiera de nosotros estaría orgulloso de firmarla. Si no nos tomáramos tan en serio podríamos pintar nuestra infancia, nuestra juventud como un jubiloso descubrimiento. Pero he aquí que no tenemos la capacidad nissaniana de enamoramiento, tampoco sabemos cuán cachonda es la tierra, ni oímos el lento paso del tiempo en las campanas de la iglesia, ni caminamos en los meses de lluvia en las veredas del Desierto de los Leones, porque queremos domar a los leones para poderles asestar nuestra obra. Rosa quiere que la posean y va diciendo: “Señor León, ¿sería tan amable de tomarme entre sus garras?” Con tal de que el león fuera judío los padres de Rosita estarían de acuerdo porque el judaísmo lo traen en la médula de los huesos y a Rosita siempre la alumbraron con el candelabro de siete brazos y no vio más estrella que la de David. Hasta que de pronto y, con todo y su numerosa prole, se convirtió en puras astillas de estrellas y el judaísmo fue una estilla más en el espacio sideral.

Regresó a sí misma y ya no era la niña de antes, la hija de judíos, en colegio de puros judíos, la del Club Deportivo Israelista, la de una comunidad aislada. Era la misma rosa de Jericó pero sus pétalos más carnosos, más sabios, más frondosos se habían expandido hasta abarcarnos a todos.

Su única regla de conducta: su amor a los demás, sus manos cálidas, su sonrisa, su candente originalidad de solecito redondo que va rodando gozosa por todas las páginas de su Novia que te vea liberándonos al liberarse y dándonos el libro más fresco, más límpido, más puro, más intocado de estos últimos años.

Rosa Nissán Rovero nace en la Ciudad de México. Se dedica profesionalmente a la fotografía y hace audiovisuales. 

  Elena Poniatowska

* Esta contraportada corresponde a la edición de 1992. La Enciclopedia de la literatura en México no se hace responsable de los contenidos y puntos de vista vertidos en ella.