José Gaos


08 jun 2015 / 10:20

Del notable grupo de filósofos españoles transterrados que vinieron a México, y en el que figuraban Joaquín Xirau, Eduardo Nicol, Juan David García Bacca, María Zambrano, Eugenio Ímaz y José M. Gallegos Rocafull, José Gaos (Gijón, 1900-México, 1969) fue el que marcó una huella más profunda en el pensamiento mexicano. Gaos realizó en México prácticamente la totalidad de su obra personal, y su ejemplar magisterio, de apertura a las nuevas ideas filosóficas, y sobre todo de transmisión de un método de pensamiento guiado por el rigor y la disciplina, influyó en la formación de las nuevas generaciones. Sus enseñanzas fueron fértiles no sólo para los jóvenes filósofos sino también para historiadores, sociólogos, críticos de arte e historiadores de la literatura.

De la obra de Gaos destaco, en primer lugar, dos antologías, la Antología filosófica. La filosofía griega (1940-1968), con las notables traducciones del propio antólogo, y la Antología del pensamiento de lengua española en la edad contemporánea (1945), en la que, de Feijoo y Cadalso a Romero y Alfonso Reyes, se presentaron por primera vez reunidos los pensadores españoles y los hispanoamericanos.

Su pensamiento original queda en Dos exclusivas del hombre. La mano y el tiempo (1945); en tres de los minuciosos textos que escribió como apoyo para sus cursos: De la filosofía (curso de 1960, 1962). Del hombre (curso de 1965, 1970) e Historia de nuestra idea del mundo (curso de 1967, 1973); en su hermoso libro de memorias filosóficas, Confesiones profesionales (1958) y en los agudos aforismos de las colecciones llamadas 10% (1957); 11% (Caracas, 1959), y 12% (Río Piedras, Puerto Rico, 1962).

José Gaos escribió mucho sobre filósofos e intelectuales mexicanos e hispanoamericanos: El pensamiento hispanoamericano (1944), En torno a la filosofía mexicana (dos volúmenes, 1952, 1953) y Filosofía mexicana de nuestros días (1954), con estudios sobre Alfonso Caso, José Vasconcelos, Eduardo García Máynez, Leopoldo Zea, Edmundo O’Gorman, Antonio Gómez Robledo y Julio Jiménez Rueda, y una interesante crónica sobre lo hecho por “Los ‘transterrados’ españoles de la filosofía en México”, en la que refiere también sus propios empeños. Además, Gaos tradujo del latín y editó los Tratados de Díaz de Gamarra (1947) y cuidó una nueva edición de la Libra astronómica y filosófica de Carlos Sigüenza y Góngora (1959).

Las traducciones de Gaos, de clásicos de la filosofía y la historia, sobre todo alemanes además de los grecolatinos ya mencionados son importantes. Recordemos, al menos a los autores más notorios: Adelbert von Chamisso de Boncourt, Max Scheler, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Heinz Heimsoeth, Edmund Gustav Albrecht Husserl, Johan Huizinga, Aloys Müller, Johann Gottlieb FichteImmanuel Kant, Martin Heidegger, Bernhard Groethuysen, Wilhelm Dilthey, Werner-Wilhelm Jaeger, John Dewey, Jean Wahl, Nicolai Hartmann y Nicola Abbagnano.

Una de las tareas más generosas que debemos al doctor Gaos fue la dirección de trabajos de seminarios y de tesis profesionales, que guiaron numerosas vocaciones. Orientó muchas de estas tesis hacia los campos de la historia de las ideas y del estudio del siglo XVIII mexicano. Menciono algunas de ellas: Leopoldo Zea, El positivismo en México (1943) y Apogeo y decadencia del positivismo en México (1944); Victoria Junco Posadas, Algunas aportaciones al estudio de Gamarra o el eclecticismo en México (1944); M.L. Pérez Marchand, Dos etapas ideológicas del siglo XVIII en México a través de los papeles de la Inquisición (1945); Luis Villoro, Los grandes momentos del indigenismo en México (1950); Vera Yamuni, Conceptos e imágenes en pensadores de lengua española (1951); Francisco López Cámara, La génesis de la conciencia liberal en México (1954); Fernando Salmerón, Las mocedades de Ortega y Gasset (1959); Rosa Krauze de Kolteniuk, La filosofía de Antonio Caso (1961); Alejandro Rossi, Lo racional y lo irracional en la Ciencia de la Lógica de Hegel (1955).

José Gaos murió el 10 de junio de 1969, en El Colegio de México, al concluir el examen de doctorado de José María Muriá, quien presentó una tesis sobre La sociedad precortesiana a través de la concepción europeizante de la historiografía colonial.

Sobre José Gaos, véanse: Anuario de Filosofía, México, UNAM, 1970; Homenaje en Cuadernos Americanos, volumen 166, [142] número 5, septiembre-octubre de 1969; Bibliografía filosófica mexicana, México, UNAM, 1969 (1971).

Existe un libro muy sugestivo sobre el magisterio de Gaos, sus discípulos y el ambiente cultural de estos años: Osvaldo Díaz Ruanova, Los existencialistas mexicanos (1982).




08 jun 2015 / 10:20

Del notable grupo de filósofos españoles transterrados que vinieron a México, y en el que figuraban Joaquín Xirau, Eduardo Nicol, Juan David García Bacca, María Zambrano, Eugenio Ímaz y José M. Gallegos Rocafull, José Gaos (Gijón, 1900-México, 1969) fue el que marcó una huella más profunda en el pensamiento mexicano. Gaos realizó en México prácticamente la totalidad de su obra personal, y su ejemplar magisterio, de apertura a las nuevas ideas filosóficas, y sobre todo de transmisión de un método de pensamiento guiado por el rigor y la disciplina, influyó en la formación de las nuevas generaciones. Sus enseñanzas fueron fértiles no sólo para los jóvenes filósofos sino también para historiadores, sociólogos, críticos de arte e historiadores de la literatura.

De la obra de Gaos destaco, en primer lugar, dos antologías, la Antología filosófica. La filosofía griega (1940-1968), con las notables traducciones del propio antólogo, y la Antología del pensamiento de lengua española en la edad contemporánea (1945), en la que, de Feijoo y Cadalso a Romero y Alfonso Reyes, se presentaron por primera vez reunidos los pensadores españoles y los hispanoamericanos.

Su pensamiento original queda en Dos exclusivas del hombre. La mano y el tiempo (1945); en tres de los minuciosos textos que escribió como apoyo para sus cursos: De la filosofía (curso de 1960, 1962). Del hombre (curso de 1965, 1970) e Historia de nuestra idea del mundo (curso de 1967, 1973); en su hermoso libro de memorias filosóficas, Confesiones profesionales (1958) y en los agudos aforismos de las colecciones llamadas 10% (1957); 11% (Caracas, 1959), y 12% (Río Piedras, Puerto Rico, 1962).

José Gaos escribió mucho sobre filósofos e intelectuales mexicanos e hispanoamericanos: El pensamiento hispanoamericano (1944), En torno a la filosofía mexicana (dos volúmenes, 1952, 1953) y Filosofía mexicana de nuestros días (1954), con estudios sobre Alfonso Caso, José Vasconcelos, Eduardo García Máynez, Leopoldo Zea, Edmundo O’Gorman, Antonio Gómez Robledo y Julio Jiménez Rueda, y una interesante crónica sobre lo hecho por “Los ‘transterrados’ españoles de la filosofía en México”, en la que refiere también sus propios empeños. Además, Gaos tradujo del latín y editó los Tratados de Díaz de Gamarra (1947) y cuidó una nueva edición de la Libra astronómica y filosófica de Carlos Sigüenza y Góngora (1959).

Las traducciones de Gaos, de clásicos de la filosofía y la historia, sobre todo alemanes además de los grecolatinos ya mencionados son importantes. Recordemos, al menos a los autores más notorios: Adelbert von Chamisso de Boncourt, Max Scheler, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Heinz Heimsoeth, Edmund Gustav Albrecht Husserl, Johan Huizinga, Aloys Müller, Johann Gottlieb FichteImmanuel Kant, Martin Heidegger, Bernhard Groethuysen, Wilhelm Dilthey, Werner-Wilhelm Jaeger, John Dewey, Jean Wahl, Nicolai Hartmann y Nicola Abbagnano.

Una de las tareas más generosas que debemos al doctor Gaos fue la dirección de trabajos de seminarios y de tesis profesionales, que guiaron numerosas vocaciones. Orientó muchas de estas tesis hacia los campos de la historia de las ideas y del estudio del siglo XVIII mexicano. Menciono algunas de ellas: Leopoldo Zea, El positivismo en México (1943) y Apogeo y decadencia del positivismo en México (1944); Victoria Junco Posadas, Algunas aportaciones al estudio de Gamarra o el eclecticismo en México (1944); M.L. Pérez Marchand, Dos etapas ideológicas del siglo XVIII en México a través de los papeles de la Inquisición (1945); Luis Villoro, Los grandes momentos del indigenismo en México (1950); Vera Yamuni, Conceptos e imágenes en pensadores de lengua española (1951); Francisco López Cámara, La génesis de la conciencia liberal en México (1954); Fernando Salmerón, Las mocedades de Ortega y Gasset (1959); Rosa Krauze de Kolteniuk, La filosofía de Antonio Caso (1961); Alejandro Rossi, Lo racional y lo irracional en la Ciencia de la Lógica de Hegel (1955).

José Gaos murió el 10 de junio de 1969, en El Colegio de México, al concluir el examen de doctorado de José María Muriá, quien presentó una tesis sobre La sociedad precortesiana a través de la concepción europeizante de la historiografía colonial.

Sobre José Gaos, véanse: Anuario de Filosofía, México, UNAM, 1970; Homenaje en Cuadernos Americanos, volumen 166, [142] número 5, septiembre-octubre de 1969; Bibliografía filosófica mexicana, México, UNAM, 1969 (1971).

Existe un libro muy sugestivo sobre el magisterio de Gaos, sus discípulos y el ambiente cultural de estos años: Osvaldo Díaz Ruanova, Los existencialistas mexicanos (1982).




10 jun 2015 / 14:41

Filósofo y profesor. Es autor de una copiosa obra personal desarrollada de manera paralela a la enseñanza universitaria en México y España, de la que da constancia el Archivo Gaos del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Estudió en las universidades de Valencia y Madrid. En esta última obtuvo el doctorado en Filosofía en 1928 y fue rector antes de salir de España en 1938. Discípulo de Ortega y Gasset y de García Morente, es además una figura representativa del medio filosófico hispánico del siglo XX. En México fue profesor de la Casa de España (posteriormente El Colegio de México) y de la UNAM. Además, participó en la consolidación de la colección “Filosofía” del Fondo de Cultura Económica (FCE). Su trayectoria intelectual conjuga armónicamente filosofía y traducción. De su faceta traductora se desprende un corpus de cincuenta y ocho traducciones del alemán, griego, latín, francés e inglés (siete artículos publicados en las revistas mexicanas Diánoia y Filosofía y Letras, los fragmentos incluidos en el tomo XVI de sus Obras completas y los manuscritos inéditos de la Metafísica de Aristóteles y de los Manuscritos económico-filosóficos de Marx). Atribuyó un lugar importante a la filosofía alemana y a su traducción. Al presentar las Lecciones sobre historia de la filosofía de Hegel afirmó que esta obra representaba para las obras filosóficas “una justicia que la cultura de lengua española les debía y se debía a sí misma”. Hacer justicia a la filosofía y a la lengua española es, por tanto, el cometido que se da para forzar esta lengua a expresarse filosóficamente. Su estudio de la filosofía alemana va de la mano con las traducciones de obras filosóficas de esa tradición. Entre ellas están: Investigaciones lógicas, que tradujo con García Morente (Madrid, Revista de Occidente, 1929) y, para el Fondo de Cultura Económica, Meditaciones cartesianas (1942) e Ideas relativas a una fenomenología pura y a una filosofía fenomenológica (1949) de Edmund Husserl, los cuatro tomos de la Ontología de Eduard von Hartmann (1954-1960) y El ser y el tiempo de Martin Heidegger (1951), entre otras. Sus traducciones de la filosofía clásica corresponden a su faceta profesoral. La Antología filosófica. La filosofía griega (El Colegio de México, 1940) incluye fragmentos de su traducción de la Metafísica y de la Ética de Aristóteles, Heráclito, Parménides, Platón (Apología, Protágoras y República), Cicerón, Pseudo-Plutarco y Teofrasto. La Antología fue el texto del curso “Introducción a la filosofía” impartido en la UNAM en 1939. Para Gaos, la filosofía es su historia y esta se narra en un conjunto de textos. Aprender a filosofar es confrontar el relato histórico en sus fuentes. Para filosofar hay que acudir “a los textos”, pues hay que “saber de esta plenamente en su historicidad plena y rigurosa, no simplemente a través de trasuntos más o menos cercanos y fieles”. E. C. Frost, testigo de primera mano de la conjunción entre pedagogía y traducción, recuerda que en los cursos de Gaos “la exigencia de familiarizarse con el texto obligaba a los alumnos, según el caso, a iniciarse en la procelosa gramática alemana o a desempolvar su griego, cuando lo había”. Villoro, por su parte, recuerda que “Gaos da comienzo entre nosotros a la explicación de la filosofía basada en el análisis minucioso y directo de los grandes textos y en su interpretación histórica cuidadosa”. Los prólogos, introducciones y presentaciones que escribió para sus traducciones reflejan su compromiso intelectual como traductor. Así, redactó unas “Normas para las traducciones, introducciones y notas de una colección de textos filosóficos” (2000), que debían servir de guía a los traductores del Fondo de Cultura Económica. Una de las exigencias de las “Normas” es la investigación histórica por parte del traductor: al traducir una obra de filosofía, debe cuidarse su coherencia con traducciones previas de la misma obra o del mismo autor. Es una exigencia de rigor que surca la labor traductora de Gaos, para quien, a diferencia de la traducción poética, la traducción filosófica “no es cosa de ‘efectos’ de ninguna especie, sino de pensamientos a cuya rigurosa identidad consigo mismos, y únicamente a ella, es anejo el valor con que se proponen y, lo que es decisivo, por lo que se proponen: el de verdades”. En Gaos, la traducción es ergon y energeia. Su labor traductora constituye un repertorio filosófico en español y fija cierta expresión filosófica, al tiempo que inaugura un proceso reflexivo mediante el cual se construye poco a poco la identidad del español como lengua de pensamiento. La primera línea de sus “Normas”, Natura non facit saltus es, a este respecto, sugerente: la traducción filosófica es parte de la construcción gradual de una filosofía en español.

Bibl.: Víctor Díaz Arciniega, Historia de la casa. Fondo de Cultura Económica (1934-1996), México, Fondo de Cultura Económica, 1996. || Elsa Cecilia Frost, “Los filósofos de la UNAM” en J. L. Abellán y A. Monclús (eds.), El pensamiento español contemporáneo y la idea de América, Barcelona, Anthropos, 1989, II, 215-224. || José Gaos, “Introducción” en Antología filosófica. La filosofía griega, México, La Casa de España en México, 1940, 3-52. || José Gaos, “Presentación” en G. W. F. Hegel, Lecciones sobre historia de la filosofía I. Trad. de W. Roces, México, Fondo de Cultura Económica, 1955, VII-VIII. || José Gaos, “Normas para las traducciones, introducciones y notas de una colección de textos filosóficos” en La filosofía en la Universidad. Prólogo de J. González, ed. de A. Zirión, México, Universidad Nacional Au-tónoma de México, 2000, 220-245 (Obras completas, XVI). || Antonio Jiménez García, “La labor traductora de Gaos”, Anales del Seminario de Historia de la Filosofía 18 (2001), 219-235. || Luis Villoro, En México, entre libros. Pensadores del siglo XX, México, Fondo de Cultura Económica, 1995. ||VV. AA., “Bibliografía de y sobre José Gaos” en José Gaos: una filosofía de la filosofía, número monográfico de Anthropos 130-131 (1992), 47-57.

Nayelli Castro



10 jun 2015 / 14:41

Filósofo y profesor. Es autor de una copiosa obra personal desarrollada de manera paralela a la enseñanza universitaria en México y España, de la que da constancia el Archivo Gaos del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Estudió en las universidades de Valencia y Madrid. En esta última obtuvo el doctorado en Filosofía en 1928 y fue rector antes de salir de España en 1938. Discípulo de Ortega y Gasset y de García Morente, es además una figura representativa del medio filosófico hispánico del siglo XX. En México fue profesor de la Casa de España (posteriormente El Colegio de México) y de la UNAM. Además, participó en la consolidación de la colección “Filosofía” del Fondo de Cultura Económica (FCE). Su trayectoria intelectual conjuga armónicamente filosofía y traducción. De su faceta traductora se desprende un corpus de cincuenta y ocho traducciones del alemán, griego, latín, francés e inglés (siete artículos publicados en las revistas mexicanas Diánoia y Filosofía y Letras, los fragmentos incluidos en el tomo XVI de sus Obras completas y los manuscritos inéditos de la Metafísica de Aristóteles y de los Manuscritos económico-filosóficos de Marx). Atribuyó un lugar importante a la filosofía alemana y a su traducción. Al presentar las Lecciones sobre historia de la filosofía de Hegel afirmó que esta obra representaba para las obras filosóficas “una justicia que la cultura de lengua española les debía y se debía a sí misma”. Hacer justicia a la filosofía y a la lengua española es, por tanto, el cometido que se da para forzar esta lengua a expresarse filosóficamente. Su estudio de la filosofía alemana va de la mano con las traducciones de obras filosóficas de esa tradición. Entre ellas están: Investigaciones lógicas, que tradujo con García Morente (Madrid, Revista de Occidente, 1929) y, para el Fondo de Cultura Económica, Meditaciones cartesianas (1942) e Ideas relativas a una fenomenología pura y a una filosofía fenomenológica (1949) de Edmund Husserl, los cuatro tomos de la Ontología de Eduard von Hartmann (1954-1960) y El ser y el tiempo de Martin Heidegger (1951), entre otras. Sus traducciones de la filosofía clásica corresponden a su faceta profesoral. La Antología filosófica. La filosofía griega (El Colegio de México, 1940) incluye fragmentos de su traducción de la Metafísica y de la Ética de Aristóteles, Heráclito, Parménides, Platón (Apología, Protágoras y República), Cicerón, Pseudo-Plutarco y Teofrasto. La Antología fue el texto del curso “Introducción a la filosofía” impartido en la UNAM en 1939. Para Gaos, la filosofía es su historia y esta se narra en un conjunto de textos. Aprender a filosofar es confrontar el relato histórico en sus fuentes. Para filosofar hay que acudir “a los textos”, pues hay que “saber de esta plenamente en su historicidad plena y rigurosa, no simplemente a través de trasuntos más o menos cercanos y fieles”. E. C. Frost, testigo de primera mano de la conjunción entre pedagogía y traducción, recuerda que en los cursos de Gaos “la exigencia de familiarizarse con el texto obligaba a los alumnos, según el caso, a iniciarse en la procelosa gramática alemana o a desempolvar su griego, cuando lo había”. Villoro, por su parte, recuerda que “Gaos da comienzo entre nosotros a la explicación de la filosofía basada en el análisis minucioso y directo de los grandes textos y en su interpretación histórica cuidadosa”. Los prólogos, introducciones y presentaciones que escribió para sus traducciones reflejan su compromiso intelectual como traductor. Así, redactó unas “Normas para las traducciones, introducciones y notas de una colección de textos filosóficos” (2000), que debían servir de guía a los traductores del Fondo de Cultura Económica. Una de las exigencias de las “Normas” es la investigación histórica por parte del traductor: al traducir una obra de filosofía, debe cuidarse su coherencia con traducciones previas de la misma obra o del mismo autor. Es una exigencia de rigor que surca la labor traductora de Gaos, para quien, a diferencia de la traducción poética, la traducción filosófica “no es cosa de ‘efectos’ de ninguna especie, sino de pensamientos a cuya rigurosa identidad consigo mismos, y únicamente a ella, es anejo el valor con que se proponen y, lo que es decisivo, por lo que se proponen: el de verdades”. En Gaos, la traducción es ergon y energeia. Su labor traductora constituye un repertorio filosófico en español y fija cierta expresión filosófica, al tiempo que inaugura un proceso reflexivo mediante el cual se construye poco a poco la identidad del español como lengua de pensamiento. La primera línea de sus “Normas”, Natura non facit saltus es, a este respecto, sugerente: la traducción filosófica es parte de la construcción gradual de una filosofía en español.

Bibl.: Víctor Díaz Arciniega, Historia de la casa. Fondo de Cultura Económica (1934-1996), México, Fondo de Cultura Económica, 1996. || Elsa Cecilia Frost, “Los filósofos de la UNAM” en J. L. Abellán y A. Monclús (eds.), El pensamiento español contemporáneo y la idea de América, Barcelona, Anthropos, 1989, II, 215-224. || José Gaos, “Introducción” en Antología filosófica. La filosofía griega, México, La Casa de España en México, 1940, 3-52. || José Gaos, “Presentación” en G. W. F. Hegel, Lecciones sobre historia de la filosofía I. Trad. de W. Roces, México, Fondo de Cultura Económica, 1955, VII-VIII. || José Gaos, “Normas para las traducciones, introducciones y notas de una colección de textos filosóficos” en La filosofía en la Universidad. Prólogo de J. González, ed. de A. Zirión, México, Universidad Nacional Au-tónoma de México, 2000, 220-245 (Obras completas, XVI). || Antonio Jiménez García, “La labor traductora de Gaos”, Anales del Seminario de Historia de la Filosofía 18 (2001), 219-235. || Luis Villoro, En México, entre libros. Pensadores del siglo XX, México, Fondo de Cultura Económica, 1995. ||VV. AA., “Bibliografía de y sobre José Gaos” en José Gaos: una filosofía de la filosofía, número monográfico de Anthropos 130-131 (1992), 47-57.

Nayelli Castro



19 ene 2016 / 29 jun 2017 / 15:08

Nació el 26 de diciembre de 1900 en Gijón, Austrias, murió en la ciudad de México, el 10 de junio de 1969. Catedrático, filósofo y traductor. Estudió en la Universidad de Valencia, en la Universidad de Madrid y en la de Montpellier. Licenciado y doctor en filosofía. Discípulo de Ortega y Gasset. Catedrático en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de León en 1928. Profesor titular de lógica y de teoría del conocimiento de la Universidad de Zaragoza; profesor titular de introducción de la filosofía y de didáctica de las ciencias humanas en la Universidad de Madrid; catedrático de introducción a la filosofía en 1932. Rector de la misma universidad de 1936 a 1938. Comisario General de España en la Exposición Internacional de Paris, para el pabellón español en 1937. Llegó a México en 1938. Miembro de la Casa de España; miembro del consejo técnico y director de estudios de la Universidad Femenina de México, desde su fundación en 1943. Catedrático honorario fundador de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala en 1945; profesor honorario de la Universidad de La Habana en 1947 y de la Universidad de Nuevo León en 1951. Miembro de la junta de gobierno de Cuadernos Americanos desde 1951. Colaboró en las revistas Realidad, Revista de Ideas de 1947 a 1948, Ultramar, 1947, Los Sesenta y Revista de Occidente en 1966. Tradujo a Heidegger, Scheler, Husserl, entre otros. Doctor honoris causa por la UNAM en 1953. Sus estudios y aportaciones filosóficas renovaron y enriquecieron la filosofía, historia de la filosofía y la historia de las ideas en México y en América Latina. Su obra ha aparecido en diversas antologías como en La filosofía de la filosofía de Alejandro Rossi, Editorial Crítica, Barcelona, 1989, o Las ideas y las letras de Fernando Salmerón, 1995. Algunos de sus artículos: “Bergson según su autobiografía filosófica”, en Homenaje a Bergson, UNAM-Centro de Estudios Filosóficos, 1941; José Gaos et al., “Corona a José Martí”, Cuadernos Americanos, vol. XXI, núm. 3, mayo–junio, 1945.



19 ene 2016 / 29 jun 2017 / 15:08

Nació el 26 de diciembre de 1900 en Gijón, Austrias, murió en la ciudad de México, el 10 de junio de 1969. Catedrático, filósofo y traductor. Estudió en la Universidad de Valencia, en la Universidad de Madrid y en la de Montpellier. Licenciado y doctor en filosofía. Discípulo de Ortega y Gasset. Catedrático en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de León en 1928. Profesor titular de lógica y de teoría del conocimiento de la Universidad de Zaragoza; profesor titular de introducción de la filosofía y de didáctica de las ciencias humanas en la Universidad de Madrid; catedrático de introducción a la filosofía en 1932. Rector de la misma universidad de 1936 a 1938. Comisario General de España en la Exposición Internacional de Paris, para el pabellón español en 1937. Llegó a México en 1938. Miembro de la Casa de España; miembro del consejo técnico y director de estudios de la Universidad Femenina de México, desde su fundación en 1943. Catedrático honorario fundador de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala en 1945; profesor honorario de la Universidad de La Habana en 1947 y de la Universidad de Nuevo León en 1951. Miembro de la junta de gobierno de Cuadernos Americanos desde 1951. Colaboró en las revistas Realidad, Revista de Ideas de 1947 a 1948, Ultramar, 1947, Los Sesenta y Revista de Occidente en 1966. Tradujo a Heidegger, Scheler, Husserl, entre otros. Doctor honoris causa por la UNAM en 1953. Sus estudios y aportaciones filosóficas renovaron y enriquecieron la filosofía, historia de la filosofía y la historia de las ideas en México y en América Latina. Su obra ha aparecido en diversas antologías como en La filosofía de la filosofía de Alejandro Rossi, Editorial Crítica, Barcelona, 1989, o Las ideas y las letras de Fernando Salmerón, 1995. Algunos de sus artículos: “Bergson según su autobiografía filosófica”, en Homenaje a Bergson, UNAM-Centro de Estudios Filosóficos, 1941; José Gaos et al., “Corona a José Martí”, Cuadernos Americanos, vol. XXI, núm. 3, mayo–junio, 1945.





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José Gaos

Profesor
26 de diciembre de 1900
Gijón
10 de junio de 1969
Ciudad de México


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