Enciclopedia de la Literatura en México

Pedro Infante : las leyes del querer

La oscuridad de la sala es luz suficiente para este viaje con el Ídolo del Pueblo, y sus experiencias clásicas que van de la pobreza a la riqueza, del fracaso al éxito, de la carpintería al avionazo, de dirigir la orquesta en un cabaret de lujo a los estudios de cine, de las giras a los escándalos por asunto de amores. Los romances se multiplican y sólo queda, inmutable, la fidelidad pactada con Dios, la Guadalupana, la familia y la pareja.

Pedro Infante: Las leyes del querer, una crónica-ensayo de Carlos Monsiváis, se lee como el autorretrato de una época a la que las leyendas vuelven atemporal, anclada en el espacio de "lo mexicano", donde interviene el melodrama, la comedia, los modelos de vida y de mala vida y, por supuesto, las canciones, incesantes, un buen número de ellas ya enraizadas en la vida cotidiana. Como explica Monsiváis, "La Época de Oro del Cine Mexicano" inventa o apuntala estrellas y modos de vida, produce valores del trato y del entretenimiento, alivia la tragedia a través del enredo, libera los ángeles de la comicidad, y se da tiempo para ofrecer otro país más persuasivo cuyos templos son los cines, el sitio donde se reparten las nuevas costumbres y se reparan "quirúrgicamente" las tradiciones desvencijadas por la modernidad; el fracaso solidario de las familia monolíticas, y los recintos de la educación alterna...

Pedro Infante, galán, hombre de oficios, actor por intuición y casi repartidor a domicilio del carisma, encarna de modo aún actual, el amor y la amistad, el ir y venir de lo público a lo privado, la generosidad a raudales, la posibilidad de sobreponerse a la adversidad sin perder ni el ángel ni la gracia. Sobre todo, personifica el canje de identidades donde el Pueblo es el protagonista abnegado y jubiloso que nombra al Ídolo su representante y continúa votando por él.

Y si todo lo anterior no resulta convincente, en el interior de estas páginas también se proyectan las siluetas de aquellos que fundaron -a través de películas, diálogos y canciones- la sustancia indescriptible que fluye al ritmo de la vida, de origen muy difícil de localizar. A ver, "¿qué fue primero; el cine o la realidad, la pantalla o el catecismo, la castidad o el sexo?" Si tiene las respuestas, déjelas por favor en la taquilla.

* Esta contraportada corresponde a la edición de 2008. La Enciclopedia de la literatura en México no se hace responsable de los contenidos y puntos de vista vertidos en ella.