Este libro se inserta en la continuidad de un discurso insular donde el mar ha sido salvación y encierro; tumba de la supervivencia y también nuestro mayor psiquiatra. Cancio pertenece a una generación desgranada por el exilio y la locura; huérfano de utopías, la pérdida y la incredulidad son sus dioses. Cuando se nace sin nada que perder porque ya todo está perdido desde que se nace, los monstruos que nadan en las pesadillas se convierten en tus mejores amigos, y son ellos quienes escriben estos poemas que parecen sumergidos en salmuera: pueden alimentarse de ellos, o huir quienes conocen lo que significa cuando la sal cae sobre las heridas.
Raúl Ortega Alfonso
* Esta contraportada corresponde a la edición de 2026. La Enciclopedia de la literatura en México no se hace responsable de los contenidos y puntos de vista vertidos en ella.