Enciclopedia de la Literatura en México

Piedra del ángel

Piedra del Ángel, la metáfora.

Una y otra vez vuelvo a repetir mis pasos, pero el que regresa ya no es el mismo.

Así la Poesía.

Así la vida.

Como un juego en una casa circular, los enigmas de siempre están presentes: Dios, la Eternidad, la Muerte, el Hombre, y por él, lo imaginado, lo perdido, lo amado.


Borges es un sueño recurrente en el poemario, como lo es mi madre, la infancia, un mundo que muere y renace a cada instante y en esa contradicción: el Hombre.


El primer poema del libro, titulado "El Último poema", es casi un oxímoron, eso define la búsqueda, la que otros iniciaron antes que yo y que, seguramente, otros habrán de continuar.


Piedra del Ángel es la transtextualidad de todo lo vivido y lo leído, que es otra manera de vivir.

La Poesía es Dios, como pensamiento absoluto. El Ser y lo creado. Esencia y existencia.

Pensar al hombre asomado al abismo de un espejo. Lo infinito y lo posible. El Tiempo. Lo inasible.


Piedra del Ángel es lo que está pasando, por fuera y por dentro.

Los desaparecidos, los poetas que sostienen un libro, los hombres y las mujeres que respiran en él, la metáfora y el delirio, los espejos de un laberinto que sueña.


Al terminar Piedra del Ángel no pude decir, como Miguel Ángel frente al Moisés: "Habla", sino pregunta qué caminos recorrerá, en qué otras vidas encontrará su propia vida.

Ojalá Piedra de Ángel sea el desarrollo de una metáfora. La que imagina el lector.

Hugo Francisco Rivella


* Esta contraportada corresponde a la edición de 2011. La Enciclopedia de la literatura en México no se hace responsable de los contenidos y puntos de vista vertidos en ella.