Enciclopedia de la Literatura en México

Francisco González Bocanegra

Ángel Muñoz Fernández
1995 / 29 nov 2017 08:59

Nació en San Luis Potosí, San Luis Potosí, en 1824 y murió en la Ciudad de México en 1861. Vivió de niño en Cádiz, España, al ser su padre militar español expulsado del país en 1827. Regresó a México en 1836. Poeta romántico, publicó parte de su obra en periódicos y revistas. Famoso por ser el autor de la letra del Himno Nacional, honor que ganó en concurso, siendo los jurados Manuel Eulogio Carpio Hernández, José Joaquín Pesado Pérez y José Bernardo Couto. Parte de sus obras en verso se publicaron en La Ilustración Mexicana (1851-53), Presente Amistoso (1851 y 1852), Diario Oficial (1860) y Álbum de señoritas. Fue director del Diario Oficial.

Notas: Joaquín Antonio Peñalosa realizó en 1954 el estudio más completo sobre este autor, González Bocanegra, su vida y su obra, y recopiló por primera vez la obra del poeta.

 

Francisco de Paula Luciano José Antonio Agustín del Carmen González Bocanegra nació el 8 de enero de 1824 en San Luis Potosí, y falleció de tifo el 11 de abril de 1861 en el sótano de su casa, ubicada en la calle San José el Real, número 6 (actualmente Isabel la Católica), en la Ciudad de México. Sus padres fueron el español José María González Yáñez y la mexicana María Francisca Bocanegra y Villalpando.

Debido a que el 20 de diciembre de 1827 se promulgó la Ley de Expulsión de los españoles, Francisco González Bocanegra y su familia se trasladaron a España en 1829, a pesar de que la ley eximía a los peninsulares casados con mexicanas. El destierro duró menos de una década, pues gracias a que la Metrópoli reconoció la independencia de nuestro país el 4 de diciembre de 1836, el señor José María González Yáñez y su familia regresaron a finales de ese año.

González Bocanegra, poeta, dramaturgo, crítico teatral, orador y articulista, pasó sus primeros años de formación escolar en España. Manuel Duro señaló que, tras su retorno a México, continuó sus estudios en la escuela de Manuel Hernández de Soto y en el Colegio Guadalupe Josefino, ambos en San Luis Potosí; sin embargo, esta información no ha sido corroborada. Únicamente, se tiene noticia de que hacia 1846 viajó a la Ciudad de México en donde retomó su trabajo de comerciante.

En su Composición leída en la Alameda de México, en el aniversario de las Víctimas de la Patria, el 28 de septiembre de 1850, Bocanegra se autonombró “individuo de la Academia Literaria de San Juan de Letrán”. No obstante, biógrafos del poeta han señalado que ni Guillermo Prieto en sus Memorias de mis tiempos (México, 1906) ni José Tomás de Cuéllar en el ensayo “La literatura nacional” (incluido en La Ilustración Potosina, 1869-1870) mencionan a Bocanegra entre los integrantes de la Academia de Letrán. Únicamente se conoce que fue fundador del Liceo Hidalgo (1850), miembro, vocal de la primera directiva y su presidente a partir del 30 de noviembre de 1850.

El creador de la letra del Himno Nacional Mexicano (Imprenta de Vicente Segura Argüelles, 1854) ocupó los cargos de vocal de la Junta Inspectora de Teatros y censor de Teatros; fungió, en tiempos del general Miguel Miramón, como director del Diario Oficial del Supremo Gobierno y, durante el mandato de Antonio López de Santa Anna, se desempeñó como archivero de la Administración General de Caminos y Peajes.

De acuerdo con la crítica, la producción poética de Bocanegra puede dividirse en composiciones amorosas y cívicas. La gran mayoría del primer grupo está dedicada a Elisa, como llamaba el poeta a su esposa Guadalupe González. A su consorte también está ofrecido Vida del corazón, poemario del que se conservan dos volúmenes escritos entre 1846 y 1854. En el segundo grupo se incluyen los versos dedicados a la patria, los héroes y los gobernantes. Otros temas preferidos por el escritor fueron: la mujer, Dios, los paisajes, la muerte, la fugacidad del tiempo. Utilizó el soneto, las octavas italianas, las silvas, los cuartetos endecasílabos y la polimetría, esta última forma muy de moda entre los románticos. El 12 de diciembre de 1849, Bocanegra publicó en hoja suelta “A la señorita Guadalupe González del Pino en su cumpleaños”.

Asimismo, colaboró para La Semana de las Señoritas Mexicanas (1851), La Ilustración Mexicana (1851-1853), donde sacó a la luz quince poemas, de los cuales, varios fueron reproducidos en La Cucarda, diario “político y literario” de Oaxaca; y el Álbum de las Señoritas (1856). Asimismo, escribió para los periódicos El Presente Amistoso (1851-1852) y el Diario Oficial del Supremo Gobierno (1860).

Sobre Vida del corazón es importante mencionar lo siguiente. El primer manuscrito de este poemario, empastado en piel roja, contiene un prólogo fechado en septiembre de 1852 en México y 46 composiciones escritas entre 1846 y 1854 en la Ciudad de México y Jalapa. El segundo, empastado en piel verde, adornado con cantos dorados y fechado en 1853 en México, también se anuncia, al igual que el anterior, como “poesías eróticas”. Este ejemplar incorpora los mismos poemas que el de 1852, excepto: “Sí, te amo”, “Epitalamio”, “Amor de esposa” y “El beso de la esposa”. A pesar de que la viuda del autor del Canto de la Patria y sus descendientes se opusieron a que se publicara Vida del corazón, han visto a la luz, al paso de los años, veintidós poemas de los cuarenta y seis. Joaquín Antonio Peñalosa en su libro Francisco González Bocanegra, vida y obra (unam, 1954) reeditó el poemario completo, además, recopiló un número considerable de composiciones poéticas publicadas en revistas y periódicos decimonónicos. Empero, la labor de rescate de la obra literaria de Bocanegra en materiales hemerográficos queda aún como tarea pendiente para investigaciones futuras.

Espacio aparte merece el Himno Nacional, obra por la que se le conoce mundialmente a Francisco González Bocanegra: el 12 de noviembre de 1853 el Supremo Gobierno de la Nación publicó la convocatoria para el certamen “a la mejor composición poética”. El jurado estuvo integrado por los escritores José Bernardo Couto, Manuel Carpio y José Joaquín Pesado. El dictamen se dio a conocer el 5 de febrero de 1854 en el Diario Oficial. En ese mismo año salió, de la Imprenta de Vicente Segura Argüelles, la primera edición del Himno Nacional junto con una carta del autor al presidente Santa Anna. El creador del Canto Máximo a la Patria nunca recibió dinero por haber ganado el concurso. La convocatoria sólo decía “ofreciendo un premio, según su mérito”. Sin embargo, como apuntó Joaquín Antonio Peñalosa en su obra ya citada, “en 1942, el secretario de Educación Pública, licenciado Octavio Véjar Vázquez, acordó pagar los premios adeudados, desde hacía 88 años, a los descendientes de los ilustres artistas, en una sencilla ceremonia, el 13 de octubre de 1942, en el Salón de Acuerdos de la propia Secretaría de Educación Pública”.

El 14 de septiembre de 1856, se presentó por primera vez en el Teatro Nacional Vasco de Núñez de Balboa, drama histórico en cuatro actos y en verso de González Bocanegra. Acerca de esta obra, Enrique de Olavarría y Ferrari avisó que su estreno fue muy bien recibido por la crítica y el público mexicanos. Un par de años después, el dramaturgo González Bocanegra inició la escritura de Faltas y expiación (1858), obra que se pensó en tres actos, mas sólo fue terminado el primer acto con 10 escenas. La historia, con temas y formas de tendencia romántica, está ubicada hacia 1835 en México.

A la par de su faceta como dramaturgo, Francisco González Bocanegra cultivó la crítica teatral. Como se mencionó, durante la administración del general Miguel Miramón, se desempeñó como censor de teatros. Sus noventa y dos juicios, escritos del 12 de mayo de 1859 al 19 de enero de 1860, fueron vertidos en una pequeña libreta autógrafa de 95 páginas, empastada en cartón azul, la cual permanece inédita. Sobre el contenido de este cuaderno, Joaquín Antonio Peñalosa comenta que: “nos enteramos de las piezas dramáticas representadas entonces, de los gustos teatrales de la época, de los autores de moda, de las relaciones de los públicos y de los teatros que funcionaban: el Principal, del Relox, de Nuevo México, Iturbide, Hidalgo y Oriente”.

El biógrafo y crítico que estudió asiduamente la vida y obra del autor del Himno Nacional fue el mencionado Joaquín Antonio Peñalosa, quien en los inicios de la década de los cincuenta del siglo xx dio a conocer su libro Francisco González Bocanegra, vida y obra. En el prólogo el autor ofrece una sucinta lista de los biógrafos y críticos más importante de González Bocanegra: Manuel G. Revilla, Jesús Galindo y Villa, Bernardino Beltrán y Jesús Zavala; además menciona que Mercedes Serralde Bocanegra, nieta del poeta, y Eulalio Ortega Serralde, hijo de ésta, proporcionaron los manuscritos de la obra del vate mexicano para la edición de su libro.

Seudónimos:
  • F.G.B.